El telefonazo del diablo

“El Estado tiene que usar de acuerdo con sus intereses del momento la calificación de (terrorista). Cuando se empieza a negociar, ya el grupo armado deja de ser terrorista, por lo que no hay que casarse con un argumento que puede ser circunstancial.

Pavel Rondón.

Embajador de Venezuela

Revista Semana. Bogotá 2006 

La llamada telefónica de Santos a Chávez pidiendo la captura de “un terrorista de las FARC” cuando se trataba del director de la agencia de noticias ANNCOL, fue la versión renovada de la llamada de Uribe a Correa para informarle de una “persecución en caliente” cuando se trataba de un bombardeo aéreo premeditado en territorio ecuatoriano. Uribe mintió sobre lo que había pasado, Santos mintió para que pasara.

Correa, indignado por el embuste, desató, con total respaldo de Venezuela, una crisis diplomática regional que condujo al desprestigio terminal de Uribe y del entonces ministro Santos.

En el caso del periodista Pérez Becerra, Chávez sólo supo la dimensión del engaño y la gravedad del hecho por la ola de protestas de organizaciones de base en Venezuela y el mundo. Y pudo pero no quiso o quiso pero no pudo, rectificar. En su papel de hombre de Estado, sacrificó a un inocente para preservar la reunión de cancilleres de Caracas. Una reunión trascendental pero, nacida bajo tan mal augurio, será más panamericana que anfictiónica, más gubernamental que popular, más saludo a la bandera que espada de Bolívar por América Latina.

A título especulativo, no me extrañaría la existencia de un segundo telefonazo “solidario” de Santos a Chávez, explicándole (piquete al revés) que había sido un engaño “involuntario” de sus organismos de seguridad. Ni me extrañaría que Chávez, tan lleno de cristiana generosidad que puede desperdiciarla con esbirros, asumiera la culpa y el reproche en nombre de la unión.

HUEVAZO SANGUINOLENTO

La genialidad política de Chávez es hacer coincidir los intereses de la Nación y los del Pueblo, antagónicos desde 1830, y propulsar simultáneamente revolución social y revolución burguesa, ambas antiimperialistas. Se dice fácil pero no lo es, porque la Nación sólo ha existido sobre la explotación del pueblo y porque, llegado el momento, el más nacionalista de los burgueses prefiere pactar con el Imperio que entregar el mundo a los trabajadores.

Hasta ahora Chávez había elaborado la tortilla bolivariana sin romper un huevo; por primera vez ha roto uno, y fue el huevo equivocado. Peor, Chávez dejó pasar un “hit” de Santos que terminó siendo un huevazo sanguinolento en el rostro de la revolución bonita.

Nunca antes recibió el Comandante tantas protestas y pronunciamientos de las organizaciones populares y sectores de izquierda de Venezuela, América y el mundo. Nunca antes había estado Chávez tan hermético y tan callados sus diputados, el partido y los medios oficiales. Tuvimos 72 horas de bloqueo informativo con la honrosa excepción de Ernesto Villegas, director de “CCSdiario” que se disculpó por haber publicado como lo recibió, falso por omisión, el infame comunicado oficial sobre la detención de Pérez Becerra.

¿Rondón salva la Patria?

Oportunamente, para decir lo menos, el viernes 25 de Abril fue presentado el libro “Un camino difícil - Hugo Chávez y Juan Manuel Santos reconstruyen las relaciones desde la confianza” de nuestro ex embajador en Colombia, Pavel Rondón. Algún día se sabrá el verdadero aporte de Rondón a la unión entre los gobiernos, que no entre los pueblos, de Colombia y Venezuela.

ASUNTOS DE ESTADO

¿Acaso Chávez no ha pregonado y demostrado ser flexible en lo táctico e inflexible en los principios? Que ceder un centímetro en los principios es ceder por toda la línea? 

Y para remate se acusa, a los que protestan por la captura y entrega de Pérez Becerra a Colombia, de querer dificultar el acercamiento de nuestros países. De no contribuir con la paz y sólo ver para adelante. De “objetivamente” hacer el juego de los sectores más reaccionarios. En esta línea de pensamiento, es notable un artículo de Iván Maiza donde lo sucedido es producto de la imprudencia de Pérez Becerra, o la malvada astucia de quienes lo mandaron a viajar a Venezuela (donde ya había estado antes) a fin de entorpecer la Reunión de Cancilleres. Para Maiza los beneficios de la detención de Pérez Becerra serán:

1 – No estar en guerra.

2 – No vernos obligados a aumentar el gasto militar.

3– No tener la frontera cerrada (jodido ganar unas elecciones sin toallas sanitarias o pañales).

4– Detener la carnicería sicarial sobre los líderes populares en las zonas agrícolas.

5– Contar con materiales para la construcción y elaboración de viviendas.

¡Asombroso! ¿Quién lo hubiera dicho? Si metemos presa a Piedad Córdoba se acaba la guerra en Colombia y si metemos preso a Evo logramos la unidad americana y si metemos preso a Chávez llegamos al comunismo…

Lamentablemente no es así. Con la detención del periodista Pérez Becerra no avanzamos hacia la paz sino todo lo contrario. Santos coordina con Washington, es artífice de la instalación y permanencia de bases militares y responsable de prolongar la agonía colombiana  en el Siglo 21.

“Son asuntos de Estado” le dijo Mussolini al millonario Vanderbilt para explicar por qué no se detenía a recoger a un niño que había atropellado con su “Lancia” deportivo: “¿Qué es una vida humana comparada con la trascendencia de los asuntos que usted y yo vamos a tratar ahora?” 


rothegalo@hotmail.com



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Eduardo Rothe


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