Salud Mental de Decolonial, Plusvalía Ideológica y Subjetividad

La categoría subjetividad es fundante de la salud mental, ya que nuestra definición de salud es el encuentro entre tres grandes subjetividades a saber: La subjetividad singular del ser que me permite estar integrado a la sociedad donde vivo o por lo contrario aislarme de la misma, la subjetividad particular del amar como calidad y cantidad de interacciones, nexos, relaciones y vinculaciones que me permiten estar feliz o ser infeliz en la sociedad donde resido y la subjetividad general del tener-estar, que permita cubrir las necesidades básicas suficientes y necesarias, a través de un salario digno, acorde al artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) y el artículo 104 de la Ley Orgánica del Trabajo, las Trabajadoras y los Trabajadores (LOT), además de convivir en territorios con servicios públicos básicos, necesarios, suficientes y eficientes, con espacios tiempos de bienestar colectivo o de malestar colectivo.

Ahora bien, sobre las subjetividades del ser, amar y tener-estar influyen el momento histórico nacional y mundial en el que vivimos, las situaciones políticas, económicas, culturales y sociales de los territorios comunales, regionales o nacional de la Patria, la Industria Cultural actual (Teodoro Adorno) y los Aparatos Ideológicos del Estado (Luis Althuser) entre otros, de lo que se desprende que en la encrucijada subjetiva entre el ser y el amar, se configura una subjetividad singular y su respectiva subjetivación, en la encrucijada subjetiva entre el amar y el tener-estar se configura la subjetividad particular y su subjetivación, entre la encrucijada subjetiva del tener-estar y el ser, se configura una subjetividad general y su respectiva subjetivación,  de este conglomerado de subjetividades y subjetivaciones, emerge un sujeto colectivo (singular, particular y general) histórico cultural, del que tratamos de forma sintética en artículos pasados.

De lo anterior se entiende que, la subjetividad como rasgo cultural del ser humano, son: saberes, conocimientos, vivencias, experiencias, habilidades, destrezas, aptitudes, actitudes, principios y valores, que en el devenir personal y colectivo, son acumulados en nuestra conciencia de manera “consciente” o “no consciente”. En lenguaje psicoanalítico, en lo consciente, preconsciente o lo inconsciente, ello quiere decir que, esos acumulados culturales no los tenemos permanentemente conscientes, como sucede con nuestra respiración, latidos cardíacos, digestión, que no estamos conscientes de ellos, sino por fugaces momentos, pero existen, están allí funcionando permanentemente, pero no somos conscientes de ello. Dichos acumulados culturales se hacen evidentes a través de discursos, comportamientos singulares o colectivos, pensamientos, obras de artes: pinturas, esculturas, poemas y otras tantas expresiones científicas, tecnológicas y culturales, que ponen en evidencias posiciones político ideológicas, científico técnicas o ético morales, personales y colectivas de los pueblos.

En toda sociedad humana el modelo civilizatorio, político, económico y cultural crea tensiones hegemónicas entre esos diversos sectores, en especial en lo político, la política y la cultura. creando situaciones de desigualdad, injusticias y exclusiones cartográficas sociales, influenciadas por la industria cultural, los aparatos ideológicos del Estado, en la actual sociedad de la información y el conocimiento, las redes sociales y la inteligencia artificial (AI) y la más importante desde nuestra perspectiva, el devenir histórico y cultural de nuestro continente, configurado hoy por pueblos conquistados, colonizados y colonializados desde hace 532 años, a través de patrones ideológicos colonializados desde el poder como dominación,  el saber, la ciencia, el conocer, la formación como imposición académica y desde el ser al no reconocernos unos y otros como iguales, nos subalternizarnos e inferiorizarnos. 

 A continuación hacemos algunas consideraciones sobre la subjetividad, para luego hace unas articulaciones complementarias ente subjetividad/conciencia e ideología.  No hay subjetividad sin conciencia, porque todo acontecer psíquico es el lado subjetivo de la conciencia. Desde el psicoanálisis la conciencia, la cualidad anímica y los restos mnémicos son procesos subjetivos; la subjetividad implica nexos con pulsiones, realidad y superyo, que según Freud generan polaridades del ser: a) biológica sustentada en la dialéctica actividad/pasividad, b) realidad social expresa en la dialéctica yo, mundo sensible exterior, c) energía neuronal dialécticamente sentida como placer/displacer, enlazadas como subjetividad del ser singular, subjetividad particular del amar y subjetividad naturaleza humanidad del tener-estar, Freud sostenía que, la subjetividad es el territorio afectivo donde prevalecen representaciones pensamientos inconscientes, pensamientos preconscientes y las defensas yoicas.

El individuo como unidad que representa la especie humana, mediante procesos de subjetivación, se transforma en sujeto histórico cultural “inacabado”, acá lo “inacabado” tienen una connotación fundamental, como condición de posibilidad para…, que contienen en su conciencia subjetividades singulares (ser), subjetividades particulares (amar) y generales (tener-estar), como potentia de ser sujetos instituyentes de cambios y transformaciones, a la vez que, sujetos instituidos y transformados histórico culturalmente. De ahí que, sostengamos que si no hay cambios y transformaciones en la subjetividad de los pueblos, no hay cambios y transformaciones políticas, económicas y culturales profundas, duraderas, no hay condiciones de posibilidad de revoluciones políticas, porque se requiere construir desde lo cultural y lo subjetivo las revoluciones políticas.  

Ahora bien, en las sociedades de economía de mercado, en todas las situaciones teóricas descritas líneas atrás, juega un papel fundamental la ideología y en particular el constructo teórico de “plusvalía ideológica” de Ludovico Silva (1970), quién decía que había que elaborar una teoría de la ideología desde el punto de vista marxista, Marx no había tenido tiempo de dedicarse a ello, porque dedicó su tiempo y su trabajo a estudiar la estructura material de la sociedad y el capitalismo, que para él era fundamental. Sin embargo en la Ideología Alemana, se entiende la ideología como una formación social, como algo que ocupa un lugar en las ideas de la sociedad y que se determina por la estructura material de esa sociedad, Marx, sostuvo que la ideología no era estudiar la historia de las ideas de una sociedad, sin tomar en cuenta las consecuencias ideológicas para la sociedad. En la Ideología Alemana según Ludovico Silva, están los elementos básicos para desarrollar una teoría de la ideología desde el punto de vista del materialismo histórico.

El análisis de la estructura económica de la sociedad nos brinda el determinante fundamental de la ideología. Vamos a referirnos al constructo teórico de “plusvalía ideológica” de Ludovico Silva, para poder entender la relación tan importante entre ideología/subjetividad y comprender el tema que venimos tratando. En este constructo hay dos planos de significación “plusvalía” e “Ideología”. Para Marx, “plusvalía” es una realidad material, mesurable que considera la fuerza de trabajo como mercancía. “Ideología”, es una realidad subjetiva, espiritual cuyo lugar es la mente de los seres humanos. El constructo de plusvalía ideológica, tienen una estructura analógica, se fundamenta en la analogía que sucede entre dos situaciones, una en el plano material, eso que Marx llamaba el taller oculto de la producción y situaciones que suceden en el plano espiritual, que Marx denominaba producción de la conciencia. 

La propuesta de “plusvalía ideológica” de Ludovico Silva de manera muy panorámica y sintética, apelando a la teoría psicoanalítica y su aparato metapsicológico de inconsciente, lo que no tienen acceso a la conciencia, el preconsciente (lugar de la plusvalía ideológica) con acceso a la conciencia, superyo como conciencia moral y la conciencia como subjetividad del trabajo psíquico, además de utilizar la analogía como método y metáfora de relaciones entre iguales, sostienen:  utilizando la afirmación de Marx, “las relaciones de producción se reproducen en el plano ideológico”, así como en el taller de la producción material capitalista, se produce plusvalía, también en el taller de la producción espiritual dentro del capitalismo se produce una plusvalía ideológica, con la finalidad de fortalecer y enriquecer el capital ideológico del capitalismo, que a su vez protege y reproduce el capital material, es decir, la analogía se resuelve en una especie de circularidad, todo comienza y termina en relaciones materiales. 

En conclusión ante una falta de teoría ideológica pensada y redactada por Marx, la plusvalía ideológica fue un adelanto a esa teoría y su articulación con la teoría freudiana y la subjetividad como rasgo cultural de lo humano. El filósofo surcoreano Byung Chul Hans, en Psicopolítica, Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (2016), en estos tiempos de avance tecnológico acelerado, sociedad de la información y el conocimiento, donde el teletrabajo es hoy algo cotidiano que ha transformado al “sujeto informático, tecnológico del teletrabajo” en su amo y esclavo a la vez, es decir, en el creador y ejecutor su propia plusvalía ideológica, haciendo realidad, lo que en 1970, el constructo teórico de plusvalía ideológica de Ludovico Silva, además de su atrevimiento, para muchos era una locura, que hoy es parte de la realidad laboral de un porcentaje importante de los trabajadores y trabajadoras del planeta.     

 

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Pedro Alcalá Afanador

Doctor en Ciencias Gerenciales - Doctor en Ciencias Sociales - Especialista en Salud Pública - Psiquiatra - Médico Cirujano

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