Camino al socialismo, otra traducción histórica

En la construcción socialista el marxismo, el bolivarianismo, el chavismo, a pesar de la crisis que atraviesa continúa siendo una teoría fecunda para el análisis de nuestra sociedad y para elaborar otra traducción histórica en una nueva estrategia basada en la realidad cultural, económica, política, religiosa, mediática. Hasta ahora, ha ejercido una larga y honda influencia negativa con su abierta adscripción a las modas ideológicas revolucionarias con graves repercusiones en la juventud y en el campesino.

Tormentas políticas internas, falta de objetividad de los hechos y una confundida ideología marxista, chavista o bolivariana, impiden ver mas allá de la coyuntura los temas de fondo superficialmente tratados en lo inmediato como el reemplazo al presidente en el 2018, o como lo ha sido la inflación en todos estos años igual que la falta de seguridad alimentaria o la industrialización del país para diversificar la economía; temas apenas susurrados para no herir la lealtad revolucionaria o al líder, otra innegable confusión que alimenta la inestabilidad de un pueblo de por si inestable, agobiado por la ignorancia y por la falta de convicción.

Hay que legislar proyectando un mínimo de adhesión social. En la última Asamblea totalmente chavista luego revolucionaria ¿Cuántas leyes formularon 3 o 5 mil? Alguien manifestó que, si una ley no se hace una costumbre social no sirve de nada, es mejor no promulgarla ¿Cuántas de esas leyes constitucionales conoce el pueblo y las practica? así como las municipales, reglamentarias que terminan en el escritorio del gobierno, inútiles, o peor convertidas en argucias del derecho para transformarlas en algo distinto para lo que fue dictada.

No se trata de objetar la calidad de las normas, si la abundancia de leyes que derogan la realidad por su enferman te incumplimiento que confronta por los intereses abusivos para generar más expectativas que resultados. Lucha de fuerza entre los de “arriba” con los del “medio”, los dos contra los de “abajo” como ocurre en el partido, en el Buro, ministerios, gobernaciones, alcaldías.

Justiciabilidad sectarista contra la igualdad de oportunidad económica, social, cultural, tema ideal de índole abusivo que lamentablemente predomina en la revolución bajo la teoría de la exigibilidad judicial de todo lo imaginable, termina encerrando la revolución con muchas peticiones de daños y perjuicios en todo el territorio nacional, por otra parte, daños costosos para la cultura que se pretende instaurar, para el gobierno y para el socialismo cuyos promotores somos todos los que votamos por el socialismo no por el chavismo, de ninguna manera son lo mismo.

No debemos seguir manipulando a los pobres solo como fuerza revolucionaria, hay que creer en su creatividad para ocupar cargos administrativos por su destino histórico y por su fuerza. La pobreza por sí misma es una denuncia del pecado histórico del capitalismo aliado con el Vaticano, con la oligarquía y los imperios, histórica herencia que los procesos desde su inicio deben cambiar.

No tiene sentido si el proceso no vive en la historia de un pueblo en marcha dentro de su realidad económica y dentro de la lucha de clases que necesariamente implica un llamado apremiante a la militancia política del 70% de la población, porque, es muy difícil expandir la revolución con cambios profundos en una sociedad dividida 50%-50%, sin recurrir a la lucha armada.

El estancamiento revolucionario implica fracaso del desarrollo social y hay que verlo también desde la perspectiva de la incapacidad del gobierno, de los gobiernos, que provocan una vagancia generalizada en América Latina frente al ejemplo de desarrollo positivo de algunos países de Oriente y Asia, o es que el proceso debe pasar por la revolución armada que conduce al cambio radical.

Seria desleal actuar en la clandestinidad dentro de la revolución porque no aceptamos ser reducidos a posiciones marginales. Se constata una y otra vez la importancia que tiene la practica revolucionaria, la creatividad y la inteligencia como el conocimiento para una ideología militante capaz de una nueva revolución con otra traducción que solo podrá desarrollarse dentro de una sociedad que haya quebrado las relaciones con las estructuras de dominación, solo así, se darán las condiciones objetivas de justicia, autonomía, que clama el socialismo.

Si la revolución no legitima la transición por vía de reformas constitucionales (que no se dio) para la ruptura plena con la situación política, todo lo que se viene afirmando para una pretendida mentalidad socialista carece de un camino claro; hay que desbloquear al pueblo para hacer posible su inserción en la militancia popular y revolucionaria.

La lucha ideológica no puede ser académica y debe partir desde la religión como campo especifico de la política para conseguir de a poco el desbloqueo de la masa y su movilización hacia frentes de militancia obrero, campesino, estudiantil, en las parroquias. Revolucionar significa entender la índole de la sociedad a la que se destinan los pensamientos políticos.

El pueblo va por lana y sale trasquilado por un crónico incumplimiento revolucionario, por la confrontación de intereses de un ejercicio abusivo de poder político influyente con el pueblo, prueba de fuerza que ya data años y que solo conviene a los mejor posicionados en el proceso. Además, porque carecemos de medios de información capaces de competir con objetividad con los medios opositores revela los abismos de ignorancia e ingenuidad en política económica social con el cinismo adicional de confundir el bolivarianismo con el chavismo, incluso, con el marxismo, nuevas raíces culturales que solo benefician al líder no al proceso.

Antiprogresistas actitudes nos llevan a gritar ¡viva Chávez, viva el gobierno de Chávez! En vez de decir viva la revolución o viva el socialismo que significaría identificar la visión revolucionaria de Venezuela rumbo al socialismo; no podemos trazar un panorama manipulado para el socialismo futuro de Venezuela, porque estratégicamente nos conviene que el presidente Chávez sea reelecto en el 2012, sin embargo, no podemos seguir con esta mediocre revolución en una pretenciosa aplicación histórica de liderazgo que no merece mayor comentario en estos momentos por delicadeza de camaradería al Sr. Presidente.

Hay que preocuparse seriamente por la falta de soberanía alimentaria, por la inflación, por el barato manejo económico-social en general, por los ataques a Vladimir Acosta, Aporrea, porque se critica aquellas tonterías demagógicas que salen del gobierno imposibles de cumplir, pura retorica la que se nos ofrece como consigna de la siguiente sin ofrecer cambios profundos en la estructura publica y política, resulta cuando menos una cursilería, cuando mas algo irritante, por lo que se persigue con una mascarada hipócrita llena de autoengaño seguir con lo que en países del Norte de África y Europa, se combate ante el desgaste de los políticos y sus familias ancladas en el poder.

Si eso es lo que se persigue seria un atropello al socialismo por nuestro fanatismo y nuestra más brutal ignorancia participativa.


rcpuma061@yahoo.com


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3381 veces.



Raúl Crespo


Visite el perfil de Raul Crespo para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: