Flaquezas de los socialismos del siglo XXI

Venezuela es el país con las mayores reservas petroleras del mundo, 297.6 mil millones de barriles y PDVSA es la quinta compañía petrolera más grande del mundo informa la revista Petroleum Inteligence Weekly, sin embargo, el bolívar fuerte circula muy débil.

Continuar como exportadores primarios es uno de los más graves problemas que tienen a futuro nuestros procesos revolucionarios porque somos vulnerables a las caídas de los precios y de las exportaciones de nuestros productos. Con la caída se afectara la inversión social principal pilar de los cambios sociales, afectara los ingresos, el empleo y la lucha contra la pobreza, es decir se afectaría la revolución misma.

Además y esto es una historia de toda la vida, las pocas inversiones para crear industrias pesadas que sumen competitividad al estado alargan el tiempo para la transición al socialismo. Y, a pesar de los altos precios del petróleo las manufacturas, alimentos y otros productos importados su precio siempre serán superiores al valor de la energía producida, esta situación nos sostiene como un ancla en el subdesarrollo, es otra de las mayores flaquezas de un socialismo considerado como un ejemplo para la región.

Sabemos que es difícil para los países productores de petróleo acceder a la tecnología de punta extractora y productiva, es difícil, más para los países revolucionarios porque la patente es estadounidense sin importar que los países productores fijen las reglas para la extracción, porque, el precio del petróleo no depende de la oferta y la demanda depende de la especulación y de las expectativas de las mayores compañías como Aramco de Arabia saudita, NIOC de Irán, Exxon Mobil de EEUU, Total de Francia, Shell de Holanda, Chevron de EEUU, BP de Inglaterra, junto a sus gobiernos utilizan las declaraciones políticas para manipular los precios sin que importe el 36% de producción mundial a cargo de la OPEP.

La falta de ideología, conocimiento del socialismo, es otro de los problemas para la transición, hemos mezclado la teoría de Marx con todas las teorías inimaginables lanzadas por todas las izquierdas que han aparecido, han hecho de las reformas de Lenin, un cuento para niños.

Promover la total politización de la sociedad sin tener la certeza de una ideología es una estrategia que ayuda a la victimización, a transferir algunas responsabilidades, a no aceptar las críticas porque al final, se dice, la ideología como el socialismo está en fase de construcción.

Esta situación sostiene las baterías de algunos intelectuales siempre cargando las baterías mientras estén en los cargos públicos, hacen toda suerte de juegos, malabares y especulaciones con tal de alargar su ignorancia y encontrar justificaciones para no ir a la radicalización de la revolución.

La falta de radicalización no solo que ayuda a la oposición sino a las conspiraciones, muchas son verdad por supuesto que sí, pero, otras, fijan las responsabilidades en la eterna IV Republica tras 14 años de una Republica sacudida por la fuerza chavista y revolucionaria buscando esconder problemas que ya no se pueden esconder como el burocratismo, la corrupción, inflación, especulación que frena una revolución productiva.

Poca ayuda cultural revolucionaria para formar sociedades emprendedoras capaces de afianzar las libertades y la soberanía de un país dueño de las mayores reservas probadas de petróleo sin seguridad alimentaria por citar otro de los más graves problemas de esta revolución.

Esta cultura neoliberal arraigada no se puede sortear así nada más, está relacionada con la educación, con el conocimiento y, el cambio es una realidad que trae una enorme esperanza para el pueblo, masa que tiene en la raíz cultural del capitalismo a otro de los problemas más graves para ser superados, esta cultura frena los cambios socio-económicos e ideológicos culturales.

Revoluciones bulliciosas, testigos de encarnizadas luchas sociales y contra el imperialismo y contra todas las formas de esclavitud moderna como los abusos de la dependencia, las revoluciones son difíciles de borrar porque deberían ser revoluciones de las ideas, de los derechos de las oportunidades, de las autonomías, elementos para que los ideólogos construyan los socialismos.

El socialismo es el último recurso que les queda a los pueblos para mejorar sus condiciones estudiando, reflexionando y sosteniendo los cambios ya realizados, logros que no podrán ser olvidados porque son la evidencia de la participación de la masa para encontrar otro sistema entre los que crean y descubren entre los que preguntan y critican con los que consumen, derrochan la vida misma, esos que creen que primero son los intereses de unos pocos, esos que aceptan sin reparo entregar la soberanía y la dignidad del pueblo.


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Raúl Crespo


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