Solidaridad con el presidente maduro y con la Revolución

Economía Productiva Vs, Guerra Económica

El debate generado por la reunión del presidente Maduro con los empresarios de apellidos y sin apellidos es de espanto y brinco: "se acabó la revolución" "se consumó la traición" "golpe de estado" y más, se escucha entre rumores y voz alzada.

Ese radicalismo de gorras, franelas y consignas le hace más daño a la revolución que las malas medidas económicas que se han tomado.

El escenario de la Venezuela del siglo 21 no tiene nada que ver con la románticamente recordada Cuba del Che y Fidel; ni con la extinta Unión Soviética, ni con la China de Mao, aunque quizá si deberíamos ver a la Cuba de Raúl, o a la Rusia de Putin o a la China de Xi Jinping.

El discurso radical antiimperialista y los conceptos de burguesía y proletariado fueron tradicionalmente usados en la patria de Bolívar por la izquierda radical en el siglo 20, mientras la izquierda blanda se enquistaba dentro del aparataje del poder político de los gobiernos de derecha

La llegada del comandante Chávez al poder institucionalizó la radicalización de la izquierda dentro del estado y con ello la acidez de los revolucionarios que con orgullo se colocaron boinas rojas y negras y con voz altanera cargada de conocimientos reprimidos y represados, cual nuevos evangélicos, se multiplicaron en las esquinas y plazas a divulgar la nueva buena, con la constitución como biblia.

Las instituciones del estado se llenaron de directivos que con orgullo gritaban "Patria o Muerte, Venceremos", los movimientos sociales se llenaron de franelas rojas al canto de "Patria, patria, patria querida"; eso está bien ese revivir de la patria, ese revivir de la nacionalidad y el nacionalismo está muy bien; pero no fue suficiente; la música de Ali Primera, ayer panfletaria y marginal se escuchó en los salones y en las casas de los ricos conversos al chavismo.

Los carros viejitos y maltrechos se llenaron de mensajes "Viva Chávez" "Viva Bolívar" "Viva Zamora" pintados con grifin blanco en los vidrios y por efectos de la evolución natural, el tiempo y la lluvia los fue borrando, dando paso a camionetotas y carros nuevos que sin letreros aunque con una que otra calcomanía de buena manufactura más o menos decían lo mismo.

Ahora, sin letreros de ningún tipo, no dicen nada; pareciera que la evolución chavista antes de la desaparición física del comandante supremo ya había transformado a los pelabolas en micro burgueses y a los burgueses de camisa roja en burgueses sin ambigüedades.

Perdimos la Asamblea Nacional, esa realidad nos abofeteó a los revolucionarios; esa realidad nos dijo que había que detener el caminar unos minutos y reflexionar para retomar el rumbo. Ese reflexionar no solo es necesario es responsablemente obligatorio, sino todo esto se va pal carajo.

El problema de nuestra querida Venezuela no es político, es económico; el problema está reflejado en la sabiduría popular mundial: "Amor con hambre no dura" y los que producen la comida nos ganaron la primera pelea, nos torcieron el brazo y tomaron un espacio político importante.

¿De quién es la culpa?, de todos: de quienes nos quedamos esperando instrucciones de un estado que parecía sordo y ciego; del estado que no le paró bolas a la situación con seriedad extrema, del partido que se hizo la vista gorda ante la situación de compatriotas haciendo colas por orden de la burguesía en un plan de guerra económica.

La economía venezolana tiene una solidísima estructura capitalista, ¿Usted no ve que todo el aparato productivo fue montado básicamente en la dictadura de Marcos Pérez Jiménez por no más de un trío de familias enquistadas en el poder del dictador? ¿Usted no ve que traicionaron al dictador para aliarse con los Estados Unidos y eso les dio más poder del que ya tenían y solidificaron su estructura industrial al mas rígido modelo capitalista norteamericano? ¿Usted no ve que la mayoría de las empresas se instalaron en el país de mano de capital del estado a través de préstamos de la banca mundial respaldada por los EEUU?

La música de Ali Primera la podemos poner por parlante en todas las plazas Bolívar, nos podemos dejar crecer la barba y usar boinas que eso no nos va a resolver el problema.

¿Qué debemos hacer? Dejarnos de pendejeras y de romanticismo y enfrentar al enemigo en el terreno que nos pongan y este momento es de dialogo, coño ganaron por paliza la Asamblea Nacional ¿Cómo carajo vamos a ignorar eso y a negarnos a hablar para ver que sacamos antes de que nos den caída y mesa limpia?

La reunión de empresarios para reactivar la economía no solo fue un éxito de la revolución sino un paso adelante para impedir la profundización del bloqueo que nos lleva al jaque mate. Es como si están dándonos una coñiza y abrazamos fuertemente como rémoras al golpeador para impedir mas coñazos y evitar el knocout mientras agarramos algo de aire.

Los que hoy salen alarmados por el "aburguesamiento y la traición" del presidente Maduro al sentarse con los empresarios y concederles algunos de los correctivos que plantearon ¿Qué han hecho realmente por la revolución? ¿Los que pegan el grito al cielo porque la revolución se va a perder si "se suaviza" a que juegan?.

El pueblo que coreó con Chávez "Patria o Muerte Venceremos" no es el mismo que está dispuesto a gritarlo con Maduro ¿O estoy equivocado?

Si Maduro quiere salvar a la revolución y con ella al pueblo debe infiltrar las fuerzas del enemigo como ellos infiltraron las nuestras; es mejor un enemigo a la vista que oculto. Si Maduro quiere salvar la revolución y pasar a la historia como el salvador de chavismo en los inicios, que es cuando más difícil es la vaina, debe empezar su propio gobierno y dejar que los que hablan paja sigan hablando y que los románticos de la izquierda que no fue sigan suspirando y añorando la época del fusil y tirar piedras. Si Maduro quiere salvar a la revolución debe transformar su gestión de discurso antiburgues a eficiente y para eso es necesario deslastrarse de las rémoras del chavismo y del radicalismo irracional que no nos ha permitido salir a delante.

Las uvas no están maduras compatriotas, eso no quiere decir que cuando lo estén no podremos cosecharlas; por el contrario nuestra salvación está en la estrategia y en nuestra capacidad de ser flexibles en el accionar.

Para mi seguimos avanzando y la revolución está en riesgo pero no herida de muerte.

Las medidas tomadas por el presidente han desbaratado la estrategia de la oposición y les obliga a redireccionar su ataque; eso nos da un respiro para reorganizar mejor la nuestra.

La revolución no se perderá en nuestra manos seguimos avanzando.



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Oscar Jiménez


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