Parte II

Accionar, más allá del verbo

Un espacio de discusión no puede nacer como una reunión donde, un grupo se posesione de un podio, digan sus verdades y los demás a escuchar;  tampoco puede convertirse en la plataforma de proyección de liderazgos, sin la aprobación de la mayoría  y bajo el perfil tradicional del líder de derecha o de izquierda. Por supuesto que al iniciarse una jornada de discusión para construir, unificar criterios, conceptos, ideas y concepciones para consolidar un proyecto definitivo (revolución y como hacerla por las mayorías) debe tenerse  confianza en quienes nos acompañan en la cruzada. Más no debe imperar la imposición,  pero como es lógico, quien propone la idea inicial y asume la batuta  para hacer el trabajo, tiene la facultad de hacer los ajustes necesarios iníciales y de hacer su propuesta de arrancada, por aquello que, no se puede empezar sin un mínimo de organización.

       Es necesario que cambien las formas de generar esos espacios de discusión hacia el consenso. Debe implementarse un método en el cual todos, absolutamente todos, tengan la posibilidad de expresarse, de hacer sus propuestas a viva voz y por escrito. Que se discutan y se consideren esas propuestas. Que se asuma el compromiso de acatar a las mayorías y de iniciar el trabajo acordado sin demora. De hacer lo que se denuncia que no se ha hecho desde el punto de vista de la concientización, promoción de la participación de las bases en las cosas trascendentales de la organización.  Y, lo más importante, no caer en lo mismo de pretender usar la iniciativa para promoción de asuntos grupales o egoístas.

       Creo firmemente que la voluntad de avanzar hacia una verdadera organización revolucionaria, hace que los que se comprometan con esta propuesta, estén libres del vicio del burocratismo que nos convoca para su combate. Acudiremos, para hacer cada cual su proposición o para apoyar las más idóneas. Desde ya nos une el sentimiento de la necesidad de la honestidad, del anti burocratismo, de la profundización de la revolución, de la democratización de las decisiones y de la acción permanente o dialéctica revolucionaria hacia la conquista de nuevas estadías hacia la meta final: el socialismo Bolivariano.

     Debe ubicarse un espacio con capacidad para alojar a la gran cantidad de personas que asistirán.  El inicio de esta jornada, por su importancia no puede ser de un día. Se impone, debido a ese volumen de camaradas, se conformen mesas de trabajos, que converjan  en una gran asamblea popular, donde el colectivo haga las conclusiones.  Que definan el plan de acción y el compromiso de ejecución inmediata por parte de cada uno de los presentes en el ámbito que les corresponda. 

   Continuará 

javiermonagasmaita@yahoo.es



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Javier Monagas Maita


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