09/01/2026.- En la madrugada del 3 de enero de 2026, cuando Peter Mendoza Machado no se había repuesto de la fiesta del Año Nuevo, recibió una llamada de su compadre John Zuloaga Salvatierra y le dijo:
—Compadre, el compañero Trump cumplió, se llevó al dictador para Estados Unidos.
—¿Cómo es la vaina, compadre?
—Como le cuento, compadre Peter. El hombre va rumbo a Nueva York para ser juzgado.
—Véngase para mi casa, compadre, esa vaina hay que celebrarla. Aquí tengo una de 21 años que me regaló mi comadre, Angie Pocaterra Zuloaga.
—No puedo, compadre, porque ya estoy celebrando aquí con mi familia.
Y a partir de ese momento, Peter se acercó a su bar personal y bajó la botella de whisky de 21 años y comenzó a caerse a palos. Mientras bebía decía:
—Yo sabía, compañero Trump, que usted no nos iba a fallar. Ahora nos pone a la compañera María Corina como presidenta y luego vamos a elecciones y ganamos y legitimamos esta vaina. Y ahora sí, el petróleo es nuestro. ¡Qué grande es usted, compadre Trump! Este trago va por usted.
Y buscó más información y comenzó a enterarse del secuestro del presidente, así dijo un periodista, pero él rápidamente lo corrigió:
—Secuestro no, gran carajo, captura, captura. Aprendan a usar los términos, que por eso es que nos joden.
Y el celular repicaba y la noticia era la misma: Se llevaron al dictador. Y somos libres. Y vendrá Edmundo González; no, mejor María Corina, pero esperemos que el compañero Trump nos diga por fin quién es el elegido.
—Este trago va por el compañero Marco Rubio, carajo —decía Peter Mendoza Machado. Y al rato volvía a tomarse otro trago y decía:
—Y este trago va por Pete Hegseth. Ese secretario de Guerra es del carajo.
Era tan grande la emoción de Peter Mendoza Machado, que al momento ya se había tomado la botella y no podía con la borrachera que tenía. Más tarde, cuando se despertó y todavía estaba viendo estrellitas, prendió la televisión y vio que estaban juramentando a Delcy Rodríguez como presidenta encargada. Y Peter se restregó los ojos con las manos porque no lo podía creer. Y se llevó las manos a la cabeza y dijo:
—Coño, es la segunda vez que me joden estos chavistas. La primera vez fue cuando el golpe del 11 de abril del 2002. Ese día cogí una rasca de padre y señor mío, y cuando me desperté el 13 de abril, estaba el dictador mandando con una cruz en la mano. Ahora, hoy, cuando se llevan al otro dictador y pienso que voy a amanecer con María Corina como presidenta, o con Edmundo, aparece esta mujer. La tercera vez no me van a joder, porque ya no celebro más.