Nada de rendirse, camarada Samán

Desde principio este proceso que vive Venezuela ha estado infestado de reformismo, a veces con mucha fuerza, otras con menos. Pero allí vamos. En el camino se quedan algunos miquilenas y otros rosendos, unos tantos ismaeles y otros cuantos albornoces. Pero quedan otros, demasiados. No olvidemos que V República llegó a tener una dirección que mantuvo una estrecha relación con los secretarios generales de Podemos y del PPT, mientras ponían de lado al PCV, Los Tupamaros y otras organizaciones.

Como bien lo han escrito en Aporrea, la Ley Orgánica del Trabajo es obviada; los conflictos laborales que involucran a las transnacionales son resueltos a favor de los patronos (mientras la ministra baila en una sola pata cuando el camarada Chávez llama contrarrevolucionarios a quienes le critican la entrega de revolucionarios); el anuncio de la toma de los grandes mataderos no es más que un grito bravucón, a la par que la carne sube de precio; la regulación de los precios de automóviles no pasa de una declaración y así paramos de contar; el nombre de las areperas socialistas desaparece porque es más originario el de “arepera Venezuela”.

Lamentablemente usted, camarada, no tiene rango de Coronel, como tampoco Erick Rodríguez, quien salió por presión de las transnacionales tabacaleras. Una Coronela al menos tiene la oportunidad de ser escuchada en sus argumentos con la opción de convencer al camarada Chávez, como lo hizo con el asunto de las tabacaleras.

Eso pasa, camarada, y seguirá pasando hasta el día en que sea verdad verdaíta lo del Poder Popular; salvo que nos pase acá lo que sucedió con la Dictadura del Proletariado en la desaparecida URSS y los otros países que tuvieron sus intentos de socialismo.

No hay que rendirse, camarada Samán. Como bien dice un viejo camarada “si no nos han expulsado del chavismo es porque todavía quedan muchas reservas revolcuionarias adentro”. A mí, en los particular, me anima cuando un alto funcionario o dirigente todavía se dirige a Chávez diciéndole “camarada” o “compatriota”, obviando el ya institucionalizado “Comandante Presidente”, que nos suena odioso.

Usted lo debe saber bien, camarada, no todos los que ocupan altos cargos están sumados al jolgorio del culto a la personalidad; sino que mantienen el respeto y el reconocimiento al liderazgo de Chávez en su justa dimensión.

Usted también sabe, camarada, que tras el culto a la personalidad, muchas veces se oculta la corrupción, la incapacidad y la traición.

Siga adelante, camarada, no pise peines, no se vaya de bruces. Vamos a mantener la lucha para que este proceso no se pierda.



psalima36@gmail.com


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Pedro Salima


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