Los cojones del fútbol

Los mortales machos físicamente contienen dos cojones, pero no todos se comportan iguales. La inmensa mayoría de los acarreadores de los cojones, durante su estadía planetaria, confrontan encrucijadas apariencias en sus destinos, indisolublemente siempre abrazan la villa más beneficiosa, por sus intereses, acompañado sigilosamente con los siete pecados capitales, que se consumen. Esto no fue el caso de portador de los cojones del fútbol. Humilde y libre nació, pero murió amado y perseguido. Diego Armando Maradona, el Libertador de los conocimientos humanos, la inmensa mayoría lo lloran, mientras otros, insultos racistas no consienten, o simplemente envidian los cojones del Diez, ya que su ética no se vendió y mucho menos se inclinó a todos los poderes establecidos que se enfrentó, a sabiendo de antemano que va en contra sus interés personales, su moral siempre estaba del lado de los enemigos de los poderes establecidos, jamás se acobardó o fue sumiso a los poderes, continuamente los confrontó y los desenmascaró.

El poder mundial lo confrontó, persiguió y condenó a los cojones de la mano de diez. Los políticos argentinos fracasaron en recuperar su isla de los invasores anglosajones, en cambio los militares rioplatenses fueron traicionados y asesinados por los británicos, dejando al oprimido pueblo, vencidos, vendidos y avergonzados del fracaso y derrota de sus camaradas, pero 4 años más tarde en el territorio Green-go, y en el terreno de Diego Armando Maradona, el, solo él, marcó los dos aciertos en contras los ingleses, primero con la asistencia de un sajón, participó la mano de dios, mientras el segundo gol, quebrajando a siete británicos, con la majestuosa zurda del dios. El orgullo, nacionalismo y patriotismo de todos los argentinos, fue recuperado y obsequiado por los cojones del fútbol.

Por el otro lado del planeta, los violadores por excelencias y sangrientos colonizadores japoneses, controlados por sus emperadores, cotejo a los cojones del gaucho, al prohibirle la entrada a su territorio, por ser consumidor de cocaína. La indudable respuesta del más grande dentro los campos de fútbol, les dio un contundente golazo. A mí me prohíben ingresar a Japón, por consumir droga, en cambio a los green-go que les devastaron a más de 200.000 inocentes civiles japoneses con las detonaciones de dos bombas nucleares, los reciben con las alfombras rojas. Insólitamente los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki, fueron acercados, olvidados, señalados y considerados por el imperio japonés, ciudadanos infectados y vergüenza a su raza.

Los cojones del fútbol eran temibles, fuera y dentro los terrenos de recreaciones con la esférica, la hermosa nación estadounidense invadida y maniobrada por la MKR, igualmente le negó su ingreso. Nadie podría cambiar los cojones de Diego Armando Maradona, al que solo veía negro o blanco, jamás gris. Siendo técnico del equipo Al Fujairah, de los Emiratos Árabes Unidos, fue sugerido por su abogado a que no declarara en contra los green-go, ya que pronto el equipo viajará a los EEUU, y su visa seria negada. Días después del consejo de su representante, en una entrevista en la prestigiosa cadena de comunicación internacional, TELESUR, "la segunda pregunta fue", ¿Qué opina de Donald Trump? La respuesta como siempre fue contundente, en esta ocasión respondió con una acaricia y suave toque, "Es un Chirolita", (Títere) e allí los grandes cojones del futbolero.

Posicionarse al lado de los imperfectos y humanos dirigentes sudamericano, anti los poderes establecidos (MKR), nuevamente a sabiendo las dificultades que confrontaba, era amigo personal de Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula y Maduro, eso le causo muchas contusiones al eje imperial o al mal, que es lo mismo.

En conclusión, quedó más que demostrado el día de su tránsito, la humanidad lo lamentó, sus admiradores se manifestaron mundialmente, mientras Argentina llora por su hijo, ídolo, héroe, amado y miembro de todas las castas porteña. Todos los terrícolas racionales lo amaron, inclusive era considerado miembro de su familia en el exterior, y ahora sollozan a su querido familiar muerto. En cambio los fanáticos, racistas sumisamente e ignorantemente pro imperialista, lo odiaban a muerte, pero los cojones del diez, jamás tambalearon, eran grandes, polémicas, envidiadas por muchos, y repudiada por los inhumanos poderes establecidos.

Donde quiera que estés, fuiste grande en la madre tierra, dejando la escuela de los cojones de un hombre honorable, e imperfecto. Descanse en paz, camarada.

 



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Jaled Ali Ayoub Bazzi


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