Congreso del partido comunista chino y la "nueva política Obama"

Este fin de semana (09 noviembre, 2013) se reúne el Partido Comunista Chino (PCCh) en su Tercer Pleno del Comité Central en lo que Stratfor ha denominado como un momento crucial en la política macro china desde la Tercera Sesión Plenaria celebrada en diciembre en 1978 cuando Deng Xiaopong propuso y se aprobaron las políticas estructurales de “apertura y reforma” de la era-post-Mao Zedong. Es obligante y necesario, por rigor metodológico, pasearnos por los razonamientos que llevaron al PCCh en aquel diciembre de 1978 a discutir y aprobar aquellas políticas que enfrentaban a las mismas bases del “socialismo real” y la firma definitiva del alejamiento de aquella tesis estalinista del Estado centralizado y las tesis maoísta de las bases pragmáticas y dogmatizadas del PCCh con importantes influencias históricas sustentadas en las tesis de la Tercera Internacional en aquella etapa de los años 20. ¿Por qué Deng Xiaoping le propuso al plenario del Comité Central las tesis en referencia de “apertura y reforma”; como también es de obligante reflexión preguntarnos sí Deng Xiaoping se “lanzó solo, solito al ruedo” y/o estaba respaldado por otros factores de poder de las realidades internas chinas; como también inquirirnos sí aquella decisión fue en consecuencia de “hechos históricos” precedentes que impactaron a la realidad-real de toda la sociedad china de aquellos años de los 70?

Los sinólogos, al menos la gran mayoría, independientemente sí son de la escuela estadounidense y/o de las escuelas europeas (británicas, francesas, alemanas e inclusive de aquellos países de “Detrás de la Cortina de Hierro” que tenían sus propias opiniones bastantes y muy alejadas de Moscú) y/o inclusive algunos mortales que por rarezas y preguntas sin respuestas se dedicaron a penetrar sobre los razonamientos de las profundas diferencias entre las tesis del “socialismo real” y todas las tesis políticas que circularon por los caminos del Imperio del Centro, o sea, China, han opinado y se sigue en permanente estudio reflexivo sobre las decisiones políticas que se alcanzaron durante las decisiones e imposiciones que Mao Zedong consideraba fueran las correctas y/o en aquellos momentos en que tuviera que “bajar la cabeza” y tener que aceptar aquellas que no eran de su agrado y, como buen chino, se “sentara en el umbral” de su poder en liderazgo para retornar a imponer sus propias ideas de cómo China debería progresar sin que el “Gran Timonel” percibiera y/o tuviera que percibir las reales y objetivas importancias que, a futuro, tendría China como responsabilidad global-mundial y, por demás, histórico-objetiva en el marco de los paradigmas nacionales del “país del centro” como país con futura influencia internacional con sus correspondientes responsabilidades como país influyente en el escenario político mundial. Es decir, las políticas internas, el internacionalismo maoísta y las solidaridades sustentadas en decisiones con escasas bases geopolíticas y geoestratégicas llevó a China como nación histórica y en su responsabilidad de Estado por sus miles de años de relaciones bilaterales regionales a decisiones internas en políticas sociales, económicas e, inclusivamente, militares estaban llevando a China y a su pueblo al “sótano de la Historia”. Duro exponerlo pero vayan las objetividades socio-políticas por delante por ello aquella decisión de la relación de 7 a 10.

Nos explicamos con rigor histórico. En primer lugar, es aceptado por “tirios y troyanos” que Mao Zedong fue un político que sustentó sus realidades en la Historia de China en cuanto a lo referido a los paradigmas del significado del Poder en términos históricos chinos. En segundo lugar, Mao Zedong fue un extraordinario político, intelectual y filósofo pero muy alejado del necesario estadista que requería China post-1º de Octubre de 1949 por lo que sus decisiones políticas se sustentaron en “hechos históricos precedentes” que fueron fundamentales durante los procesos revolucionario-militares durante la realidad de la Revolución armada-violenta-china y no en realidades objetivas estructurales-super-estructurales que requería la reconstrucción de China a partir de ese año referido (es importante informar que el primer plan de la nación se sustentó en los paradigmas económicos dictados desde Moscú por Joseph Stalin en función de los intereses de Estado en el marco geopolítico mundial objetivo por el cual transitaba la URSS). En tercer lugar, aunque tuvo que aceptar las bases fundamentales de la “Escuela de las Cien Flores” enfrentó, militantemente, aquella praxis socio-política con sus apoyos incondicionales a la “Revolución Cultural” cuyas políticas desarrollaron, en seria y muy profundas consecuencias, los paradigmas de la “teoría del caos”. Es decir, la “Revolución Cultural”, a pesar de sus adeptos, llevó a China a la más profunda crisis estructural y super-estructural del Estado chino con las siguientes consecuencias objetivo-históricas: el cierre de todas las escuelas de primaria, secundaria y universitaria; el cierre de todas las fábricas cuando la producción necesaria y obligante para la vida cotidiana de la sociedad china pasó a segundo plano imponiéndose las tesis político-ideológicas de una extremada política obrero-funcional y no sindical; la movilidad de la sociedad juvenil por todo el territorio chino que desarrolló un profundo y serio “caos antropológico” que, prácticamente, desencajó la verticalidad societaria tan necesaria para el objetivo crecimiento y evolución natural de la sociedad china post-moderna; por último, el caos desarrollado por aquellas políticas de un líder político como era Mao Zedong quien le preocupaba más la “revolución permanente” que las consecuencias sociales, económicas y militares que pudieran tener como consecuencias de sus pensares cual conllevó serias y profundas contradicciones a lo interno del estamento militar chino (en ese marco se incorporaría el intento de golpe de estado suscrito por Li Peng. A título de chisme histórico, se narra entre sinólogos que estando en conocimiento Mao Zedong de proyecto golpista de Li Peng lo invitó a cenar ofreciéndole como platos principales “garra de tigre y patas de oso”. Li Peng, se dice, inmediatamente supo que Mao estaba en conocimiento de su proyecto golpista porque dicho condumio había sido ofrecido por un emperador chino a su general de confianza cuando entró en conocimiento que dicho general pensaba traicionarle).

El escenario expuesto inmediatamente anterior llevó al estamento militar no-golpista, particularmente, a los “peso-pesados” militares, comisarios y ciertos líderes no militares a tomar la decisión de alcanzar el control del desarrollo del caos que sustentaba el poder político y seudo-social de los líderes de la Revolución Cultural (Banda de los Cuatro), asumir las correspondientes decisiones políticas cuando los tiempos fueran los correctos y adecuados para cambiar, radical y profundamente, aquel caos innecesario y desgastante producto de esquemas dogmático-y-tiránicos (“…el dogma reemplaza de algún modo al inconsciente…”. C.G.Jung, W.F.Otto, H. Zimmer, P. Hadot y J.Layard. “Hombre y sentido”. Círculo Erano III. Anthropos. Barcelona, 2004, pág. 15). Aquella decisión militar de aquel conjunto de líderes militares de la Revolución china sustentaron sus decisiones en la objetiva realidad del conocimiento y aceptación de aquel líder chino (Deng Xiaoping) quien había sido “comisario político” del Ejército de Liberación Popular (ELP) durante la “Guerra Civil” (1947-1949) en el frente oriental (provincia costera y petrolera de Shandong), político muy cercano y compañero de viaje a Francia (1921) de Zhu De (fundador del ELP) y de Zhou Enlai (Primer Ministro y Canciller), quien se había desempeñado como secretario del Ejecutivo y del PCCh durante aquellos primeros años de la Revolución china ya asentada en la “Nueva Ciudad Prohibida” (Zhongnanhai) previamente a las realidades históricas de la Revolución Cultural, político perseguido por la “Banda de los Cuatro” tanto por razones ideológicas como por razones de generación y ambiciones personales, fundamentales los objetivos políticos de la esposa de Mao Zedong y lideresa de dicha banda, la señora y actriz shanghainesa, Jiang Qing , quien aspiraba en convertirse en la “emperatriz sin trono”; además, Deng Xiaoping fue humillado públicamente por los dogmáticos y alienados y exiliado a la provincia de Guangdong siendo protegido por el general y héroe de la “Comuna de Cantón” (11-14, diciembre, 1927), Ye Jianying.

Pero no era solamente fundamental la biografía de Deng Xiaoping para “sacar a China del caos continuado” sino era muy importante una propuesta política de Estado que permitiera revertir ese “caos continuado” que había desarrollado las políticas socio-económicas de la “Banda de los Cuatro” quienes habían alcanzado cierta suscripción y apoyo del líder fundamental, Mao Zedong. En nuestro criterio, probablemente, se hizo consciente aquella presencia de las contradicciones entre los soviéticos y ciertos líderes socialistas chinos. El estalinismo aún seguía presente entre algunos líderes del PCCh quienes cohabitaban con la realidad de la situación interna china de caos frente a quienes se consideraban como los sucesores de las realidades político-ideológicas que llevaron al PCCh a romper con las políticas impuestas desde Moscú por Joseph Stalin durante las décadas entre los años 20 a los años 40 que llevaron a profundos errores y fracasos político-militares revolucionarios del ELP y del PCCh por dogmatismos cerrados e “intereses creados del Estado soviético” en función de salvaguardar sus propias realidades rusas y personales cuales fueran impuestas por el “padrecito” Joseph Stalin en las políticas referidas a la disciplina vertical e incontestable-alienada directrices cuales fueran muy mal interpretadas por la Internacional Comunista (Komintern).

La conciencia histórico-ideológica al muy estilo chino del sector revolucionario de líderes del PCCh y del Ejército de Liberación Popular chino se preguntó cuáles eran las responsabilidades histórico-reales del pueblo chino para si (a lo interno-nacional) y cuáles eran esas responsabilidades frente y en el mundo global que los confrontaba objetivamente y sin ningún descanso geoestratégico.

Eran necesarias las correspondientes respuestas que aún sustentadas en la interpretación marxista al mejor estilo chino-histórico tenían que contener, en si mismas, el lógico y necesario “adobo pragmático-realista”. La consecuencia de esa reflexión colectiva fue, en última instancia, la “política de apertura y reforma” que, en ese pragmatismo realista, ha llevado a China no solo a tener un crecimiento sostenido de alrededor del 10% durante muchos años sino que se ha transformado en “la potencia continental-regional asiática” y en participante financiero mundial fundamental pero necesario y evidentemente siempre teniendo presente los “objetivos fundamental-históricos del Estado chino post-Mao Zedong”.

Frente a esa realidad objetiva se reúne el Tercer Pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino teniendo frente a sí dos (2) realidades: el nuevo programa de Estado para los próximos diez (10) años y confrontar sus propias realidades internas y externas ante lo que significa la “nueva política Obama” (JVR dixit). Comencemos con algún aspecto de cómo podría ser el diseño del programa de desarrollo sostenido de la economía conjuntamente con los necesarios y obligados avances de las sociedades chinas sustentándose ambos paradigmas en obligados y necesarios cambios (¿reformas?) del marco jurídico-legal del Estado chino.

China confronta realistamente sus ventajas y desventajas para la continuación del desarrollo económico sostenido. Permítasenos que confrontemos a los críticos de los cambios fundamentales de la economía china en las décadas pasadas adicionadas a las realidades arriba expuestas. Ha sido siempre una variable aceptada que las estadísticas en China están en crisis (poco manejables) por las siguientes variables: población; extensión y calidad geográfica; asimetrías en el desarrollo socio-económico geográfico; asimetrías en las realidades antropológico-geográficas; confrontación muy seria de concepciones del Estado; las contradicciones socio-educativas; los costos reales en la “hora-hombre”; las asimetrías en los desarrollos zonales de la economía como las “zonas económicas especiales”, las ubicaciones de las industrias pesadas, las realidades energéticas, los subsidios en toda su significación objetiva. Son algunas de las variables a considerar.

Ante esas realidades en considerando que el Estado chino tanto en el marco histórico como en el proceso transicional-revolucionario, el Gobierno y el PCCh conjuntamente con el sector militar deben tratar de equilibrar las contradicciones objetivas. En ese orden, en primera instancia, vista realidades objetivo-geográficas nos consideramos que las decisiones del Tercer Pleno podrían caminar a profundizar el desarrollo de lo geográfico-mediterráneo, es decir, el desarrollo de las provincias occidentales considerando tanto los factores de la relación población por kilómetro cuadrado, las realidades de las calidades de los suelos, las infraestructuras obligantes, agua, viento, y los problemas étnico-islámicos presentes. En segunda instancia, China, probablemente, tendrá que profundizar la política de cohabitación en el desarrollo de las zonas marítimas actualmente en litigio, y, al tiempo, alcanzar, agresivamente, la profundización de la relaciones con la República de China en Taiwan y/o la objetiva realidad de poder actualmente existente en Taiwan en variables que se podrían sustentar en las experiencias históricas tratadas durante acuerdos alcanzados ya no solo con el Goumindang (GMD) sino con otros factores políticos y sociales que, quizás, buscarían mayores y mejores políticas de cooperación económica como también mayores participaciones socio-políticas en el órgano central de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo Chino.

La segunda realidad que debe confrontar el Tercer Pleno referido es cómo debe asumir China la realidad contenida en la “nueva política Obama” (JVR dixit). Es decir, China debe aceptar, inevitablemente, la política expansivo-militar que viene desarrollando Washington a través de la Secretaria de Estado, de Defensa y el Pentágono entre sus “aliados y socios” de la Región de Asia-Pacífico incluyendo a países latinoamericanos, centroamericanos y México. Es decir, frente al denominado como el “collar de perlas”, política expansiva de la presencia china en la mencionada región plus el sudeste asiático hasta el Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz, en tanto y cuanto consideramos las políticas geoestratégicas marítimas chinas, deberá, así mismo, asumir esos significados geopolíticos con una estrategia bien considerada a mediano y largo plazo hacia la década comprendida entre el 2020-2030, en función de confrontar a la seguridad militar estadounidense diseñada por los think-tank de los EEUU de América para dicha región en cuestión. Pero ¿qué significa la actual y el lógico desarrollo de ambas políticas de las dos (2) potencias que podrían confrontar sus contradicciones entre sí como las contradicciones a lo interno de sus sociedades sí no llegaren a alcanzar un acuerdo de cooperación, cohabitación y no de confrontación en asumiendo los reales significados de ambas ideologías: capitalista versus socialista?

En nuestro muy modesto criterio nos consideramos que los gobernantes deberían ser, ante todo, estadistas más que políticos alienados, dogmáticos e incultos ante las realidades objetivo-temporales de las actuales globalidades que no solamente se expresan en las realidades de crisis objetiva de la economía y su modelo económico actual mundial sino, también, considerar que tanto el sistema capitalista ha demostrado sus capacidades para su reingeniería interna como aceptar las contradicciones entre las tesis propuestas tanto por Joseph Stalin como por León Trotski sobre el modelo de revolución socialista (es evidente que está sobre la mesa la tesis propuesta por Chávez Frías).

Nos consideramos que las realidades actuales globales están íntimamente y en perfecta cohabitación y coordinación con las realidades histórico-nacionales internas de cada país para comprender los significados de: cooperación en solidaridad, las asimetrías reales tanto en el modelo económico así sea en transición presentes, las realidades objetivas en lo real-fundamental exigente de las economías mundiales actuales y en sus procesos de cambios socio-económicos, las realidades geográficas física como geográfico-humanas, los posicionamientos objetivos en el marco de la economía mundial en función de las realidades existentes en materias primas, semi-elaboradas y elaboradas que van en relación directa con los desarrollos en lo cultura-educativo de última generación y, por último, las objetivas y reales influencias geopolíticas regionales cuando no mundiales.

Esperemos cuáles serán, en definitiva, las decisiones finales más cuando a la Revolución Bolivariana le son de análisis objetivo.


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Miguel Ángel Del Pozo


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