De marchitas y ejercicios masturbatorios

Cuando ya parecía que el movimiento opositor languidecía, varios grupitos de niñitos bien han cobrado conciencia de que la vida, ¡oh sorpresa!, no es sólo martillar a papi para sacar la Humer del taller o pedir un viajecito a Miami. Sí, estos muchachitos se han enterado, un poco tarde quizás, que forman parte de un país llamado Venezuela, donde se está gestando, desde hace 8 años, un proceso de cambios inédito y sin precedentes en toda la América Latina. Un país hundido por décadas en la miseria más bochornosa y lacerante; un país donde una maldita elite corrompida y perversa enterró impúdicamente a generaciones completas de estudiantes y profesionales universitarios. Éstos imberbes se han dado cuenta de que existe una hermosa palabra denominada Libertad, vocablo por el que millones y millones de seres humanos, desde tiempos inmemoriales, han tributado sus vidas sin titubear cuando se han sentido realmente sometidos o tiranizados. Y ahora los chamos acomodados, los niños bien del este, representantes en si mismos de unas elitizadas casas de estudio, se han lanzado a las calles arrogándose la representación de todo el estudiantado venezolano. ¡Que inmodestos señoritos!, ellos que provienen de universidades y liceos donde lamentablemente se forman profesionales asépticos, programados con el casete de que aquí en Venezuela no hay futuro y la salvación es irse tras una transnacional a olerle los peos a los gringos. Es cómico que ahora
pretendan, con sus pintas y copetes, venir a darnos cátedra de patriotismo y compromiso. Qué bolas, y los medios como siempre de pláceme animando frenéticos el ejercicio masturbatorio para los más disociados. El que vive de ilusiones muere indefectiblemente de desengaño. Los días pasarán y los
jovencitos ya extenuados por tanta caminadera retornarán al Sambil y a sus espacios naturales 100% libres de gaitas, 100% libres de salsa y vallenato, 100% libres de negros y marginales, y volverán a su estilo de vida fatuo de ostentación y de envidia. Entretanto, los bate quebrado de la política, al igual que las encopetadas señoronas volverán a rumiar su rabia y frustración, porque una vez más se darán cuenta de que al zambo levantisco y a sus hordas les queda mucho tiempo en el poder. Sí, porque ésta señores es la hora nuestra, la hora de los pata negra, así que se la calan o sino Maiquetía esta 100% libre.


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Daniel Córdova Zerpa


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