Imprecisiones, La escualidad, último vestigio de la colonialidad

La idea es que, a pesar de la victoriosa batalla de Carabobo, 1830, cuando perdieron el poder político los españoles, como quiera que se hicieran a un lado los sempiternos enemigos de la causa libertaria bolivariana, estos continuaron ejerciendo mucho poder sociosicológico sobre una población que fue doblegada, humillada y sometida durante las centurias de mantuanidad a través del poder de los hábitos sociales adquiridos por la servidumbre colonial.

Esta clase mantuana, embrionaria de la burguesía comercial y luego rentista y parasitaria, todavía perdura y cabalga en las mentes de las personas a quienes hoy se las conoce, así bautizadas por Hugo R. Chávez, F., como escuálidos y escuálidas.
Estos aliuenados demeustran la trascendencia del poder sicológico y cultural que va allá de la relacipon técnica laboral. El trabajador admira a su patrono, lo respeta y mientras más dinero tiene este, más se le humilla inconscientemente.Inspiran lástima porsu notoria ignoirancia y el perfectísimo poder mediático patronal, burgués y capítalista que reciben desde el vientre de sus madres.
 
Este tipo de mentalidad se ha apoderado delo cerebro de los antiguos servidores privados y artesanos de aquellos mantuanos cuyos descendientes hoy son ricos burgueses, fabricantes de mentirillas-rentistas hasta ayer-y hoy siguen como terratenientes, dueños de edificaciones y comerciantes y banqueros en general con apareiencia de empresarios, pero que hgoy se han autodesenmascarado y nunca han pasado de ser unso aproivechadores de las riq.
 
Desgraciadamente esas personas no chapadas para ninguna revolución, provocan pena ajena; se han creído el cuento de que pertenecen a una fulana clase media, lo que les deslastraría-así lo imaginan-de su carácter proletario, una voz por la que siente asco, como si ellas no lo fuera. De aquí que la sola calificación de “Presidente Obrero” para el destacado Presidente Maduro, les resulta verdaderamente inadmisible.
Esas personas, falsamente ubicadas como “clase media”, reconocen que no son burguesas ni adineradas, sino que están como la salchicha en el sándwich.
 
Son personas que a pesar de ser muy trabajadoras no terminan de entender que la sociedad burguesa sólo alberga 3 clases sociales: la burguesa o dueña de los medios de producción más importantes; la clase proletaria a la que pertenecen aunque lo nieguen, y los terratenientes como vestigios medievales como vestigios coloniales son ellos, los escuálidos y amantuanados


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Manuel C. Martínez


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