Sentir Bolivariano

191 años después

A 191 años de la victoriosa batalla que nos libró definitivamente del yugo español, hoy decimos “A Carabobo Voy”, haciendo honores al gran estratega que fue nuestro Libertador Simón Bolívar, en el afán que tenemos nosotros bolivarianos y bolivarianas, de conducir este país por la senda constructiva de una patria socialista y mantenernos como eje de unidad para los pueblos de América, mantener vivo y trascender el sueño de él, nuestro Padre Patrio.

Las sabanas de Carabobo fueron testigos de aquel 24 de Junio de 1821, donde nuestros compatriotas consolidaron la independencia venezolana frente al imperio español, y sin duda alguna, no lo hubiesen logrado sin estrategia, organización y unidad. Y sobre todo, triunfo adquirido con la sangre hirviendo de coraje caribe y el convencimiento que se clavó en la mente y el corazón de aquellos seres: “hemos decidido ser libres”.

El Libertador, en su mensaje al Congreso, detalló los principales sucesos de aquella gloriosa batalla: “Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria, el nacimiento político de la República de Colombia. Reunidas las divisiones del ejército Libertador en los campos de Tinaquillo el 23, marchamos ayer por la mañana sobre el cuartel general enemigo, situado en Carabobo. La primera división, compuesta del bravo batallón Británico, del Bravos de Apure y 1.500 caballos á las órdenes del general Páez. La segunda compuesta de la segunda brigada de la guardia, con los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, y el escuadrón Sagrado, que manda el impertérrito coronel Aramendi, á las órdenes del general Cedeño. La tercera, compuesta de la primera brigada de la guardia con los batallones Rifles, Granaderos, Vencedor de Boyacá, Anzoátegui y el regimiento de caballería del intrépido coronel Rondón, á las órdenes del coronel Plaza.

Nuestra marcha por los montes y desfiladeros que nos separaban del campo enemigo, fue rápida y ordenada. A las once de la mañana, desfilamos por nuestra izquierda, al frente del ejército enemigo, bajo sus fuegos; atravesamos un riachuelo, que sólo daba frente para un hombre, á presencia de un ejército que, bien colocado, en una altura inaccesible y plana, nos dominaba y nos cruzaba con todos sus fuegos. El bizarro general Páez, á la cabeza de los dos batallones de su división y del regimiento de caballería del valiente coronel Muñoz, marchó con tal intrepidez sobre la derecha del enemigo, que, en media hora, todo él fue envuelto y cortado. Nada hará jamás bastante honor al valor de estas tropas… La República ha perdido en el general Cedeño un grande apoyo en paz ó en guerra; ninguno más valiente que él, ninguno más obediente al Gobierno. Yo recomiendo las cenizas de este general al Congreso soberano, para que se les tributen los honores de un triunfo solemne.

Igual dolor sufre la República por la muerte del intrepidísimo coronel Plaza que lleno de entusiasmo sin ejemplo, se precipitó sobre un batallón enemigo á rendirlo. El coronel Plaza es acreedor á las lágrimas de Colombia y á que el Congreso le conceda los honores de un heroísmo eminente... El ejército Libertador tenía igual fuerza que el enemigo; pero no más que una quinta parte de él ha decidido la batalla. Nuestra pérdida no es sino dolorosa: apenas 200 muertos y heridos. El coronel Rangel, que hizo, como siempre, prodigios, ha marchado hoy á establecer la línea contra Puerto Cabello. Acepte el Congreso soberano, en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla”.

Días después de librada la batalla, el general Pedro Briceño escribió un parte del enfrentamiento y al final del documento revela detalles de la llegada de Bolívar a Caracas."No hubo tiempo de que se hiciesen otros preparativos que los del corazón, y ha sido este el modo con que Caracas ha expresado más vivamente sus sentimientos de gratitud y amor al Libertador de la Patria, y su ardiente entusiasmo de libertad". En el escrito, reporta que las calles de Caracas estaban desiertas dos horas antes de la llegada del estratega de Carabobo, pero a su entrada en la ciudad se llenó de numerosas personas que salieron a recibirlo."Su excelencia entró en medio de las aclamaciones y transportes de un pueblo que enajenado de placer corría en tropel a participar de la felicidad de volver a ver, de estrechar y abrazar mil veces al Padre de la Patria".

Como lo dije al comienzo, 191 años después de esta victoriosa batalla, hoy nos vemos en similar situación, por supuesto con las especificidades históricas que producen el transcurrir del tiempo; y no es ahora, por lo menos no es lo que queremos, que daremos la batalla con las armas de la Patria. Estamos en una permanente batalla de las ideas; y la gran batalla electoral de este próximo 07 de Octubre, pre figurada en las estrategias y la organización de un ejército cívico–militar, representando en los Comandos de Campaña, en el polo patriótico y en todos los movimientos sociales que apoyan y respaldan el liderazgo del Candidato de la Patria y el modelo de vida que estamos construyendo, nos llevará a una victoria similar a la de aquel 24 de junio, porque estamos decidiendo el destino definitivo de la patria: la irreversibilidad del Socialismo Bolivariano. Para beneficio, no solo de nuestro pueblo, sino para los países del continente americano y del mundo entero.

En los ideales de nuestro padre libertador y en el ímpetu, coraje y amor verdadero de un líder que nos guía acertadamente, están trazadas las esperanzas de seguir rompiendo los yugos imperiales. Basándonos en los 5 grandes objetivos históricos del programa de gobierno que propone el comandante Chávez; debemos consolidar nuestra independencia, en todos los sentidos. Ya tenemos independencia política, pero solo siguiendo por este camino del socialismo, podremos continuar zafando las ataduras que tenemos en otras áreas de desarrollo como nación.

Fuimos una potencia, también lo afirma el Comandante Chávez, dentro de otro de los objetivos, y nos lo ilustra la misma historia ya que pudimos librarnos grandiosamente de las opresiones de España, para ese entonces. Vamos encaminados en serlo de nuevo, dentro de la potencia política, económica y social que debe ser Latinoamérica y el Caribe.

Las intensiones interventoras, invasoras, opresoras y coloniales se mantienen tanto o más vivas que hace 200 años, aplicando el imperio “sus estrategias” de diverso tipo, en el continente y en el mundo. Vemos como a través de la guerra mediática, de “golpes de estado institucionales” como el de Paraguay y otros planes desestabilizadores, intentan frenar la revolución que resuena en todo el globo terráqueo.

No podemos desviarnos del objetivo camaradas, el enemigo acecha disfrazado de democracia, manipula enmascarado de igualdad y abundancia; y engaña vestido de progreso y falso futuro. Nuestra estrategia fundamental: lograr la victoria de la Misión 7 de Octubre. Recordamos los principios fundamentales: mucha disciplina, organización, planificación y unidad auténtica de todas nuestras fuerzas; la formación ideológica permanente y la divulgación y defensa de nuestros logros. Con todo ello, hermosamente articulado en la mayoría de este pueblo de gigantes, estaremos preparados para defender nuestra revolución en el terreno que sea y contra quien sea.

Vamos, trabajando muy duro, a la nueva Batalla de Carabobo, a defender nuestra Independencia, nuestro Socialismo Bolivariano, es decir, nuestra Revolución: ejemplo universal de que un mundo mejor es posible.

Independencia y Patria Socialista Viviremos y Venceremos!!!



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Adán Chávez Frías


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