(Semblanza parcial del Dr. Francisco Zambrano)

El último savant de la UPEL-IPB

Si a alguien, modestamente en lo personal pero junto a un buen grupo de alumnos y amigos, tuviéramos que agradecer a alguien por habernos iniciado y a su manera, ardua y rigurosa, en las perplejidades de esa antigua y siempre nueva disciplina del pensamiento que es la filosofía; tendría que ser al Dr. Francisco Ramón Zambrano Cano (Valera, estado Trujillo, 1956-Barquisimeto, 2017); que por estos días hemos llorado como no creíamos que lo pudiéramos hacer nunca. Y hasta por ello puede que tuviera cierta sonrisa irónica, en esa nueva dimensión "trascendental" que, diremos al modo kantiano, seguramente adquirió una vez que cesara su último aliento este fatídico jueves 16 de marzo del corriente en el hospital del Seguro Social de Barquisimeto.

Racionalista, filósofo de la ciencia, agnóstico contumaz o ateo y ateólogo (¿"Algún problema en eso", solía decir) en los últimos días "serenamente se había puesto en manos de la ciencia" y, recordando al escritor Álvaro Mutiz, en "El último rostro es el rostro con el que te recibe la muerte" (De un manuscrito anónimo de la Biblioteca) pareció en el lecho de su último adiós que iba a realizar una disertación breve sobre Blaise Pascal, autor sobre el que hiciera su Tesis Doctoral o sobre su triada favorita: Kant, Hegel, Marx.

El profesor Zambrano, como se le reconocía en el Área de Teoría Educativa, Departamento de Formación Docente del Instituto Pedagógico de Barquisimeto; y, a falta de indicación contraria, fue un renovador de los estudios de filosofía de la educación, ética pedagógica y epistemología en esta institución desde una perspectiva crítica, siguiendo además a sus maestros de la Escuela de Filosofía, Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela: Eduardo Vásquez, Federico Ríu, Juan David García Bacca, Juan Nuño, J. R. Núñez Tenorio; Julio Rosales, Ezra Heymann, entre otros que recordamos ahorita de quienes nos contara fueron quienes lo formaron académicamente en la "Filosofía como ciencia rigurosa" (Edmund Husserl, dixit).

Aquí en la UPEL-IPB personalmente lo conocimos "extracátedra" en el fragor de las lides política-electorales en el campo universitario hacia 1993-94, aproximadamente. Siempre en las coordinadas de la izquierda utópica e irredenta: recién se incorporaba por traslado de personal desde el Instituto Pedagógico de Caracas, UPEL-IPC. En "El Rincón Coriano", Av. Fuerzas Armadas con calle 60 de Barquisimeto, el suscrito y otros fuimos llamados a participar como parte del "Colectivo de Estudiantes de Ciencias Sociales", Sala de Estudios Argimiro Gabaldón del Departamento de Ciencias Sociales, del Instituto Pedagógico de Barquisimeto, a una reunión política. Pues otros colegas suyos, Alexander Moreno y Fabricio Barrios, si no recordamos mal, se habían lanzado de candidatos a no se recuerda ya a cuál cargo del claustro.

Allí hablaría él –Zambrano- de ciertas "Claves de razón práctica", con particular referencia a la política universitaria en la universidad venezolana de ese tiempo y de la ética, en tanto que posicionamiento tético ante lo real dado; ello porque la cosa suponía mucho compromiso y sacrificio; la estética porque, más allá de lo bello y lo sublime de que hablara Inmanuel Kant, en sentido lato, la práctica política viene a constituir una síntesis arbitraria entre lo apolíneo y lo dionisíaco. Pasión y razón en el espacio finito de las determinaciones que impone la atmósfera epocal de cualquier tiempo y lugar.

En este caso, la década convulsa de 1990 con la coyuntura organizacional del Instituto Pedagógico de Barquisimeto, cuando adecos y copeyanos imponían su hegemonía, sin negar la presencia de un amplio sector de la llamada izquierda irredenta y combativa que subsistía con otro sector de esa misma izquierda pero envilecida ya que pacto tras pacto con sus "enemigos de clases" e ideología de "derecha" se hundía cada vez más en el tremedal del revisionismo del entonces llamado eurocomunismo, la perestroika y la glasnost, esa política que condujo al derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el "triunfo" planetario del neoliberalismo, que implicaba entre otras cosas la privatización de la educación.

Ese Colectivo de Ciencias Sociales del que habláramos arriba, hacía parte junto a otros como el de Ciencias Naturales, que también tenía su Sala de Estudios y la Federación de Centros Universitarios, de aquella izquierda atomizada y casi nula opción de poder. Sino garibaldista, con gran coraje y generosidad pero solo voluntariosa. Cuando no, como hemos dicho, ya negociadora y entreguista. Que requería de un cierto sacudón, un golpe ético. Pero que no obstante tuvo también para la época importante accionar de calle como parte del pueblo alzao, por supuesto después del sacudón de 1989 y la rebelión de la juventud militar de 1992 cuando el comandante Chávez lanzara su famoso "Por ahora".

Convendría recordar aquí de pasada que, como lo hiciera días atrás la bella actriz venezolana Danielita Alvarado en su discurso en la Asamblea Nacional, llevada allí por los parlamentarios de la MUD y recordara más bien de manera precaria, creemos, a su padre de su mismo nombre. El cantante de "La cabra mocha", al decir que así eran entonces los izquierdistas de los buenos: sólo preparados para ser de la "oposición" y funcionales entonces a quienes detentaban el poder político y económico. Nunca para ser agentes de cambio en forma macro.

Sería por eso que muy pocos de nuestros los profesores universitarios neomarxistas se lanzaban para como rectores, excepto el Dr. Edmundo Chirinos, que luego pactaría precisamente con el presidente Jaime Lusinchi y demás adecos, tampoco como decanos, sino en los puestos más bajos: subdirecciones o algo así, como digamos la Subdirección de Extensión Universitaria o Investigación y Postgrado, porque sin pactos no había paraíso.

Para cerrar con esta digresión diremos finalmente que esa socorrida "izquierda utópica e irredenta" cuando emergió Hugo Chávez en el escenario político venezolano, sobre todo de 1994 en adelante, fue una sorpresa mayúscula. Y no todo ese archipiélago de partidos enfermos de "infantilismo de la izquierda" frente a ese evento tomaron rumbos distintos: unos apoyaron "El Proceso" y otros se manifestaron en contra; toda esa dinámica nacional que condujo a la Constituyente y que culminara con una nueva Carta Magna en 1999 halló que algunos toletes de esa tal izquierda napoleónica, que ni cambia ni aprende, sectores que lo acompañaron un trecho pero luego se apartaron como si el chavismo fuera una horda de leprosos, pues solo eran de la llamada "izquierda cultural" y exquisita integrados al status quo que solía pasar vacaciones en Paris-de-Francia pero jamás meterse a trabajar codo a codo con el pueblo en las catacumbas, como decían los sandinistas.

Aún hoy persisten como canta Alí Primera en El Bachaco fundillúo grupos de izquierda que se consideran la encarnación de la revolución, el foquismo puro, comecandelas macalacachimba y acusan al presidente Maduro y a sus colaboradores de neoliberal, de ceder al capital extranjero en el arco minero, además de otras lindezas por el estilo; entonces pasan a extrañas alianzas, con viajes a la capital del Imperio mismo y toda esa actitud de "hablandamiento" o pactos con la derecha de tan extremistas de izquierda que son, hasta llegar a ser "colaboradores" porque sin vocación de poder se conforman con ser sólo de "oposición", porque así son los "buenos" izquierdistas.

Recientemente en "El Guayoyito", sitio de libros usados, sillas y café, de la amiga Ruth en la carrera 19 con carrera 25 de Barquisimeto, frente a la antigua Gobernación del estado Lara, recordamos no hace mucho esas anécdotas y el Profesor Zambrano mencionó que a pesar de toda esta crisis que padecemos que en ocasiones lo había hecho comer sólo pan untado con mantequilla, se mantenía impertérrito siguiendo la opción de la revolución bolivariana y chavista; es más, y valga esta otra anécdota, cerramos la conversa acotando que Maduro recientemente se había anotado varios éxitos, sobre todo en el plano internacional con ese acuerdo para reducir la producción de la producción de la opep, sin negar la neutralización de la A. N., la defensa de la autodeterminación e independencia nacional.

Nos reveló además que el programa de Diosdado Cabello "Con el mazo dando" por VTV constituía su "referente", además de "Cayendo y corriendo" para la hermenéutica de lo actual, y que le había escrito un twiter a Jordán Rodríguez felicitándolo por su actitud respetuosa y plural de conducir otro programa vespetino desde una perspectiva crítica y comprometida; aun cuando él fuera "rigurosamente incapaz", decía, de participar en una asamblea del Consejo Comunal, reconocía la necesidad de hacer llegar a la comunidad no especializada herramientas para comprender las tendencias de la política venezolana. También advirtió allí que sí podría fungir de asesor; como de hecho actúo de esa guisa en una universidad local, pero se retiró porque aparte de un naufragio en tanto que galante savant, al proponer la erección de un Centro de Investigación Básica y Aplicada "no me pararon bola" y decidió regresar a sus "cuarteles" con un Diplomado en Filosofía en la UPEL-IPB, al modo como aprendiera de sus maestros, de la manos de autores clásicos.

Finalmente queremos consignar que esta semblanza es parcial, porque sus alumnos fueron legión y en cada uno dejó una huella, además de que fue escrita inicialmente "con los dedos pringosos" en el trayecto de transbarca que va de la catedral de Barquisimeto al Seguro Social en las últimas páginas del libro "Apuntes de Filosofía Medieval. Aproximaciones hacia algunas ideas del Medioevo" de Hakim Márquez y otros (UPEL-Maracay, estado Aragua, 2010); y es que al Dr. Francisco Zambrano no pudiera ser recordado medianamente con dignidad sin referirnos a los libros; de hecho una de sus primeras referencias bibliográficas que nos sugiriera fue leer "Paideia. Los ideales de la cultura griega" del autor Wagner Jaegger, que fotocopiamos ibso facto, porque dirigía en aquel momento un seminario de lectura apoyado en ese libro. Luego, y aunque no fuéramos necesariamente su discípulos más dilectos, nos recomendó leer con premura El mundo de Sofía, de Gostein Graarder, Qué es hacer filosfía, de Julián Rodríguez V., seguimos otras lecturas guiadas por él: Parménides, diálogos platónicos (Apología de Sócrates, Menón, Cratilo, entre otros); Crítica de la razón pura, de Kant; De Veritate y Proslogium; de San Anselmo.

También seguimos con él dos cursos breves de Didáctica de la Filosofía, con los profesores Pbro. Francisco Santa Daría, que vino especialmente del Instituto Pedagógico de Caracas con un libro de igual nombre hacia el año 2000 y Tulio Olmos Gil, del instituto de Filosofía de la UCV, que condujo varias sesiones de Lógica en la argumentación docente en el aula, Filosofía del lenguaje y Filosofía para niños; luego el profesor Zambrano por el años 2011 desarrolló otro seminario ad hoc no conducente a título sobre Problemas Fundamentales en la Filosofía Clásica, en que expuso buena parte de su Tesis Doctoral entonces recientemente sustentada brillantemente en La UCV y cuyos apuntes atesoramos; en el pasado año 2016 el Dr. Francisco nos acompañó como un participante más en la discusiones de las temáticas todos y cada uno de los sábados, bueno con excepción de unos dos porque se operó de los ojos, en los ochos meses de la escolaridad del Diplomado en Filosofía que organizara y condujera espléndidamente a través de la Subdirección de Extensión de la UPEL-IPB.

Allí especialmente dirigió los Seminarios: Conceptos Fundamentales de la Filosofía y Filosofía Moderna, lamentado que el tiempo para las sesiones de trabajo fuera tan corto y los contenidos tan amplios e imposibles de agotar, por lo que siempre motivara a seguir profundizando en los autores representativos y de ser posible en el idioma original. Igualmente, no podemos dejar de mencionar con tono de agradecimiento haberlo tenido como una especie de tutor ad libitum: primero al hacernos parte de su estad de profesores contratados de 1998-2001; sugerirnos junto a su entonces esposa que hiciéramos una Maestría en Docencia Universitaria en la UFT con fines de perfeccionar las habilidades profesionales, ya que al ser nuestro Jurado formal en los Concursos de Oposición en el año 2000 estuvimos de acuerdo que debía superar ciertas debilidades, luego ya en 2005 actuó como nuestro Jurado para ingresar como personal académico y de investigación de la UPEL IPB, corregir nuestro trabajo de tesis doctoral en ciencias de la educación en la UFT (2010), que al final no le gustara del todo (por el asunto de la hermenéutica como método y como filosofía en Husserl y Heigdegger) pero aceptó luego de una dura crítica como trabajo de ascenso nuestro como Profesor Agregado; también sus cuatro productos académicos nos sirvieron de referencia importante para la elaboración de nuestro trabajo ascenso más reciente como Asociado, fungiendo como un informante clave porque Zambrano fue fundador del Curso opcional Ética y Docencia en la UPEL-IPB desde 1993 al presente donde dizque volverá a desaparecer.

Creemos ya para cerrar este texto que se nos hizo demasiado largo, cosa que no queríamos, pues inicialmente era algo breve, que la obra académica del profesor Zambrano bien cabría esperar que fuera publicada sin tardanza , ya que como Pierre Menard autor del Quijote su obra visible es más bien breve, que recordemos así de memoria son: El concepto de hombre en Marx (Tesis de licenciatura, UCV, 1986), El concepto de antropología pragmática en Kant (Tesis de Maestría, USB, 1993), El Problema de la Verdad en Pascal, Filosofía, Razón y Condición Antropológica (Tesis Doctoral, UCV, 2010), Verdad matemática y razón científica en Pascal (disponible en www.scielo.org.ve/scielo.php%3Fscri...), La metafísica de la ciencia (Trabajo de ascenso a Profesor Titular, UPEl-IPB, 2016) precisamente nuestro distinguido amigo, profesor y colega falleció lastimosamente sin que viera publicada su tesis doctoral que se hiciera acreedora a esa distinción como parte de un premio latinoamericano de filosofía de una fundación, La Fundación Federico Riu sino recordamos mal, a cuyas obras completas según palabras de Fernando Rodríguez en el Prólogo, el Prof. Francisco colaboró en la ubicación topográfica de la misma, pues alumno de Ríu en sus clases peripatéticas en el Parque del este de Caracas.

EL Dr. Francisco Ramón Zambrano Cano, según expresión de un amigo suyo y nuestro en el sepelio, con él se va una tradición de hacer docencia e investigación en educación y filosofía, ya que a su modo fue un fuerte animador de los estudios filosóficos en el Instituto Pedagógico de Barquisimeto, claro con cierta arrogancia típica de los savant de la UCV, además de dar cohesión y brillo al Área Teoría Educativa (cuestión que no ha sido igual después que él se retirara para terminar su tesis doctoral en 2009 o pocos años antes y menos volverá a ser igual en adelante cuando ya no está definitivamente, ello aun cuando no se compartiera del todo sus posturas intelectuales y actitud moral ante la vida y la forma de relacionarse con los demás, transmitía autoridad y apego a la institucionalidad).

El Núcleo de Investigaciones Filosóficas Dr. Juan David García Bacca y sus jornadas también quedan huérfanas, sin contar que uno de sus discípulos más dilectos se ha ido también a la ULA Mérida. Fue Zambrano el último savant de la UPEL-IPB y con él se va un mundo, concluye nuestro amigo. Quienes tienen formación profesional en Filosofía del stad docente de la UPEL-IPB y quienes él ayudara también a profundizar en sus cursos libres o el diplomado tendrán parte de esa responsabilidad, inclusive iniciar un seminario permanente de estudio a partir de la obra directa que legara don Francisco Zambrano y que sus discípulos/las y familiares atesoran.



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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