El modelo rentista-petrolero es un nuevo fetiche

Una de las operaciones ideológica más eficaces utilizada por la burguesía para establecer su hegemonía cultural sobre las clases trabajadoras, ha sido la fetichización de la relaciones sociales, o sea, la ocultación de las relaciones de explotación de unos hombres por otros, dotando a las mercancías de poderes mágicos, capaces de controlar la voluntad humana. Por ejemplo al dinero se le atribuyen poderes sobrenaturales para someter a su reino todo lo creado por el hombre y la naturaleza. Sin embargo, lo que está detrás de esta apreciación no es más que el poder que unos hombres ejercen sobre una mayoría, a través de la posesión y/o propiedad de los medios de producción. El capital cosifica las relaciones sociales para camuflarse y así ejercer su dominación total. Dice Marx: "A primera vista, una mercancía parece ser una cosa trivial, de comprensión inmediata. Su análisis demuestra que es un objeto endemoniado, rico en sutilezas metafísicas y reticencias teológicas"1. Oculto tras los fetiches que ha inventado, el capital ha resistido durante más de seiscientos años, los embates de la clases trabajadoras por zafarse de su yugo.

En la Venezuela petrolera, los "think-tanks" de la burguesía criolla desde los años treinta del pasado siglo, vienen inventando fetiches para ocultar la voracidad de esta clases en la apropiación del ingreso rentístico que proporciona el oro negro.

Los primeros fetiches inventados en relación al petróleo se los debemos a Arturo Uslar Pietri, quien hacia la cuarta década del siglo XX creó la siguiente dupleta: el petróleo como CAPITAL NATURAL, al afirmar: "El petróleo no es no una cosecha ni una renta, sino el consumo continuo de un capital depositado por la naturaleza en el subsuelo"2. De esta manera, el insigne novelista cosificó el petróleo, poniendo a la naturaleza como generadora de capital, o sea, el capital es un producto natural y no una creación de las relaciones sociales de producción. Pero no contento con esto, Uslar fue más allá e inventó un segundo fetiche: LA SIEMBRA DEL PETRÓLEO3. Si el capital era un producto natural, no se podía gastar en cosas banales como la mejora de las clases desposeídas; todo lo contrario, debía dársele a las únicas personas que si sabían cuidar y hacer crecer ese tótem milagroso, o sea, a la burguesía nacional. Los hombres de empresa devinieron así en los verdaderos y legítimos albaceas del capital que la naturaleza y por supuesto Dios, habían enterrado en subsuelo venezolano.

En los años en que Uslar pontificaba sobre el petróleo, surgió desde la izquierda marxista-leninista y liberal otro fetiche sobre el petróleo que exculpaba a la burguesía criolla, o sea: EL IMPERIALISMO PETROLERO EXPLOTADOR. Según este fetiche, Venezuela no se había desarrollado durante la era petrolera porque un bicho malo llamado imperialismo, se llevaba todo el lomito petrolero extraído de nuestros obreros y sólo nos dejaba los huesos. Este antimperialismo nacionalista pero infantil y desconocedor de la economía política de Marx, le sirvió muy bien a la burguesía nacional, para escamotearse como uno de los verdaderos enemigos de las clases trabajadoras criollas. Cuando la renta petrolera alcanzó dimensiones siderales a partir de los años setenta, este fetiche se desdibujó y dio paso a otro fetiche que cubrió muy bien las espaldas de la burguesía: LA INDIGESTIÒN DE PETRÒDOLARES. En otras palabras, los males del país se debían ahora a la abundancia de billetes verdes made in USA que acarreaba el petróleo. Los que primeros acusaron al imperialismo petrolero por dejarnos en la carraplana, luego de la revolución de la OPEP de los setenta, cambiaron el discurso; ahora era la abundancia de divisas traídas por el petróleo la causa de todos nuestros males sociales. En la creación de este fetiche tuvo singular participación Juan Pablo Pérez Alfonso quien acuñó el término EXCREMENTO DEL DIABLO para referirse a la precitada indigestión4. Como podemos apreciar, siguen siendo cosas (petrodólares, excrementos) las culpables de las desgracias de nuestro país. La burguesía no aparece como responsable por ninguna parte.

A principios de los ochenta, el capitalismo rentístico afincado en el petróleo colapsó y los intelectuales orgánicos de la burguesía comenzaron a buscar nuevos fetiches que la exculparon de semejante desastre y vaya que los encontraron. El primero que apareció en escena fue creado por el talento liberal nacional y la izquierda extraviada: LA NO-SIEMBRA DEL PETROLEO5, este fue acompañado por otros fetiches de origen foráneo: LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES Y/O ENFERMEDAD HOLANDESA6. Con el primero de estos fetiches (despilfarro de petrodólares) se culpó a la dirigencia política puntofijista de no haberle hecho caso a Uslar Pietri. Juan Pablo Pérez Alfonso en el final de su vida fue uno de los más destacados divulgadores de este fetiche. Con el segundo se buscó expropiar al Estado de sus recursos naturales, negando la sobrina nacional sobre la riqueza del subsuelo, para ponerla a disposición de las empresas multinacionales. Corruptos políticos adeco-copeyanos y la naturaleza eran los responsables de la agonía del capitalismo rentístico. La burguesía nacional salía nuevamente ilesa de este ramalazo histórico.

La Revolución Bolivariana en meses recientes ha puesto a rodar un nuevo fetiche petrolero, cuando intentando explicar el desmadre económico del presente ha acuñado el término: FRACASO DEL MODELO RENTISTA-PETROLERO. Vemos así que nuevamente se le achaca al petróleo la culpa de la crisis económica que se ha entronizado sobre el país. El origen de este fetiche radica en que la alta dirección política del PSUV, decidió jugársela con la salida socialdemócrata, donde los acuerdos con la burguesía nacional e internacional son inevitables. Pero la burguesía nacional que es parasitaria desde su nacimiento, ha sido beneficiada por la revolución con una masa de petrodólares que haría palidecer al mismísimo sultán de Burundi. Intentando esconder semejante desmadre y darle carta de ciudadanía al pacto con los "empresarios patriotas", fue creado con la urgencia del caso el fetiche del fracasado modelo rentista-petrolero. El petróleo deviene una vez más en el gran responsable de los errores económicos de la revolución. Las burguesías nacional y foránea siguen escondidas tras bastidores, sin ser acusadas de ser el enemigo histórico de las clases trabajadoras de la nación y de haber creado un engendro histórico en tierras bolivarianas: el capitalismo rentístico.

En conclusión, se hace urgente llevar adelante la Misión Robinson Petrolera que ponga a rodar la crítica a la económica política del petróleo, la geopolítica nacional de los recursos naturales y el desenmascaramiento del entramado ideológico que ha permeado la historia petrolifera de Venezuela. El petróleo como riqueza natural no es culpable de nada. La gran culpable de los males nacionales y planetarios es la dictadura del capital.

NOTAS.

1.-MARX.C.Tomado de "El Capital", cap 1:La mercancía.

http://www.archivochile.com/Marxismo/Marx%20y%20Engels/kmarx0013.pdf

2.-USLAR PIETRI, A. Sumario de economía venezolana. Caracas. 1945, p243

3.http://webdelprofesor.ula.ve/economia/ajhurtado/lecturasobligatorias/sembrar%20el%20petroleo.pdf

4.- Pérez Alfonzo. J.P. Hundiéndonos en el excremento del diablo. Caracas. Colección Alfredo Maneiro. 2010

5.-http://archivo.globovision.com/despues-de-79-anos-venezuela-debe-repensar-la-siembra-del-petroleo/

6.- http://kellogg.nd.edu/odonnell/papers/mazzuca.pdf



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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