Lo que piden sesenta diputados escuálidos

El fin de semana pasado, sesenta parlamentarios de oposición enviaron una
carta al Fiscal General de la República, solicitando el cese del juicio
contra Enrique Mendoza. Exponen los parlamentarios que “la judicialización
de la política constituye un daño a la justicia y a las instituciones
democráticas que en nada favorecen la sana convivencia que una sociedad como
la nuestra, requiere para lograr un desarrollo integral para su pueblo”…
¡Qué expresión tan bella!
En cristiano ella significa que los opositores en este país tienen patente
de corso para hacer lo que les venga en gana y que cualquier intento por
llevarlos ante la justicia, no es más que la demostración de que estamos
ante una dictadura.

Ninguna mención a los delitos cometidos por el jefe de la Coordinadora
Democrática hacen los sesenta parlamentarios. Ni de vaina se les ocurre
exponer que las dos acciones más importantes que planificó la oposición
venezolana para garantizar el éxito del golpe de estado el 11 de abril de
2002 fueron el uso de francotiradores para asesinar inocentes y la
manipulación mediática de los hechos para culpar a Hugo Chávez. Ninguna
relevancia tiene para los firmantes de la carta, que Mendoza fuera el
responsable de garantizar el éxito del macabro plan, mediante el uso de la
su fuerza policial para poner fuera del aire a Venezolana de Televisión.
Torpe como siempre, cuchita se fue a las plantas de televisión a jactarse
del importantísimo papel que el jugaba en el golpe de estado que estaba en
marcha aquel 11 de abril.
Aún retumba en los oídos del pueblo venezolano aquella frase que desnuda en
toda su dimensión el espíritu democrático de este payaso: “esa basura que se
llama Venezolana de Telévisión va fuera del aire”

¿Quién le diría a los parlamentarios del escualidismo que delitos tan graves
como cerrar un canal del Estado y tomar parte en un golpe pueden ser
obviados, porque sesenta “ilustres diputados” estampen su firma para
solicitar borrón y cuenta nueva?
De ser así aquí nadie iría preso, porque recoger la firma de sesenta
diputados de oposición es más fácil que pelar una mandarina.
¡No! “ilustres diputados” ¡no!. A Mendoza y sus cómplices los perdonó Chávez
el 13 de abril de 2002 ¿y de que sirvió? Pocos meses después se complotaron
para sabotear la industria petrolera; y un poco más tarde promovieron la
guarimba.

Se equivocan “ilustres diputados escuálidos”, la oposición que ustedes
representan no tiene derecho a atentar contra la libertad de expresión, no
tiene derecho a secuestrar los bienes del estado, no tiene derecho a
promover la desobediencia de las leyes, no tiene derecho a dar golpes de
estado, no tiene derecho a sabotear la industria petrolera, no tiene derecho
a intentar matar de hambre al pueblo. Si lo hacen, aténganse a las
consecuencias y no se les ocurra pensar que sus sesenta piches firmas tienen
más valor que la constitución y las leyes… eso era antes “ilustres
diputados”.

arellanoa2004@hotmail.com



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Alexis Arellano


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