Cuando el destino nos alcance

Está por estrenarse la segunda parte de la película post-apocalíptica  CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE, rodada completamente en escenarios venezolanos y cuya trama se centra en una sociedad dividida entre oligarcas y flacos después del año 2013.

En dicha sociedad, el 93%, es decir, los flacos,  sobreviven a duras penas comiendo sopa de huesos y, no pocas  veces,  lo que consiguen rebuscando en la basura. Los oligarcas, muy bien papeados y que controlan casi todos los poderes, son la casta dominante: funcionarios de alto rango, lo que queda de empresarios privados y cúpulas privilegiadas que controlan las divisas que apenas si alcanzan para pagar la deuda externa, debido a unos individuos enchufados y pasados de vivos que se las robaron y hoy se están dando la gran vida.

Luego de un largo período de mengua de alimentos y medicinas comienzan a morir masivamente los flacos –predecible en tales circunstancias–, pero acompañado este hecho de la extraña desaparición de una gran cantidad de cuerpos de los fallecidos. Más extraño aun resulta el silencio de los oligarcas quienes se mantienen herméticos sobre el particular y, por alguna razón que nadie conoce,  no se ordena una investigación.

Coincidencialmente con estas desapariciones, una corporación  lanza al marcado una extraña píldora de tan alto  valor nutritivo que es como comerse una parrilla y que es distribuida por medio de los CLAP, un procedimiento inventado por los oligarcas para administrar el hambre de los flacos y no los lleve a una insurrección popular como ocurrió una vez un 27 de febrero. El extraordinario producto es  conocido como soilent rojo-rojito y lo produce una corporación  de imprecisa conducta, a la cual se le otorgan dólares baratos y que para importar presuntamente de lejanas tierras la materia prima para su producción.

Nadie sabe de qué está hecha dicha píldora pero –por necesidad– los flacos la consumen; todos aseguran que tiene un sabor difícil de precisar, pero que sustenta tanto que no es necesario comer las cinco veces diarias que aseguraba un ministro estaban comiendo los flacos. Hay quien dice que sabe a pollo, otros que a gato asado… Así pues, durante algún tiempo los flacos eran medio alimentados con la misteriosa píldora mientras los oligarcas –usualmente gordos– comían lomito y no tenían que hacer las infinitas colas ya que ellos eran el Estado, el Gobierno y la milicia, todo al mismo tiempo.

Hasta que finalmente comienza abrirse paso la terrible verdad de todo el asunto… Es entonces cuando es hallado muerto en su casa de modo violento un importante accionista de la corporación que fabrica la píldora, quien días antes se veía saludable y muy gordo como el Presidente del país. Dada la importancia de este muerto, entonces sí, los oligarcas abren una investigación secreta y habilitan una comisión para que encargue de este asunto y, otra comisión, que se encargue de la eficacia de la primera debida a la ineficiencia gubernamental. Entonces se rumoró que ninguna de las dos comisiones funcionaría.

Una vez que comienza la investigación, al revisar la escena del crimen se comprueba que todo está como debería estar en casa de un oligarca enchufado. Hay aire acondicionado en cada habitación, tres lavadoras automáticas, televisores hasta en el baño y hasta dos neveras full de comida con todo tipo de exquisiteces entre las que se se halló cinco quesillos, varias tortas de chocolate con maní, salsa sandwich spread de kraft y todo tipo de vegetales y frutas que seguramente harían de las delicias en vida de este enchufado tragón. Al abrir la caja fuerte del sujeto los investigadores descubren un mensaje: “investiguen a dónde se llevan los cadáveres y encontrarán la verdad de soilent rojo-rojito”…   

El argumento se ha filtrado y han enterado a los críticos, quienes han interpretado unánimemente esta película como un futuro posible en una sociedad cualquiera que ha descuidado la agricultura y la producción de sus propios alimentos, por andar haciendo manejos arbitrarios con los ingresos de todos para mantener su  corrupción, su  burocracia y sus privilegios. Que se trata de una semblanza de los extremismos a los que pueden llegar las élites dominantes que no consultan con el Pueblo y disponen de su vida y de muerte a su real autoridad. 

oscar.fmyor@gmail.com



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Oscar Henrrique Fuenmayor Quintero

Licenciado en Educación, mención Matemática y Física, Universidad del Zulia.

 oscar.fmyor@gmail.com

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