Cortinas de humo sobre Robert y María

Los asesinatos políticos como el de Robert y María, meses atrás Eliécer, años atrás Danilo Anderson, son expresión de una búsqueda infructuosa del imperialismo por fracturar nuestra sociedad, provocar el enfrentamiento entre compatriotas, entre hermanos y hermanas. Es una receta diabólica, una manera de concebir el mundo en la que, poco importa la vida, la humanidad, cuando de imponer su hegemonía planetaria se trata. La hermana república de Colombia, es testigo fehaciente de esa política; tras el asesinato de Gaitán, sobrevino la guerra. Una guerra, que pasados cincuenta años,  apenas ahora, las partes confrontadas se atreven a sentarse a dialogar y buscar caminos para que la paz vuelva a la hermana república. Tarea difícil esa, pero que bien vale la pena intentarla sí de salvaguardar la vida de las y los hermanos colombianos se trata.

  Tras el asesinato de Robert y su compañera María, la mediática burguesa imperialista intenta ahora su asesinato moral. Desde Miami se traza la línea, los guiones que la mediática nacional debe seguir para contaminar, intoxicar, la opinión pública nacional. Aquella primera matriz, que intentaron posicionar desde La Florida, la mafia cubano estadounidense, reforzada ahora con el hamponaje venezolano que ha huido de nuestra Justicia, fue la que Robert era el jefe de los colectivos; matriz que, por lanzarse desde el exterior y replicada por la mediática burguesa nacional, obviaba que Lorent Saleh en uno de sus videos, señalaba que: “…debemos darles a los cuadros, que son los que coordinan a los malandros, porque son fáciles de llegar, son boletas, son brutos y si tú le das a esos manes, los tipos pierden fuerza de calle y los colectivos de les desarticulan…”(2do. Video de Lorent  Gómez Saleh, hecho público por el ministro Rodríguez Torres el 17-09-2014). Esa primera matriz: “Serra era el hombre fuerte de los colectivos chavistas” lanzada desde el Nuevo Herald escrita por Antonio María Delgado (http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/venezuela-es/article2488378.html), inculpaba directamente a Gómez Saleh como autor intelectual del asesinato de Robert y su compañera  María. Aquí en Venezuela, Miguel Henrique Otero, la difundía íntegramente en sus diarios El Nazional y El Propio, sin miramientos de ningún tipo, además, complementaban el libreto que desde el Nuevo Herald se les instruía desarrollar con aquellos hechos ocurridos en 2012, en que fue asesinado en extrañas circunstancias, un escolta de Robert y todo esa tramoya de disputas entre colectivos y dirigentes del chavismo “celosos” del supuesto liderazgo y/o control que había obtenido Robert, sobre los colectivos. Obvio que, después de lanzada a la opinión pública esa primera matriz, fue desechada porque colocaba al descubierto a Gómez Saleh, como brazo ejecutor de los horrendos asesinatos de los dos jóvenes. Mientras la mediática burguesa imperialista  intentaba direccionar sus tiros; en las redes sociales, la opinión de los apátridas, se hacía sentir con toda su carga de odio por la vida y contra la humanidad. Pronto, el liderazgo opositor logra reencauzar las motivaciones para ocultar el escandalazo que representan tales crímenes políticos, que lo apuntan y señalan. La nueva matriz, apunta entonces, a diluir los crímenes políticos como unos más, de los muchos que se le adjudican al hampa común. La inseguridad, señalan ahora, para ocultar con potes de humo su posible culpabilidad.

  Desinformación, potes de humo y mentiras es lo que ahora propagan a través de sus medios, el imperialismo, la burguesía apátrida y sus actores políticos. Como señala Guy Durandin, lo que ahora prevalece en los medios de la burguesía y el imperialismo, es “la cara negativa de la información […], un conjunto organizado de engaños en una era en la que los medios de comunicación se hallan enormemente desarrollados”, apuntándonos Durandin, sus características principales: “…en lo que denominamos desinformación, no existen mentiras caritativas, no hay mentira piadosa. La desinformación se hace en interés del desinformador y apunta, muy a menudo, a perjudicar al interlocutor […] Con todo, resulta difícil, en medidas de este tipo, marcar la línea divisoria entre la prudencia y la desinformación, puesto que el retraso en el anuncio de una catástrofe podría servir para enmascarar determinadas responsabilidades”. Por último, Durandin, nos señala la similitud entre desinformación e intoxicación informativa: “No hay diferencia estricta, al ser la palabra intoxicación solo una imagen utilizada para designar algunas operaciones de desinformación” (La información, la desinformación y la realidad. Guy Durandin). Las cortinas de humo, que hoy lanzan sobre los cadáveres de Robert y María, buscan despistar la opinión pública nacional e internacional sobre la naturaleza de verdaderos crímenes políticos, creando artificialmente otras razones, diluirlo en los crímenes por razones del hampa común. Ahora intentan, que nuestro pueblo fije su atención, en una temática trillada por el oposicionismo apátrida durante estos quince años ya, de Revolución Bolivariana: la inseguridad. Con lo cual, al final concluirán en que el responsable del asesinato de Robert y su compañera María, será el Presidente Nicolás Maduro, tal cual, lo hace sin el menor ápice de responsabilidad la apátrida de la Corina Machado: “Aquí el único criminal es el Estado, que ha hecho de la impunidad y el irrespeto a las leyes, un arma de sometimiento y bloqueo económico, físico y espiritual” (http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=108685&tipo=AVA).

  Mucho de esto que hoy vemos está ocurriendo, con la investigación que se lleva a cabo para esclarecer esos horribles crímenes políticos, ya lo vimos años atrás con la investigación del Fiscal valiente Danilo Anderson, incluso sus autores hasta podrían ser los mismos, tal cual, declaró en 2006 en entrevista con Ernesto Villegas, el Fiscal  Isaías Rodríguez: “El crimen del fiscal Danilo Anderson fue el resultado de una conspiración de la Casa Blanca contra Venezuela […] En la conspiración participaron individualidades del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) de Colombia, un grupo de gente que vive en Miami –y desde hace mucho tiempo tiene una actitud contra el Presidente Chávez- también funcionarios de Estados Unidos y, evidentemente, venezolanos como Patricia Poleo y el general Eugenio Añez Núñez” (http://www.aporrea.org/ddhh/n88114.html).



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Henry Escalante


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