La infame historia de la falsa independencia de Venezuela

Esa situación de impotencia que vive el país, de imposición extranjera, históricamente no es nueva. Pero, ¿qué hacer? Muchos la padecen como la terrible novedad, oscilantes entre la tentación de patear la mesa política y la incómoda disciplina de seguir acatando tanta insolencia gringa: reforma de leyes petroleras “chavista”, retornos de embajadas, retención de ventas petroleras, bloqueo de relaciones con China, Rusia, Cuba e Irán, etc.

Claro, nadie puede aseverar que Donald Trump instruya telefónicamente a la presidente encargada, Delcy Rodríguez, para que haga esto o aquello; pero el asunto es que en el norte se celebra espectacularmente cada paso político dado por la mandataria como una orden cumplida, correlacionando los hechos suscitados con la voz regente del magnate, regularmente burlesca.

Por ejemplo, veinte transnacionales petroleras se reúnen con el presidente estadounidense para pesquisar inversión en Venezuela y, poco después, se reforma la legislación de hidrocarburos para dar más cabida y contento a dichas empresas, una de ellas la ExxonMobil, de malograda trayectoria en el país. Trump vocifera que repondrá la embajada y la presidente encargada anuncia luego que se reabriría para, “cara a cara”, “reiterar la denuncia contra la agresión” del 3E.

Y así con otros ítems, unos más inverosímiles que otros. Trump dijo, por ejemplo, que administraría el dinero de la venta petrolera y, de facto, ha comercializado unos cuantos millones de barriles, depositando $300 millones en el Banco Central de Venezuela. La propuesta de que el país rompa con sus aliados de las últimas décadas luce cuesta arriba. Pero son hechos en curso.

Lo cierto de la situación es que se trata de un trago amargo para un montón, entre fanáticos, ideólogos, pensadores, nacionalistas, gente en la calle…

El caso más emblemático de condicionamiento al país desde afuera fue el bloqueo naval de 1902-3: Reino Unido, Italia y Alemania obligan a Venezuela a destinar el 30% de su ingreso aduanero para pagar su deuda con ellos. Un poco antes, en 1895, por extraordinario que parezca, Venezuela invocó la Doctrina Monroe para aupar a los Estados Unidos a bloquear a Gran Bretaña en su avance sobre el Esequibo, lo cual dio paso al Laudo Arbitral de París (1899) en el que, de todas maneras, el país fue abusado.

Finalmente, a principios del siglo XX, los Estados Unidos y el Reino Unido pusieron a Juan Vicente Gómez a redactar leyes favorables a sus compañías petroleras, como la Shell y la Standard Oil, a cambio de reconocimiento y estabilidad política. El parecido con lo presente es extraordinario: si no hay petróleo fácil, no hay reconocimiento imperial, no hay plan de gobierno “Delcy” que valga para la paz y el poder político, y si hay, por montón, amenaza militar.

 


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Oscar J. Camero

Escritor e investigador. Estudió Literatura en la UCV. Activista de izquierda. Apasionado por la filosofía, fotografía, viajes, ciudad, salud, música llanera y la investigación documental. Animal Político https://zoopolitico.blogspot.com/ https://www.tiktok.com/@comentario_politico?_t=ZM-8tvLQcVBhNX&_r=1

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