Asesinatos, medios y políticos

En lo personal me gustaría estar seguro de que la muerte de los hermanos Jhon, Yeison y Keivin Faddul, así como la de su chofer Miguel Rivas, la del reportero Jorge Aguirre y la del industrial Filippo Sindoni nada tienen que ver con los planes de una oposición enloquecida que busca de cualquier manera contrarrestar la creciente popularidad del gobierno venezolano. Sin embargo, la historia me ha demostrado que con esa gente nadie puede estar seguro de nada.

Sería triste, vergonzoso y muy doloroso para el país que políticos de oficio y empresarios devenidos en dirigentes opositores, hubiesen planeado el asesinato de unos inocentes, sólo para lograr su objetivo de desestabilizar el gobierno venezolano, pero la tesis no puede ser descartada a la ligera.
Allí está, para que siempre lo tengamos presente, como los medios intentaron mostrarnos a Danilo Anderson como un perverso y corrupto fiscal, sólo con el objetivo de que el caso fuera cerrado, pues varios de sus dueños formaban parte del criminal complot.

Sería irresponsable, de mi parte, afirmar que los líderes de la oposición o sus financistas participaron en tan despreciables hechos, pero descartarlo sería un acto de inocencia.
Algunos pensarán que he ido demasiado lejos con esta teoría, pero el picao de culebra se asusta cunado ve bejuco.
Nadie hubiera pensado antes del 11 de abril de 2002 que los dirigentes de la oposición serían capaces de convocar a una marcha y asesinar a sus propios simpatizantes, sólo para justificar un golpe de estado… pero lo hicieron.
Nadie habría pensado que los trabajadores de la industria petrolera se prestarían un día para sabotearla salvajemente, sometiendo a grandes penurias al pueblo venezolano y ocasionando pérdidas millonarias al país… pero lo hicieron.
Nadie sería capaz de creer que algunos ricos y “respetados” terratenientes venezolanos recurrirían al sicariato para resolver sus diferencias con los dirigentes campesinos… pero lo hicieron.
Nadie se habría imaginado como posible que la Iglesia venezolana avalaría una dictadura y guardaría silencio ante el asesinato de cientos de venezolanos… pero lo hizo.

Hoy, nadie puede afirmar, responsablemente, que los abominables asesinatos cometidos contra las personas ya mencionadas, son parte de un plan de un sector enloquecido por el odio, pero es sospechoso que los mismos que ayer exigían respeto para la Policía Metropolitana y marchaban bajo la consigna “con mi policía no te metas” en ocasión de su intervención; hoy intenten mostrarla como una guarida de delincuentes creada por Hugo Chávez y Jessie Chacón para asesinar niños y honrados venezolanos.

Usted tiene el derecho a calificar como descabelladas mis sospechas, pero no puede afirmar que carezco de argumentos para dudar de la moral, los escrúpulos, la honorabilidad y la sensibilidad de esos políticos, dueños de medios y periodistas que no desaprovechan ocasión y no respetan dolor, para tratar de sacarle partido político y económico a cualquier desgracia que ocurra en el país.
Tampoco creo no le resulte grotesca la forma como esos individuos han manipulado estos casos y como incitan a través de sus medios a la guarimba y la violencia. El sólo hecho de que todos los periodistas de las emisoras de televisión se hayan vestido de negro para reportar y comentar la muerte de los desafortunados hermanos Faddoul evidencia que hay consistencia y acuerdos en el accionar.
Definitivamente, prefiero pasar por desconfiado que por iluso y nadie que carezca de valores puede inspirarme confianza… amanecerá y veremos.


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Alexis Arellano


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