Crisis en consumismo mayor

En 2002, post golpe de Estado fascista de abril de ese año, en que el imperialismo de los EEUU y sus agentes en territorio de Bolívar y Chávez, atacaban nuestra principal industria: PDVSA, llevándola a niveles de producción cero, y dejando sin alimentos ni productos esenciales a nuestra población, en lo que denominaron el "paro cívico". Fueron días difíciles para el pueblo venezolano, pues, todos los días tenía que calarse a un Carlos Ortega, a un Presidente de Fedecámaras o, a un integrante de Gente del Petróleo, en cadena de los medios privados, anunciarle cuánto palo abajo iba la producción petrolera, o el número de estaciones de gasolina cerradas, mientras motorizados de alta cilindrada iban de negocio en negocio, amenazando a sus propietarios para que cerraran. Los asociados a Fedecámaras, lo hacían a motu proprio. Toda Venezuela, perdió por esa aventura golpista del imperialismo y sus agentes en territorio de Bolívar y Chávez que, en ese entonces, se hacían llamar: Coordinadora Democrática. Según cifras de la propia PDVSA, el monto de las pérdidas por ventas no realizadas, fue estimada en 14.430 millones de dólares, lo que motivó una disminución a un monto de 9.998 millones en la capacidad contributiva al fisco nacional de PDVSA, lo limitó los planes de desarrollo del Ejecutivo Nacional. De hecho, el PIB registró una drástica caída de 15,8% en el cuarto trimestre de 2002, y de 24,9% en el primer trimestre de 2003. El conjunto de medidas adoptadas sabiamente por el Presidente Chávez, fue lo que permitió suavizar el grave golpe que había asestado el imperialismo de los EEUU y sus agentes políticos a la patria de Bolívar y Chávez, y su glorioso pueblo, que pudo resistir estoicamente esa nueva agresión imperialista. De esos años, amargos años, provendrían posteriormente, las Misiones Sociales y la estrecha relación con el Gobierno y el pueblo cubano.

Doce años después, el agresor es el mismo: el imperio de los EEUU y sus agentes en territorio de Bolívar y Chávez. Nuestra PDVSA y su producción petrolera, es agredida desde el exterior por una guerra de precios propiciada por los EEUU, que ha conducido el precio de nuestro petróleo a colocarse por debajo de los 50 dólares. Calcula, el imperio, que nuestro Gobierno Revolucionario, limitará su capacidad de financiamiento de las Misiones y Programas Sociales y, con ello, se desligará de atender a nuestro pueblo, propiciando su alejamiento del mismo, trayendo como consecuencia su distanciamiento y consecuente pérdida de su fervor electoral a la causa revolucionaria; lo cual, propiciaría el incremento de la cuota parlamentaria imperialista en la Asamblea Nacional. Los objetivos, ya son conocidos por todas y todas, expresado por Julio Borges, expresamente: recortar el período de gobierno del Presidente Maduro, el golpe parlamentario, tal como en Paraguay lo puso en práctica el imperialismo, a través de sus agentes en dicho parlamento. Y, mientras desde el exterior, se agrede nuestra patria con esa guerra de precios, se añade un ingrediente nuevo a la agresión: las sanciones imperialistas. Las sanciones expresan, el grado de debilidad en que se encuentra el imperio. Doce años atrás, no se inmiscuían directamente en la agresión; hoy, lo hacen directamente ante la debilidad manifiesta de sus agentes, quienes han perdido el fervor de sus simpatizantes, cansados de aventuras golpistas como "la salida" que, solo condujeron a más compatriotas muertos, 43 en total, a violaciones masivas de los derechos humanos del pueblo venezolano, y no precisamente por parte del Estado, sino de parte de individuos dedicados a la política, financiados y dirigidos por el propio autor de las sanciones: los EEUU.

Otro ingrediente de esta nueva agresión imperialista contra el pueblo venezolano, es la actual guerra económica que se expresa en una liberación "de facto" de los precios de las mercancías que se expenden en nuestra patria en los negocios privados. Acompaña esa política imperialista, un acusado desabastecimiento de los productos básicos de la alimentación del venezolano/venezolana, medicamentos esenciales en la salud y salubridad del pueblo venezolano. Por si faltara algo, también una agresión permanente a nuestra moneda nacional: el Bolívar, a través de la manipulación de la moneda de intercambio internacional: el dólar, propiciando su desestabilización y, con ello, más inflación. Es parte de un guión practicado por el imperialismo en la Chile en transición al Socialismo y, que en su oportunidad, Allende denunciara ante Naciones Unidas en diciembre 1972, como "el invisible bloqueo financiero y económico" ejercido por EEUU contra su gobierno. Obama, al igual que Nixon, se ha propuesto "hacer aullar de dolor la economía venezolana". Hace doce años, esa guerra económica se dio abiertamente, sin tapujos; hoy, se da discretamente, para así acusar al Gobierno Revolucionario de ser su causante, de ser el responsable de que el pueblo no pueda obtener el pollo y la carne para hacer sus hallacas, no tenga desodorantes, ni leche para sus hijos e hijas, mucho menos pañales para sus bebes y bebesitas, no tenga sus medicamentos para el control de la tensión arterial, no tenga su jabón para limpiar sus ropas, mucho menos, sus cuerpos. De todo lo malo se le acusa al Presidente Maduro, otrora ayer se le acusaba a nuestro Comandante Chávez.

Se ataca en sus puntos más vulnerables al pueblo venezolano: su alimentación y su salud. Contradictoriamente, el Gobierno del Presidente Maduro, no ha dejado de cumplir con su responsabilidad de proveer los dólares suficientes para que dichos rubros no le falten al pueblo venezolano y, a dólar subsidiado: 6,30 Bs/dólar. Entre enero y agosto de este año, las principales empresas de medicamentos: Abbot Laboratories C.A., Roche, Norvartis de Venezuela, Sanofi-Aventis de Venezuela, Bayer, Pfizer Venezuela, Wyeth, Merck Sharp & Dohme, Schering-Plough, Leti, Glaxosmithkline, empresas todas adscritas a las diferentes cámaras farmacéuticas que hacen vida en nuestro país, recibieron 2.234 millones de dólares. Extraña que una vocera de esas cámaras empresariales, la otrora dirigente sindical Marcela Máspero, acuse al gobierno de no haber "cancelado la deuda en divisas que mantienen con el sector farmacéutico y el cual corresponde al período 2012-2013", insistiendo que dicha deuda: "alcanza los 4.500 millones de dólares para los años 2013 y 2014. Si esto no se resuelve en menos de una semana, se agudizarían los inventarios en el país, que ronda el 76% justo ahora cuando aumenta la crisis de chikungunya, dengue y enfermedades contagiosas. El otro elemento es que teniendo las plantas de producción en el país, se utilizan los dólares de Venezuela para importar medicamentos que se pueden procesar acá" (La Razón, 12-11-2014). No se pasea, la otrora lideresa obrera y hoy, vocera empresarial, que pese a que el Gobierno Revolucionario, les ha entregado miles de millones de dólares subsidiados a 6,30 Bs/dólar, nuestro pueblo, ha sido sometido a una intensa campaña de desabastecimiento de medicamentos, precisamente, cuando más los ha necesitado, en "la crisis de chikungunya, dengue y enfermedades contagiosas". Al imperialismo y sus agentes de la burguesía parasitaria, sus líderes y lideresas sindicales y sus políticos y políticas, poco les importa la salud del pueblo venezolano. Atreviéndose incluso a criticar, la otrora lideresa obrera y ahora vocera empresarial, al Gobierno Revolucionario por buscarle soluciones al pueblo ante el desabastecimiento inducido por esas criminales empresas farmacéuticas: "Nos preocupa enormemente que Elías Jaua (ministro de las Comunas) anunciara que su viaje a Brasil fuera para negociar la importación de medicamentos de este país, lo que nos pone en un difícil escenario de perder 5 mil empleos más de los 2 mil ya perdidos durante este año, si el Gobierno no liquida las divisas a los laboratorios para echar adelante la industria y preservar las plazas de trabajo" (Declaraciones de Márcela Máspero, diario Tal Cual, 12-11-2014). En noviembre de 2008, se expresaba esa misma otrora lideresa obrera: "Los trabajadores no tenemos nada que perder, porque nada hemos tenido, por eso apostamos al futuro de este proceso. Se trata de dos modelos capitalismo y socialismo, el anterior lo hemos vivido en carne propia durante más de 40 años y a ese no volveremos. Es el poder del mercado por encima del ser humano, es la explotación capitalista contra la posibilidad de liberación, por eso vamos a participar activamente, esa oligarquía y la derecha endógena del gobierno van a encontrarse de frente con la clase trabajadora asumiendo el papel que le corresponde, convertirnos en sujeto social del proceso y agente transformador de la sociedad" (Marcela Máspero: la batalla electoral del 23 N es entre Capitalismo y Socialismo, Prensa UNETE CTR, 04-08-2008). Qué pasó en tan solo seis años, por qué, de luchadora incansable por el Socialismo pasó a ser vocera empresarial? Fidel, con su sabiduría lo expresa bien, recién iniciaba la Revolución Cubana: ¿Quiénes están y quiénes estarán contra la Revolución? Aquellos cuyos intereses no son los intereses de Cuba, aquellos cuyos intereses no son los intereses del pueblo de Cuba. Esos estarán contra la Revolución. ¿Y quiénes más estarán contra la Revolución? Los resentidos, los frustrados, los que se venden, los que se aflojan, los que traicionan. Estarán contra la Revolución todos aquellos que concibieron la Revolución como una ambición personal, no como una empresa de pueblo; todos aquellos que soñaron que esto era un continuar del pasado; todos aquellos que pensaron hacer fortuna o satisfacer vanidades personales; aquellos que soñaron un día con ser timoneles de la nave revolucionaria y se quedaron en la mitad del camino; aquellos que se llenaron de ambiciones y no tuvieron el valor o la capacidad de llegar lejos, y hoy se dedican a recordar sus frustradas y estériles acciones que no condujeron a ningún resultado positivo.[…] Cuando ustedes analicen las plumas que están contra la Revolución, verán que son plumas al servicio de los grandes intereses enemigos de la Revolución […] Y entre esa prensa, ¿cuál es la peor? La peor y los peores que escriben contra la Revolución no son tal vez aquellos harto definidos: los peores son los solapados, los peores son los que tiran la piedrecita y esconde la mano, los peores son algunos que simulan defender la Revolución" (Discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en la apertura del X Congreso de la CTC, el 18 de Noviembre de 1959).

Esta nueva agresión imperialista, nueva intentona golpista, nuestro pueblo se ha arrojado en los hábitos del consumismo, extremo consumismo. El Gobierno, se ha limitado a garantizar los productos que ese pueblo demanda. No se ha sembrado la conciencia de los riesgos, que la actual amenaza representa para el futuro de la Revolución Bolivariana. Colas inmensas en los cajeros para retiro de efectivo; tascas, restaurantes, ferias de comidas, farmatiendas, zapaterías, tiendas de ropa, electrodomésticos, mercales, pedevales y bicentenarios, full de pueblo ávido de comprar mercaderías, son la expresión más sublime de cuán eficiente ha sido la Revolución Bolivariana en elevar el poder adquisitivo de su pueblo. Si en febrero de 1989, ese mismo pueblo salió a protestar ante el paquetazo del FMI, que amenazaba con someterlo a más hambre y miseria; hoy, ese mismo pueblo, que ayer protestaba contra las políticas de hambre y miseria del FMI, se siente reivindicado y dignificado por una Revolución que les ha visibilizado y elevado a la condición de seres humanos, en igualdad de condiciones y derechos que las minorías que se beneficiaron de la renta petrolera durante toda la cuarta república. De allí, que el pronóstico más esperado por el imperio, de provocar el ansiado "sacudón", imposible suceda en una sociedad como la nueva Venezuela, nacida al calor de la Revolución Bolivariana, incluyente y benefactora de los más desposeídos.

El consumismo, principal síntoma de la crisis económica que nos afecta, lejos de expresar la cualidad principal de nuestra crisis, bien pudiéramos considerarla como la aspiración más concreta de un pueblo a compararse y, a igualar, incluso, intentar superar a aquellos que se sitúan por encima de ellos en cuanto a prestigio social. He allí, su carácter subversivo e incluso, revolucionario. El discurso de la igualdad, que tomó nuestro Comandante Chávez del Padre Libertador, específicamente de su Discurso de Angostura, del 15 de febrero de 1819, en la Provincia de Guayana, con motivo de la celebración del Segundo Congreso Constituyente, en el que destacó que: "…el principio fundamental de nuestro sistema depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios; como también lo está, que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos y todos no lo son; todos deben poseer talentos y todos no los poseen. De aquí viene la distinción efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad libremente establecida. Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la igualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerza y caracteres. Las leyes corrigen estas diferencias porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política y social". Caló hondo esa proclama de nuestros Libertadores en nuestro pueblo, quien lo asumió como un estilo de vida.

Con un pueblo que tiene el más alto poder adquisitivo de todo nuestro continente, incluyo al propio imperio de los EEUU, que demanda en gran cuantía bienes y servicios, gracias a las políticas sociales creadas por la Revolución Bolivariana. Un aparato económico ineficiente e improductivo, peor aún, ganado a las dinámicas desestabilizadoras que les dictamina el imperialismo, para deshacerse por vías no democráticas de los gobiernos revolucionarios. Es obvio, que ese contradictorio modelo de sociedad que no es Socialismo ni tampoco Capitalismo al cien por ciento, hiciera crisis, como lo está haciendo, a finales de sus quince años de vida. Ese modelo hibrido, reclama definiciones estructurales, definiciones radicales. Uno de los dos debe morir para que emerja uno que realmente pueda satisfacer las aspiraciones democráticas, participativas e igualitarias del pueblo venezolano. El modelo de capitalismo rentístico que caracterizó toda la cuarta república ha hecho aguas, se derrumba ante su incapacidad de satisfacer las grandes aspiraciones del pueblo venezolano al Buen Vivir, a una Democracia de nuevo tipo, al Socialismo. En su derrumbamiento definitivo, debe trabajar a fondo el Presidente Maduro y su Gobierno, el pueblo le acompañará en el logro de tal objetivo histórico, como bien lo expresó nuestro Comandante en el segundo objetivo histórico del Plan de la Patria: "Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello asegurar la "mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad" para nuestro pueblo".

Caracas, 23-12-2014



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Henry Escalante


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