Mediante el siguiente
texto deseo asumir la responsabilidad de lo escrito en el artículo http://www.aporrea.org/ideologia/a94896.html y ofrecer mis disculpas, sinceras y
sentidas al Sr. O. Z. Sin embargo, sepa que la intención siempre fue
que los lectores claramente supieran que usted no era el autor (como
lo menciona en su merecida réplica) tal y como ocurrió. Obviamente
tal nivel de descontento y crítica, jamás se le podría atribuir a
alguien como usted. Así que, una vez más y “con la cabeza en su
sitio” niego que usted lo escribió y me disculpo.
Espero, con esta
aclaratoria, cerrar este capítulo y si usted o cualquier otra persona,
desea saber quién soy, sólo dese vuelta y vea a sus compañeros de
trabajo, a los profesionales, técnicos y personal obrero que trabajan,
día a día en nuestra empresa y verá, en cada uno, al autor de ése
artículo.
También deseo
anunciar que asumo plenamente las palabras del Presidente Chávez en
la última edición de su Columna “Las líneas de Chávez” (Domingo,
10/01/2010…desde Barquisimeto):
“(…) no puede haber una juventud acrítica. A la juventud revolucionaria le corresponde el ejercicio de la rebeldía crítica y creadora: su participación protagónica es decisiva para la batalla sin tregua contra las desviaciones.
Necesitamos,
hoy más que nunca, su fuerza vigorosa para derrotar a la corrupción,
al burocratismo y a la ineficiencia.”
Por lo tanto,
seguiré escribiendo acerca de la inmensa cantidad de irregularidades
y “desviaciones” que ocurren dentro de esta, nuestra Empresa, la
de todos, para que las cosas mejoren de una buena vez. Esta parece ser
la única manera que tenemos de denunciar lo que pasa, ya que, como
“nomina mayor”… (no sé que significa eso)…somos “personal
de confianza”, argumento que esgrimen cuando manifestamos nuestros
deseos de formar sindicatos de profesionales o reclamar nuestra dignidad
ante cualquier situación agraviosa para con los trabajadores y/o para
con la corporación en sí misma. Irme “palco” sería la solución
más fácil. Pero (y obviamente sin ánimos de comparación) si Bolívar
se hubiese ido “palco” con todo su dinero, porque no le gustaba
lo aquí estaba ocurriendo, hoy seguiríamos siendo colonia.
Seguiré
escribiendo, desde esta Empresa, donde se siguen haciendo los negocios
millonarios con las contratistas y donde se exigen prevendas a las compañías
que licitan en los diferentes procesos. Donde hay graves problemas de
salubridad y seguridad laboral, que además se ocultan tanto al personal
como al Presidente, para “no dañar nuestra imagen” y atentando
contra nuestros derechos como trabajadores a laborar en instalaciones
aptas. Donde los “beneficios” son más bien unos “maleficios”,
como los comedores (colas infinitas y deterioro progresivo del servicio
a pesar del esfuerzo sincero de los trabajadores que allí laboran)
, estacionamientos (puestos “RESERVADOS”, inseguridad e insalubridad),
reembolsos de seguro (que nunca llegan o llegan recortados) ,
viáticos (que no alcanzan ni para comer perros calientes y además
te los recortan hasta el límite), sueldos (ya lo mencioné en artículo
anterior), pagos de alquiler de vivienda (cuyo fin es el beneficio del
patrono mas que del trabajador) y pare usted de contar. Donde ser un
profesional jóven y venezolano es bastante menos. Donde la militancia
no es una decisión sino una orden. Donde el plan de carrera y la eficiencia
en la utilización de los recursos pasaron a ser simples “frases de
los meritócratas”. Donde las decisiones se toman de espaldas a la
mayoría de los trabajadores. Donde, todavía estas alturas y
cuando el presidente ordenó que se borrara, se sigue usando una lista
de firmas para decidir a quien contratar, por encima de su experiencia
y capacidad técnica. En fin, seguiré escribiendo y espero que otros
sigan mi ejemplo, hasta las cosas cambien para mejor (si todo se reorganiza
para bien) o para peor (si me buscan para censurarme).
Un fuerte abrazo
a todos los lectores
ExOmar Z.
romero.marcelita@gmail.com