Tu a mi no jodes, Ortega

Nota de Aporrea: Este artículo fue publicado en Aporrea el 5 de febrero de 2003.
Ocurre que tú me dijiste: trancazo. Y yo salí y tranqué calles y autopistas y no permití que la gente pasara porque con eso caía el dictador. Luego tú me dijiste: Cacerolazo. Y yo caceroleé. Y toqué duro mi cacerola, y fui solidario con todos los compañeros que me acompañaron, y el señor Chávez no cayó.

Y tú me dijiste: marcha. Y yo marché con mi gente por todo el este de Caracas. Y gasté mis zapatos Nike y sudé mi ropa Adidas y me tomé mi agua Evian, y rebajé unos cuantos kilos. Y el dictador no cayó. Ni se resbaló.

Después tú te fuiste de viaje con Fernández a EE-UU, y por allá reclamaste y pediste que por favor, por lo que más quieran, ayúdennos a salir del señor Chávez, y yo te apoyé.

Te digo una vaina, Ortega, yo creo -creía- en ti. Y tú nos dijiste que vamos a celebrar la navidad sin Chávez y yo, que soy tan cristiano, y que tengo mi nacimiento por allí guardado para ponerlo con toda la familia en diciembre, y que siempre nos queda de lo más bonito, yo, Ortega, me acerqué a mi nacimiento y les hablé a todos los que componen esa familia: Le dije a mi Niño Jesús que me perdonara, pero que este año no iba a nacer el 24 de diciembre, en todo caso nacería el día que cayera el señor Chávez, pero que esperara. También hablé con los Tres Reyes Magos, y les dije, aguanten allí esos camellos que todo tiene su final y su tiempo y su lugar, y ahorita no es el tiempo. Y la Virgen y San José también escucharon mis disculpas.

Tú, Ortega, me dijiste que este año comíamos hallacas sin Chávez. Y yo aguanté las hojas de plátano y el guiso y el canto de la familia y todo el ritual. Llamé a mis familiares y les dije: "Como dice nuestro connotado líder, Carlos Ortega, este año comemos hallacas sin Chávez, así que vamos a esperar que se vaya, luego le caímos encima a todo esto". Y estuvimos todos de acuerdo.

Después, Ortega, dejé de ir al banco para no hacer las colas que tú aprobaste junto con un sindicato de la banca. Y no mandé a mis chamos a la escuela porque tú también dijiste que el paro de la educación nos iba a permitir salir del señor Chávez, quien por cierto, cada vez que tú decías una vaina, el señor Chávez salía en una cadena inaugurando vainas, y con una cara de querer quedarse hasta que el cuerpo aguante.

También tú llamaste a la gente de PDVSA al paro cívico, y la gente de PDVSA se unió al paro. Sabotearon tantas cosas que ahora quedamos importando gasolina, y haciendo colas en todo el país en las estaciones de servicio, que también, como el pueblo, sufren, aman y esperan que llegue la gandola. Es decir, un país que es el quinto productor de petróleo, se quedó sin gasolina, porque tú nos dijiste que con eso, ahora sí, el señor Chávez tiene que irse. Aquellos titulares de prensa: "No hay gasolina", parecían que eran de otro país. Es como decir: No hay chivo en Coro. No hay sal en Araya. Pero así es, p´alante es que brinca el sapo aunque lo puyen de frente, como diría un presidente de lo que queda de país.

Y la Coordinadora Democrática -la CDM- y tú, llamaron al firmazo, y yo salí a firmar, ya no me quedaba más nada por hacer, y siempre firme y consecuente me acerqué a la mesa y firmé más de diez planillas, pensando claro, ahora sí, el señor Chávez se va. Y nada, el hombre ni patinó.

Y vienes tú y sales y dices: "Que yo nunca hablé de que Chávez se vaya". Por favor, Ortega, ¿de qué hablamos cuando hablamos de decencia?. Yo me sacrifiqué porque tú nos pediste el sacrificio. Y Luis Gusti también confió en ti, Ortega, y te dijo que con siete días de paro petrolero el señor Chávez se iría, y pasaron sesenta días, y ahora vienes tú y dices que no, que yo no sabía, que yo no estaba ahí, que yo no fui, que yo no sé nada, no me jodas, Ortega.

Ahora hay un montón de gente desempleada. Y claro, la culpa la tiene el gobierno. Hay un montón de pequeñas empresas en la quiebra, y claro, la culpa es de María La Boyera.

Aquí hay varias personas que tienen que pagar los costos de esa cosa, Ortega, y tú eres una de esas personas, o sea, tú la tienes que pagar Ortega, eso no se la hace a nadie.


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Roberto Malaver

Periodista y escritor. Niega ser humorista, a pesar de algunas evidencias que indican lo contrario. Co-moderador del popular programa "Los Robertos", al cual insisten en llamar "Como Ustedes Pueden Ver". Co-editor del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". "Co-algo" de muchos otros proyectos porque le gusta jugar en equipo.

 robertomalaver@gmail.com      @robertomalaver

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