¿Superar el modelo rentístico petrolero con el concierto del capitalismo?

En una entrevista el Alcalde de Caracas Jorge Rodríguez le responde a Jorge Gestoso, el periodista de Tele Sur, que Venezuela está superando el modelo económico del “rentismo petrolero” mediante el concierto del “pueblo organizado” con el sector privado (capitalista), trabajando juntos por el país  –palabras más palabras menos-. Esto es central en todo lo que ahora está haciendo el gobierno con la economía para superar el “modelo rentístico” y la “guerra económica” (así, con comillas).

Hay tres cosas que se puede entender de todo esto. La primera es que tal concierto es entre dos modelos paralelos de desarrollo económico.

El primero es un intento de aliviar las necesidades y carencias en la población más pobre y necesitada frente a la crisis de abastecimiento. Se trata de los Claps (Comités Locales de Abastecimiento y Distribución) y de las células o comunidades socio productivas.  En cuanto al abastecimiento de alimentos a precios subsidiados, estos comités trabajan básicamente con productos elaborados y subsidiados indirectamente dándoles, plata (dólares)  a las grandes empresas capitalistas POLAR, PROCTER & GMBLE, COLGATE, NESTLÉ, ETC., y algunos productos provenientes de empresas socialistas. (Un comentario marginal: En cuanto a la producción de las empresas socialistas, un ministro declaró recientemente que industrias Diana procesaba 8 mil toneladas de alimentos por mes o semanas. La pregunta que uno se hace ¿Hacia dónde van esos alimentos que no se ven jamás en los mercados y abastos?, porque ni siquiera aparecen en las bolsas de los CLAPs. Hablo de aceite, mayonesa, margarina. Lo mismo pasa con Alimentos Los Andes, que procesa leche y jugos de frutas, y el atún procesado y conservadoras de Sardinas en manos de la “revolución”, por ejemplo, La Gaviota).

El segundo en concierto es el capitalismo, la empresa privada. En ella podemos distinguir dos grupos, por razones de análisis (el capitalismo siempre es uno). El primero está conformado por todos aquellos que reciben subsidios del gobierno y dólares baratos. Reciben dólares a 10 bolívares para alimentos y medicinas y venden sus productos como importados, o con componentes importados, como comprados  a dólar libre (dólar today). Eso lo hacen todos el con la anuencia del gobierno. En él también están los que se robaron los dólares y que ahora el gobierno desesperado desea repatriarlos lavándolos del delito. Los llamas dólares fugados repatriados, captados, pero nunca dicen que se los robaron. Son muchos dólares para decir que se los robaron (¿Trecientos millones de dólares? No, más que eso). En el mismo grupo están los que “alimentaron” el mercado paralelo vendiendo dólares caros, los que ahora invierten en dólares en el país, exportadores, los camaroneros, los que van comprar (o compraron)  Pescalba, etc. Y el otro grupo es el que, asociado con consorcios extranjeros, invierten en el Arco Minero y en la Faja del Orinoco, es decir, la familia Cisneros y similares, llevándose el lomito de la RENTA PETROLERA, asociados con empresas desbastadoras y depredadoras de la naturaleza junto a de seres humanos, al estilo Shandong y África.

O sea, ese “concierto” del cual habla Jorge Rodríguez no es tal, desafina cuando suena el conjunto. Para los ricos, el sistema de precios complementario, para los pobres, los Claps y productos subsidiados que se llevan en su mayoría “los bachaqueros” menores, el “hermano menor” del mercado subterráneo capitalista.

Y el otro asunto del cual no habla Jorge Rodríguez es de que la solución para superar la dependencia del petróleo, para no tener que vivir (ricos y pobres) de la “renta petrolera”, el gobierno inventó potenciar al máximo la dependencia de la “renta petrolera”, la paradoja criolla del siglo XXI, pero peor que hace tres años atrás. Porque se está revirtiendo la nacionalización del petróleo, la “captura” de la renta a favor del Estado venezolano,  al esquema de los contratos de servicios, con empresas como Schlumberger, y entregando el control operativo (y la captura de esta renta) invirtiendo la relación en el control accionario de las “asociaciones estratégicas” (otro eufemismo) a favor de las transnacionales.

Nadie lo habla, nadie lo explica, los aduladores se hacen los pendejos, pero la gran solución al rentismo es más rentismo, petrolero y (ahora) minero (¿Acaso la minería es una actividad productiva sostenible?), sin contar con que las dos actividades contienen el valor, propio de nuestros tiempos, de atentar contra la existencia futura de la especie y buena parte de la vida en el planeta. La gran solución socialista para superar el rentismo y vencer “la guerra económica”  es más capitalismo, más contaminación y más devastación, ¡bien bueno, pues!  

Es por eso que el señor Jorge Rodríguez tuvo que hacer maromas para evadir la pregunta del otro Jorge, de Jorge Gestoso.

Lo central de todo esto es informar con franqueza, hasta dónde llega el socialismo y desde dónde comenzamos a ser un país capitalista; y por qué eso tiene que ser así (Si es que los socialistas somos brutos, incapaces, ignorantes, salvajes, malamañosos, demasiado pendejos)

Todo lo demás es disimulo, contradicciones, palabrería, o socialismo de palabritas y bravuconerías. Cuando dicen desde el gobierno que en el diálogo (mocho, chimbo, diálogo entre pícaros) se están enfrentando dos modelos político y económico se les tuerce la boca al decir socialismo. Porque ellos saben que “nuestro” socialismo es mucho más que precario, gira alrededor del consumo y no de la producción, de la economía capitalista y no de la organización y empoderamiento real de la sociedad. Las comunas están hecha para producir casi que artesanalmente alimentos, cuando lo hacen, y para pedir al Estado créditos, comida, y construir (en algunos casos) viviendas; para consumir vainas. Pero las comunas no son una instancia de poder real, sus delegados no representan ni siquiera la posibilidad de tener, en ellos, un candidato para las elecciones municipales o estadales (burguesas, eternamente burguesas), porque de eso se encarga el PSUV, mediante el viejo sistema de cooptación, gracias a la voluntad del viejo “dedo mágico” y chantaje del “no caigas en sectarismo” promovido por astutos y auténticos sectarios. El gran problema en todo esto es el disimulo y no la acción misma, es la mala voluntad en la acción, es el secreto, es la mentira.

¿Cuál socialismo, señor Rodríguez?  Si por lo menos hablaran con la verdad, alguna vez, a la gente, en público, de estos temas, quizá todo se superaría.



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Héctor Baiz

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