El ecosocialismo para principiantes como yo

Qué difícil es construir en medio de tempestad, a veces imposible es. El sentido común manda a parar la construcción mientras mejora el tiempo, pase la borrasca y vuelva la calma. Pero si la tempestad no pasa o si viene se va y vuelve enseguida sin dar tregua, y si lo que se construye es el refugio, no queda otra que meterle el pecho al asunto y fajarse como los buenos, con valor y con ingenio, a adelantar hasta rematar la construcción.

La contrarrevolución, el Departamento de Estado norteamericano y sus lacayos nacionales juegan a esto; a desgastarnos, a desviarnos de nuestros reales objetivos, a no dejarnos avanzar. En la historia no hay estancos, o avanzas o retrocedes. Nuestra revolución y nuestra dirigencia están conciente de esto. Pero la sola conciencia no basta. Para avanzar necesitamos construir, construir y construir.

Una cosa es desbaratar lo viejo, enmendar entuertos, reparar cosa hecha, defenderse de los saboteos y agresiones y otra cosa es construir cosa nueva, profundizar en la revolución, avanzar por el camino, pasar pues al ataque. Creo que se imponen las dos cosas, defendernos y contra atacar. Creo que nuestro Gobierno y partido, nuestros comandantes con el Presidente obrero Nicolás Maduro a la cabeza y un bastión importante de nuestro pueblo, así lo venimos haciendo….. Medianamente….. Falta más, mucho más.

A veces pareciera que la oposición contrarrevolucionaria nos agobia; pareciera que su objetivo de sino destruirnos por completo, al menos detener nuestra marcha y desgastarnos, estuviera teniendo éxito. Cosas como la lucha contra la corrupción, el aumento de la producción y mejoramiento de nuestra productividad y la instauración definitiva de las patas soporte de la mesa del ecosocialismo, parecen detenidas aletargadas o minimizadas.

Necesario es vencer al enemigo. No podemos darle la espalda, no podemos obviarlo o ignorarlo, no podemos descuidarnos con él. Nos obliga a hacerle frente a sus planteamientos todos los días, cada instante. No nos dan tregua ni lo harán. Tenemos que “salir de esta trampa”.

Cierto es que debemos enfrentarlos siempre y no dejarles espacio para sus maniobras, menos para que avancen en sus intenciones. A cada intento de ellos deben conseguirnos como siempre, bien parados, firmes, rodilla en tierra y dispuestos a lo que sea con tal de no perder el legado de nuestro comandante eterno Hugo Chávez. Pero por otro lado debemos seguir avanzando, debemos construir con mayor velocidad, con más amplitud, mayor consistencia, más profundidad, las bases para la nueva vida, las bases del socialismo ecológico, único camino a la victoria y a la salvación de la humanidad.

Gente organizada, formada políticamente y preparada para el trabajo. Iniciativas socio productivas que nos liberen de la esclavitud empresarial – capitalista. Producción suficiente y solidaria con justicia distributiva. Empoderamiento de los medios de producción. Instauración de nuevos modelos productivos que nos liberen de la dependencia del petróleo, principal factor físico – químico – productivo causante del cambio climático y del inminente apocalipsis ambiental.

Son cuatro los pilares o patas productivas que deben sustentar el nuevo socialismo del siglo XXI, las únicas que pueden soportar las estructuras y  súper estructuras a construir:

  • AGRICULTURA. Orgánica, diversificada, masiva, extendida. Incluye todas las modalidades de agricultura (vegetal y animal)
  • TURISMO. No destructor, sustentable, social, extendido, de importancia mundial.
  • PESQUERÍA. Especialmente la piscicultura y la acuicultura en general.
  • FORESTERÍA. Sustentable y diversificada.

Todas estos “sectores” son estructurantes de la producción y el trabajo; por su naturaleza, si son bien conducidos y sabiamente implementados, son las únicas actividades socio – productivas capaces de provocar el cambio de mentalidad y de conducta de nuestra sociedad hacia la naturaleza, son promotoras de la mujer y el hombre nuevos; por su potencia económica, son suficientes para desplazar al petróleo como fuente principal de nuestros ingresos; desde el punto de vista socio – político, estas actividades son escenario idóneo como ninguno para la aparición de “territorios y gentes libres”, las Comunas.

Cuando me refiero a estas cuatro patas de la mesa ecosocialista, la configuro en todos sus niveles, desde la producción primaria hasta el último proceso industrial de transformación en bienes y servicios.

Por supuesto la producción de petróleo para usar todos sus derivados posibles no podemos abolirla. Es y seguirá siendo por muchos más años recurso trascendente de la humanidad, pero el desempeño pleno de nuestras potencialidades en las cuatro áreas eco – socio – productivas (agricultura, turismo, pesquería y forestería) minimizarán su importancia, su necesidad como generadora de divisas y sus negativos impactos hacia la vida en el planeta.

La minería también es y seguirá siendo vital para nuestra sociedad y el mundo entero, pero esta actividad es susceptible de “confinarse” espacialmente (y en sus impactos ambientales)

Sin producción, sin desarrollo de las fuerzas productivas no es posible instaurar y menos consolidar un modo de vida socialista, un sistema de vida que dignifique al ser humano, que cubra satisfactoriamente sus necesidades de alimentación, vivienda, vestido, educación, salud y entretenimiento; producción economía y justicia van de la mano para el desarrollo social. Si estas fuerzas productivas no son sustentables y basadas en el manejo inteligente de los recursos naturales “RENOVABLES”, no de los recursos financieros ni de la energía contaminante sino de recursos ecológicamente manejables, no puede haber Ecosocialismo. Tenemos pues cuatro pilares incomparables acompañados de otras dos actividades muy importantes (petróleo y minería) que nos harían el ejemplo a seguir por el mundo que busca una nueva realidad de vida.

Estas seis actividades complementadas con un comercio justo, dinámico y sólido, con participación amplia de la gente, convertirían nuestra economía en una potencia mundial y seríamos los venezolanos la gente con mejor y más sustentable nivel de vida en todo el planeta; con suficiente fortaleza como para cumplir a cabalidad con nuestra responsabilidad moral hacia la humanidad y como vanguardia para la liberación de todos los pueblos del mundo.

Esto sería así si los medios de producción se democratizan y el pueblo en sus distintas formas organizativas se empodera de ellos.

Toca a la dirigencia de la revolución empujar con más fuerza, con más acierto y mayor organicidad estructurante, la consolidación de los cuatro pilares fundacionales del verdadero ecosocialismo. Nuestro Gobierno debe conseguir la fórmula para, sin dejar ningún espacio a la contrarrevolución, enfrentándola siempre, derrotándola en toda acción, ponernos a construir el real ecosocialismo. El partido, nuestros partidos, tienen la responsabilidad de formar y conducir las masas en esta lucha. Los hijos más esclarecidos del pueblo, los que han tenido la oportunidad de estudiar y profesionalizarse, tienen la obligación de devolver el conocimiento adquirido, transfiriéndolo al pueblo todo, luchando a brazo partido con sus padres, sus primos, sus familias, sus vecinos y formulando las nuevas iniciativas, modalidades, técnicas, sistemas  y ensayos ecosocialistas que necesitamos.

Profundizar en la construcción ecosocialista es la mejor manera de defender nuestra revolución y derrotar al enemigo. …. Busquemos al enemigo donde no está; allí lo derrotaremos definitivamente.

 

ingenieroisoto@gmail.com



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Inocencio Soto C.

Ingeniero Forestal

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