¡Juan Carlos Monedero el "teórico" de los capituladores!

Su escandalosa distorsión de Brest-Litovsk

La analogía establecida por Juan Carlos Monedero entre la situación venezolana actual y el Tratado de Brest-Litovsk constituye una grave distorsión histórica y una operación "ideológica" para legitimar las concesiones de los capituladores.

Brest-Litovsk no fue una maniobra diplomática dentro de la normalidad burguesa. Fue una capitulación territorial impuesta por la correlación militar de fuerzas a un Estado obrero nacido de la Revolución de Octubre, que había destruido el aparato fundamental del Estado zarista-burgués, disuelto la Asamblea Constituyente, expropiado a la gran propiedad capitalista y comenzado la reorganización de la producción sobre bases planificadas bajo la dictadura del proletariado.

Cuando Vladimir Lenin defendió la firma del tratado, lo hizo para preservar un poder revolucionario en guerra abierta contra la burguesía interna y el imperialismo. No se trataba de administrar el capitalismo bajo presión porque este ya había sido abolido, sino de salvar un poder de clase obrero que había roto con la propiedad privada de los medios de producción.

La diferencia con Venezuela es abismal.

En Venezuela no existe un Estado obrero ni una dictadura del proletariado. No ha sido destruido el aparato del Estado burgués. No se ha expropiado a la burguesía como clase. No existe planificación socialista de la economía, de hecho destruyeron el control obrero. Lo que persiste es un Estado burgués con retórica antiimperialista (ahora engavetado) que administra un régimen capitalista dependiente, donde la propiedad privada de los medios de producción sigue en manos de los capitalistas.

Invocar Brest-Litovsk en este contexto no es un ejercicio de analogía histórica rigurosa, sino una forma de revestir decisiones de adaptación al orden capitalista mundial con un aura de épica revolucionaria. Se sustituye el análisis materialista de las relaciones de producción por una metáfora grandilocuente. Se reemplaza la categoría de Estado de clase por la categoría difusa de "soberanía" o "resistencia".

La cuestión decisiva para el marxismo no es si existen presiones externas —que indudablemente existen—, sino qué clase detenta el poder y qué relaciones sociales de producción se preservan o transforman. En 1918, el poder lo ejercía la clase trabajadora organizada en soviets y la propiedad capitalista estaba siendo liquidada. En la Venezuela actual, el poder estatal se ejerce dentro del marco del capitalismo y las relaciones de producción burguesas no han sido abolidas.

Por eso, equiparar ambas situaciones no sólo es históricamente insostenible: es teóricamente regresivo y un escándalo. Desarma políticamente a la izquierda al confundir concesión burguesa con táctica revolucionaria.

Brest-Litovsk como plataforma de agitación revolucionaria



Esta nota ha sido leída aproximadamente 181 veces.



Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter




Notas relacionadas