Rentismo y Petros en Venezuela

Con las medidas que en los últimos días han anunciado altos funcionarios del Poder Ejecutivo de Venezuela, desde el Presidente de la República pasando por Ministros, Vice –Ministros, Directivos de Empresas Públicas, Oficiales Militares de Alto Rango, Constituyentistas y complementados con los comentarios de los anclas e invitados de los programas de los canales de televisión pública, podemos afirmar con determinación y certeza que estamos iniciando un nuevo ciclo de consolidación de lo que ha sido la característica fundamental de nuestra economía durante los últimos 100 años (1918-2018): el RENTISMO.

No debemos sentirnos acomplejados, disminuidos, avergonzados y con la autoestima baja por contar con estas inmensas riquezas que los milenarios procesos de transformación de la naturaleza han colocado en los espacios territoriales constitutivos de nuestra Nación. La sociedad que hoy conformamos los venezolanos, más allá de las muy duras circunstancias coyunturales que afectan nuestra estabilidad económica, familiar, emocional y de arraigo nacional, ha sido construida durante estos últimos 100 años, gracias a los ingresos de la Renta del Petróleo que ha alimentado con sus divisas el resto de las actividades económicas públicas y privadas. En esta década entre 2007 y 2017 los ingresos de divisas por venta de petróleo han representado nada más y nada menos que alrededor del 97 % del total, lo cual significa que casi TODO el resto de la economía pública y privada se ha alimentado con estos ingresos que recibe PDVSA, luego una mayor parte la entrega al Poder Ejecutivo y la otra se la "vende" al Banco Central a precio de dólares preferenciales. El Poder Ejecutivo o Gobierno Nacional se encarga de distribuirla, asignarla y venderla a precios subsidiados o preferenciales a las empresas públicas y privadas, así como entrega cantidades determinadas a Dependencias Oficiales, Ministerios y Empresas Públicas para cubrir sus gastos de nóminas en el exterior y funcionamiento de oficinas (embajadas, representaciones, compras, viajes y oficinas). Otra cantidad muy importante de las divisas se dedica al pago de la Deuda Externa de Venezuela, en la cual se integran los compromisos adquiridos por los gobiernos de la Quinta y la Cuarta República

Tomando en cuenta estas consideraciones resulta extraño explicar porque las dirigencias o élites que ejercen el PODER en Venezuela desde el Gobierno y desde la Oposición, a través de sus variados activistas y voceros, afirman que ahora SI dejaremos de ser rentistas (desde el gobierno actual) y los otros señalan (desde la oposición) que cuando ellos accedan al control directo y total del poder gubernamental se hará posible dejar de ser rentistas, porque activarán el "aparato productivo nacional" y entonces se acabaría la dura y permanente cacería para ponerle la mano a importantes cantidades de la Renta Petrolera o Minera que nutre la mayor parte del presupuesto de la nación.

Para dejar de ser un país rentista o minero (la renta del suelo) es necesario que ocurra una especie de "gran acto de magia" que haga desaparecer de nuestro suelo y territorio todas esas inmensas riquezas minerales como el petróleo, gas, oro, diamantes, cobre, coltán, uranio, bohrio, torio, sodio, níquel, plata, magnesio, manganeso, hierro, bauxita, talco, arenas, yeso, material para cemento, cal, baldosas y otros más. La otra opción es que decidamos en una especie de referendo consultivo y aprobatorio intercambiar nuestro territorio con los vecinos colombianos para así incursionar nosotros en el negocio de la producción y exportación de marihuana, cocaína, heroína y otros productos relacionados con el jugoso y mafioso negocio del narcotráfico, que según organismos internacionales dedicados al seguimiento de esta actividad criminal ubican actualmente a Colombia como el principal productor y exportador de cocaína, actividad además transversalizada en su integración territorial por la existencia de diversos grupos paramilitares que controlan la parte operativa de la producción y transporte interno de las drogas. Es decir, que NO es posible que dejemos de ser un país Rentista o Minero, menos ahora que además de las grandes cantidades de yacimientos de petróleo y gas certificados, se nos informa oficialmente que contamos con más de 179.000 millones de Euros (CIENTO SETENTA Y NUEVE MIL MILLONES DE EUROS) en reservas de oro y cobre certificadas. A estas cifras debemos agregarles las reservas de diamantes (en proceso de certificación), coltán, silicio, uranio, hierro, magnesio, manganeso, yeso, talco, bohrio,…., y muchos otros más.

Lo que procede, desde una perspectiva responsable de ejercicio del poder gubernamental y de oposición (las dos élites políticas detentan y ejercen poder derivadas de sus posiciones y accesos a diversos recursos nacionales e internacionales) es hablarle claro al país, sin discursos babosos y llenos de falsedades. Lo adecuado es iniciar una campaña informativa y con una explícita orientación educativa para que asumamos nuestra condición histórica de sociedad rentista/minera y seamos capaces de invertir una buena parte de las divisas obtenidas para conformar proyectos serios, verificables, sometidos a control y evaluación PUBLICA que nos permitan fomentar una cultura del esfuerzo y el trabajo sustentable. Esto no es fácil porque la tentación de irse de cacería, conformando redes de corrupción públicas y privadas es la principal motivación que mueve a quienes aspiran acumular bienes y fortunas rápidamente y con bajos riesgos de inversión y de penalizaciones.

El Poder Ejecutivo, con apoyo y asesorías nacionales e internacionales, ha decidido construir una salida financiera para enfrentar las graves consecuencias del bloqueo económico y diplomático, el saboteo telemático a los sistemas bancarios y financieros en general, así como el ataque despiadado al sistema monetario nacional que liderizan desde las instancias del Gobierno y el Estado de la Nación Norteamericana (EEUU). Estas acciones de desestabilización económica afectan a TODA la sociedad venezolana, situación que se complica aún más al combinarse con la caída sostenida desde 2009 hasta hoy de la producción diaria de petróleo desde los 3.422.000 MBD reportados en 2008 hasta lo informado oficialmente en los últimos días por la OPEP para el mes de febrero de 2018 en 1.546.000 MBD (1.876.000 menos de barriles diarios de petróleo).

Un factor externo de aplicación de sanciones y medidas de ahorcamiento económico contra un Gobierno, un Estado y una Sociedad Nacional como castigo por NO alinearse con las políticas internacionales de ese país con vocación imperial y además mantener relaciones soberanas con países como China y Rusia contra los cuales mantiene ese Estado anglosajón un enfrentamiento para evitar que el primero se convierta en la Primera Potencia Económica del Mundo actual y la otra en una Reconocida Potencia Militar Global. Además se castiga a Venezuela por mantener políticas de Estado y Gobierno soberanas sobre sus recursos y no alinearse con las directrices económicas de los EEUU y sus aliados. Esta situación encuentra un escenario propicio para avanzar en sus planes desestabilizadores contra Venezuela, en esa caída sostenida de la producción de nuestro principal producto de exportación y en consecuencia de nuestros ingresos, así como el manejo incoherente, irresponsable, nepótico e inmediatista de algunas políticas públicas. Además de la grave corrupción en el manejo de los recursos públicos, que según han señalado los más destacados voceros de instituciones del Estado como la Fiscalía General, la Asamblea Constituyente, directivos del PSUV y el mismo Presidente de la República, han afectado de manera intensa y reiterada importantes áreas de las instituciones y numerosas políticas públicas.

La salida económica/telemática a la cual nos referimos es la creación del instrumento electrónico de transacciones financieras con valor de cambio denominado el PETRO. Frente a fuertes medidas de bloqueo económico internacional a la cual está sometida Venezuela como Gobierno, como Estado, como País y como Sociedad (afectando de manera severa a la gran mayoría de sus habitantes) por la iniciativa liderizada por otro Gobierno y Estado con mucho poder mundial (EEUU), lo adecuado e inevitable es buscar construir otras vías, dentro del comercio internacional, que permitan vender productos, activos y acceder a líneas de créditos y/o suministros de alimentos, medicinas, repuestos e insumos en general, además de disponer de recursos para financiar el presupuesto ordinario de la nación y también proyectos, programas y créditos.

Sería muy lamentable y hasta irresponsable que el Gobierno y el Estado venezolano se quedaran con los brazos cruzados esperando que muchos de los habitantes del país se mueran por efectos del hambre y de la falta de medicamentos fundamentales. Que ese instrumento está apoyado legalmente en más de 5.000.000 MBP (CINCO MIL MILLONES DE BARRILES DE PETROLEO) de nuestras reservas certificada y además permitirá vender oro, diamantes en bruto, cobre, coltán y otros minerales a compradores internacionales por medio de instrumentos electrónicos encriptados, que luego se intercambian por otras monedas encriptadas (criptomonedas) y por valores monetarios o fiduciarios de uso más corriente y convencional, eso es parte de la economía y del comercio internacional vigente. Los primeros que seguramente ya están adquiriendo petros son los grandes grupos empresariales, económicos/financieros de cualquier parte del mundo, incluyendo de los EEUU, Europa, Asia, Oceanía, Africa, América Latina y la propia Venezuela, porque sencillamente el Capital NO tiene fronteras ni ideologías y cualquier gobierno venezolano está obligado a reconocer esos Certificados de Deuda.

Los gobiernos presididos por Hugo Chávez Frías y ahora por Nicolás Maduro Moros no se les ocurre desconocer la parte de las deudas externas adquiridas por los gobiernos de la denominada Cuarta República (AD, COPEI y Caldera) porque sencillamente estarían entrando en un escenario muy delicado y volátil de la economía mundial y del comercio internacional, con graves riesgos y repercusiones sobre los activos del Estado Venezolano y su funcionamiento como miembro de una variedad de organismos multilaterales. Los acreedores o poseedores de certificados de deudas a nivel mundial son grupos con mucho poder, que desarrollan esas compras de bonos y certificados de deudas, sean estos certificados convencionales o instrumentos telemáticos encriptados como parte de sus carteras de inversión y especulación financiera. Son parte de eso que llaman Fondos Buitres y detrás de estos están grupos con gran poder económicos, jurídico, diplomático, burocrático, comunicacional, bancario, gubernamental y hasta militar. A estas alturas es seguro que importantes grupos financieros y económicos están adquiriendo bonos en forma de petros con respaldo de reservas petroleras y también están adquiriendo oro, cobre, coltán, diamantes en bruto y otros minerales haciendo uso del instrumento telemático encriptado. Hasta el Deutsche Bank (el mayor banco Alemán) ha reconocido que el gobierno venezolano podrá recoger cerca de 5.000 millones de dólares a través de la venta de petros. A estos ingresos debemos sumar la venta de los otros activos minerales ya disponibles como oro y diamantes. Negocio es negocio y en el mundo actual abundan las grandes empresas y gobiernos dispuestos a comprar productos y activos para atesorar y aumentar sus reservas, y para obtener ganancias, aún cuando algunos de ellos estén alineados con orientaciones y aspiraciones geopolíticas y geoeconómicas contrarias a las que mantiene y defiende el gobierno presidido por Nicolás Maduro Moros.



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Germán Yépez Colmenares

Historiador - Profesor de la UCV

 germilio.yeco@gmail.com

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