El triste papel de Colombia en los planes del imperio

Colombia, el motivo de inspiración del libertador para plantear el proyecto de unión más ambicioso del siglo 19, la misma que representó motivo de inspiración para poetas, la misma que cobijó con su manto la retoma de la 2da república, la misma del manifiesto de Cartagena, esa Colombia hoy está desgraciadamente en manos del más poderoso de los imperios, gobernada por cipayos, peones de la guerra que han colocado su ejército que una vez fue bolivariano en un ejército apátrida que permite mancillar su nombre, su historia y sus orígenes.

El papel desempeñado hoy por una oligarquía que tomo el estado colombiano por asalto, una oligarquía de la más baja ralea que es capaz de asociarse con elementos vinculados a los paramilitares, jefes del narcotráfico y demás bandidos que hoy son presa fácil de las maniobras del imperialismo. El imperio todopoderoso, siempre a espaldas de los pueblos por naturaleza propia, le asigna a la Colombia este triste papel idéntico al papel asignado al estado de Israel.

Ante la masacre cometida contra el pueblo ecuatoriano, los hechos han ido demostrando las características imperialistas de una agresión a mansalva que debe avergonzar a cualquier fuerza armada regular, a cualquier ejército del mundo por más reaccionario y apátrida que este sea; el papel del ejército colombiano en estos últimos acontecimientos nos invita a una profunda reflexión ¿En que momento se llegó a estos niveles de degradación? Ciertamente el hermano país ha estado acosado por la violencia desde hace varias décadas, sin embargo, jamás había llegado a los niveles de entreguismo a los que hoy llega. Observar al ministro de la defensa colombiano, acompañado casi siempre de oficiales de alta graduación, instigando al guerrerismo de la política del pentágono, nos produce nauseas; estamos claros que la lucha de los pueblos no es un "camino lleno de flores"; en América Latina hemos vivido situaciones de mucha violencia, enfrentamiento entre los pueblos del continente y las oligarquías locales aupadas por el imperio, no obstante, difícilmente habíamos observado niveles de entreguismo como los que hoy observamos en la alta jerarquía del ejército colombiano. Los mandamases del ejército colombiano se han pasado por el forro la historia de sus orígenes como ejército, como patria y resulta dantesco observar a los cabecillas del ejército neogranadino en estos niveles de degradación.

Un ejército que mata a mansalva, masacra y además viola a mujeres indefensas no es digno para el gloriosos pueblo colombiano, es allí donde hoy más que nunca toma preeminencia la propuesta de unidad Latinoamericana planteada por el presidente Chávez y otros líderes de la región. La oligarquía colombiana está jugando con fuego, olvida la determinación de los pueblos, ignora la potencia de una fuerza en armas como las FARC y el ELN, desconoce y soslaya las clarinadas de cambio del pueblo colombiano que está arto de una guerra que no es causada por ellos pero que se ve obligado a sobrellevar con muchas penurias, la alternativa para el pueblo colombiano pobre es: o eres paramilitar, guerrillero o expatriado, desplazado por la violencia o víctima de ella, mientras, la oligarquía se regodea de sus vínculos con Washington, de ser sus títeres, de obedecer ciegamente a sus políticas y planes. El pueblo colombiano vive esta triste realidad, dentro del ejército debe repercutir esta situación denigrante y algún efecto debe producir un cambio de rumbo, la oligarquía colombiana embriagada por el apoyo gringo no se da cuenta que está quedando sin país, que ni sus propias almas les pertenece y esto debe llamar a la reflexión a todos los colombianos, cuidado y no les sale el tiro por la culata.

latojeda@gmail.com


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

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