Presidente Maduro: En PDVSA está la esperanza socialista del país

Una de las debilidades más notables de la Revolución Bolivariana, fue no haber profundizado la idea del comandante Supremo relativa a crear los Consejos de Trabajadores en todas las empresas del país. Para Chávez resultaba clara la inmensa potencialidad política de esta nueva organización de los trabajadores que no tenía porque entrar en conflicto con el sindicalismo ancestral. Sin embargo, desde que Chávez estaba vivo, venimos observando la enormidad de trabas que los funcionarios rojo-rojitos han puesto en práctica para que los Consejos de Trabajadores no se concreticen en la empresas del Estado.

La oposición del funcionariado chavista a los Consejos de Trabajadores, a nuestro juicio se explica por el anti marxismo que permeó a la revolución Bolivariana desde sus días aurorales. Es cierto que el Comandante llegó al poder preñado de nacionalismo bolivariano, pero lejos de las enseñanzas teóricas de Carlos Marx. No obstante, el ejercicio del poder fue empujando a Chavez hacia los senderos del socialismo marxista, mientras que su gobierno se hacía más antimarxista.

El anti marxismo del funcionariado chavista afinca sus raíces en la procedencia histórica del mismo. Muchos de estos funcionarios procedían de la socialdemocracia adeco-copeyana, del militarismo impregnado por al anticomunismo inculcado por la Escuela de las Américas, así como también, de la izquierda ignara que quedó dando bandazos con el derrumbe del socialismo real. Esta izquierda formada por los manuales del estalinismo soviético se había refugiado en los estudios decoloniales-culturalistas posmodernistas de fuerte tufo antimarxista. Con este perfil, este funcionariado ideopoliticamente estaba ganado para cerrarle el paso, a todo intento de sembrar implantes socialistas en el territorio nacional. Nació de esta manera en el proceso bolivariano un injerto de chivo con bicicleta: un presidente que cada día se hacía más marxista, presidiendo un gobierno declaradamente anticomunista.

Esta situación paradójica fue heredada por el presidente Maduro, con el agravante de que el hijo de Chávez no tiene el carisma del padre y, por consiguiente, la gobernabilidad sobre su gobierno resulta bastante precaria. La imposibilidad del actual presidente de salir de ciertos ministros realmente mediocres radica en esta ingobernabilidad.

Esta misma situación paradójica es la que le está imprimiendo el cariz socialdemócrata innegable que presente el actual gobierno. Pero a pesar de esta debilidad política, el presidente Maduro sigue fiel al pensamiento socialista del Comandante Chávez, aun cuando los cuadros de su gobierno que lo acompañen en este empeño sean muy pocos.

Esta fidelidad al Supremo Comandante es la que entendemos por MADURISMO, realidad política que debemos salvar el próximo 6D, a pesar de su lastre antimarxista.

El Madurísmo o sea el germen del socialismo marxista tiene una inmensa posibilidad de hacerse ingeniería social en los campos petroleros de PDVSA. Concretamente el CRP del estado Falcón, la clase obrera dio durante el paro petrolero del 2003 una de las más grandes demostraciones sobre la capacidad de la clase obrera para encargarse ella misma de dirigir el proceso productivo. Los obreros petroleros recuperaron la paralizada empresa sin el concurso de la gerencia. Estos obreros están esperando por las directrices del presidente Maduro, para pisar el acelerador que enrumbe a la empresa más importante del país por los derroteros del anticapitalismo, guiada por los Consejos de Trabajadores. Si el implante socialista que se haga en PDVSA tiene éxito, entonces se haría realmente fácil hacerlo extensivo a toda la geografía nacional. Por supuesto, la gerencia anticomunista anidada en esta empresa, es una de las murallas a derribar para imponer este objetivo del Plan de la Patria.

En atención a lo expuesto podemos afirmar que en PDVSA hacen vida las tres grandes ideas-fuerza que le quitan el sueño a las potencias imperialista lideradas por Estados Unidos, ideas que llevaron al presiente Obama a decretar a Venezuela como una seria amenaza a la seguridad nacional de USA, o sea: la defensa de los recursos naturales, el nacionalismo y el socialismo.

Los obreros petroleros hoy más que nunca están ganados para librar una lucha a muerte por la defensa del precio del petróleo, pues, entienden que de este precio dependen muchas de sus reivindicaciones gremiales. Al mismo tiempo, estos obreros han internalizado la imponencia de todos los amarres nacionalista que sembró el Comandante Chávez en defensa del petróleo y de la independencia del país.

Por último, estos obreros están decididos a crear los Consejos de Trabajadores, para ir haciéndose de la dirección de la empresa tal como lo indica las rejuvenecidas ideas de Marx y Engels. El empeño de estos obreros petroleros por absorber los contenidos de la economía política marxista, es una brisa refrescante frente al empobrecido escenario de las ciencias sociales en la Venezuela actual. En PDVSA está la esperanza socialista del país.



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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