¿Qué significa que Venezuela sea una economía libre de hiperinflación?

¡Yo escribo lo que veo!

INTRODUCCIÓN

No es fácil describir el tipo de hiperinflación que han soportado los venezolanos los últimos 7 años continuos. Cuando comparas su inflación del 2021 con el resto del mundo, incluso en la región latinoamericana, desde un punto cuantitativo es alarmante. Que en Bolivia haya sido del 0,90%, Costa Rica 3,30%, Chile 7,2%, Colombia 5,62%, Ecuador 1,94%, Guatemala 3,07%, México 7,36%, Paraguay 6,8%, Perú 6,43%, y Uruguay 7,96%, mientras que en Venezuela fue del 686,4%, algún analista externo pudiera decir que aún estamos padeciendo una crisis económica fuerte. Pero la realidad es otra.

A finales del año se leía en diferentes medios que Venezuela abandonó el proceso de hiperinflación, que llegó a su fin. Un hecho que es cierto.

ANÁLISIS DE LA HIPERINFLACIÓN VENEZOLANA

De manera técnica puede decirse que Venezuela ha abandonado el proceso de destrucción monetaria o hiperinflación que estalló desde abril de 2017 cuando no se volvió a tener una inflación mensual de un sólo dígito hasta el pasado mes de septiembre del 2021, cuando la inflación ubicó en 7%.

Describir las cifras de la inflación venezolana en los últimos años es alarmante. Por ejemplo, decir que en los últimos 14 años el Índice Nacional de Precios se acumuló alrededor de 2,5 billones su valor, o que la inflación del año 2018 fue de 129.982%, es impactante. Quedará en la historia económica mundial como una de las más altas que haya sufrido la humanidad.

Una situación que había sido estimulada fundamentalmente por la continua manipulación del mercado cambiario nacional por factores externos a la economía, las medidas coercitivas unilaterales impuestas por el Gobierno de Estados Unidos y la venía de los gremios empresariales nacionales que le seguían el juego continuamente a las fluctuaciones del dólar paralelo para fijar costos y precios de ventas finales de bienes y servicios.

Como datos curiosos encontrados en los análisis de las cifras del Banco Central de Venezuela tenemos (Gráfico 1): que desde enero de 2017 hasta junio de 2020, la inflación promedio mensual fue de 50%, conformando un período largo de 42 meses (3 años y medio) continuos de hiperinflación. El mes con la mayor inflación fue enero de 2019 cuando alcanzó 196,6%. Desde septiembre de 2021 volvimos a tener un mes con inflación de un dígito (7,1%), alcanzando niveles por debajo de abril de 2017.

Finalmente, en el último cuatrimestre de 2021 la inflación promedio 7,5%, que significa que Venezuela superó la hiperinflación y la tendencia es ir disminuyendo su ritmo intermensual y anual. Estimamos que para el 2022 cerrará por debajo del 100%.

Gráfico 1:

El día de hoy puede decirse que esa situación traumática ya ha sido superada para la tranquilidad de los actores económicos e inversionistas. Mejoró desde que los propios empresarios y comerciantes comenzaron a coordinar con el Gobierno nacional y respetar la tasa del dólar oficial fijada por el B.C.V. para calcular costos y precios en bolívares, y como se dijo antes, algo que forzó esa acción empresarial determinante fue la Pandemia del Covid19.

Según las cifras oficiales, el país completó 12 meses continuos con una inflación por debajo del 50%. El ritmo de caída de la inflación ha sido vertiginosa y el año 2021 cerró en 686,9%, con una tendencia a la baja de forma acelerada. Ver Gráfico 2.

Gráfico 2:

LA GRAN PREGUNTA: ¿CÓMO SE LOGRÓ ESO?

Cuando analizamos los elementos que conllevaron a la economía venezolana a desaparecer la hiperinflación y tener un crecimiento del Producto Interno Bruto del 2021 en 4%, nos encontramos una combinación de seis factores fundamentales: 1) fijación de precios en dólares, 2) respeto del tipo de cambio oficial por el sector privado, 3) la aparición del salario en dólares, 4) el incremento del poder adquisitivo de esos trabajadores, 5) crecimiento del nivel de empleo; y 6) la estabilización del tipo de cambio.

Cómo vemos, los actores de la sociedad económica venezolana se pusieron de acuerdo en comenzar a manejar las cantidades monetarias en los mercados de bienes y servicios, del crédito, de valores y el laboral privado en términos de monedas extranjeras relativamente estables (dólar, euro, pesos colombianos) y tomar como referencias de cálculos a la criptomoneda oficial el Petro, y no en términos de moneda local.

Sólo en el mercado laboral del sector público se sigue hablando en términos de bolívares, porque ni siquiera para la adquisición de bienes y servicios en el sector público los proveedores te venden en términos de bolívares sino en términos de divisas al cambio, pero indexados en el tiempo.

Creemos que en la medida que vaya creciendo la economía, aumentando los ingresos fiscales petroleros y no petroleros, el mercado laboral público comenzará equipararse al sector privado, y la oferta de trabajo tenderá a fortalecerse. Ese es un anhelo de la clase obrera y profesional venezolana, siendo la recuperación del poder adquisitivo del salario uno de los problemas económicos prioritarios a resolver en el corto plazo.



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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