¿Será que algunos críticos de izquierda creen que la solución es que salga este gobierno?

“El que no carga la carga, le parece que no pesa”

Proverbio popular (aunque no pareciera tan popular)

Cuando Aristóbulo ganó la Alcaldía de Caracas, Carmelo Lauría dijo: “Ya va a ver, Aristóbulo, que no es lo mismo pedir agua que dar agua”.

Qué fácil es criticar a un gobierno y decirle lo que tiene que hacer; y es fácil porque las necesidades públicas son infinitas, no así los recursos para satisfacerlas, en consecuencia, siempre habrá razones para quejarnos. Criticar no es malo, por el contrario, es necesario, pero la crítica política, como método de rectificación, tiene también sus reglas. Debe ser una crítica “responsable” ¿Qué significa esto? Que debe ser una crítica surgida de un estudio profundo de la situación, incluso con la utilización de reglas científicas y la exclusión, en lo posible, de las pasiones que enturbian la objetividad. Luego, la crítica debe ser propositiva. Esto es una consecuencia lógica del conocimiento que tiene el que critica de la situación o acción que critica. Ese conocimiento de lo que se está haciendo mal, se traduce a su vez, en un conocimiento de cómo hacerlo bien. Razón por la cual, el que critica está obligado a exponer la solución del problema. Estoy seguro que muchos de los críticos que escriben en Aporrea cumplen con estos dos primeros requisitos de la crítica. Pero finalmente tenemos un tercer requisito que es tan importante como los otros dos: me refiero a “la oportunidad”. La crítica tiene que ser oportuna, pero esto significa, no sólo que se debe decir en el momento apropiado, sino también en el lugar apropiado y de la manera apropiada. La situación política que estamos viviendo (que a mi juicio repercute en lo económico, y no al revés), nos impone la prudencia y el trabajo creador de quienes apoyamos la Revolución. La manera cómo se expresan muchos compatriotas, por un medio de comunicación masivo, como Aporrea, deja mucho que pensar sobre su compresión de la situación política actual. Al parecer, creen estos compatriotas, que lanzando gasolina al fuego, lo apagarán. En ocasiones no se consigue mucha diferencia, en cuanto al contenido y la forma de artículos publicados en Aporrea y artículos publicados en La Patilla, Noticiero Digital o El Nacional.

La oposición quiere arrinconar al gobierno, asfixiando al pueblo, para así reducir al máximo el apoyo popular del gobierno y evitar el desarrollo de la revolución. Ellos están clarísimos (la oposición) que la herramienta más poderosa con la que cuenta la Revolución y los revolucionarios, es el gobierno central; para la materialización de la nueva sociedad que soñamos, pero eso como que no lo saben muchos de los que dicen estar del lado de la Revolución y terminan haciéndole el juego a la oposición. De eso se aprovecha el oposicionismo y aplican aquella: “no lo decimos nosotros, lo dicen su propia gente”. Aquellos compatriotas camaradas que por cualquier causa no pueden informarse mejor de lo que ocurre, y leen o escuchan a unos de izquierda, lanzándole mierrr al gobierno, lo menos que puede ocurrirles es que se le cree una duda acerca de seguir apoyando al gobierno, y en el mejor de los casos, estamos creando abstencionistas.

Los opositores visitan la página de Aporrea y últimamente deben tener orgasmos por la cantidad de artículos reaccionarios que escriben en contra del gobierno central. Algunos hasta vaticinan (que parecen más deseos) derrotas electorales. Mientras, la oposición nacional e internacional sabe que el derrocamiento del gobierno que preside Nicolás Maduro, se traduce en un regreso de la actual oposición al poder y eso a su vez se traduce en el exterminio de cualquier posibilidad de que volvamos a tomar el gobierno.

Decía un amigo: “es que pasamos muchos años en la oposición y no nos hemos acostumbrado a que somos gobierno y atacamos al gobierno como si fuésemos aun opositores”.

Una cosa es la crítica política, de la que ya hablamos, y otra es el ataque político, en el cual naturalmente está implícito una crítica, pero que se realiza con la intención de destruir la moral y el prestigio del enemigo.

Este es momento de hacer, más que de decir. Este es el momento de los intelectuales orgánicos, sobre los que hablaba Gramsci:“que buscan la relación entre la organización y las masas como una relación entre educadores y educados, que se invierte dinámicamente al papel de los intelectuales, para crear las condiciones de esa nueva hegemonía y la transformación de la sociedad civil”.

La organicidad del intelectual se mide con la mayor o menor conexión que mantiene con el grupo social al cual se refiere. En otras palabras: hay que vincularse con las masas, enseñarles y aprender de ellas; porque serán ellas las que orienten al gobierno una vez que tengan claro el camino.


valgo7968@gmail.com


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Juan Carlos Valdez G.


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