Monólogos decoloniales

De la Doctrina Monroe sin máscara, al mundo multipolar. Advertencias de Simón Bolívar a los pueblos Nuestraméricanos

Bolívar

Hoy amanecí nostálgico, trasnochado ¿No sé por qué?, necesito hablar con el pueblo de la tierra que me vio nacer y por la cual juré no dar descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, en el Monte Sacro romano como acto insurgente inicial, inducido por mi tutor y maestro Simón Rodríguez, con quien sigo teniendo una deuda y ustedes como mis hijos, también tienen esa deuda, con ese gran maestro de la revolución que lideré hace dos siglo. Hoy regreso como palabra y memoria. No vuelvo con espada, sino con advertencias. No vuelvo con decretos, sino con heridas abiertas que aún supuran historias incumplidas y traicionadas. ¿Qué fue de nuestro sueño Gran Colombiano? ¿En qué recodos del tiempo y de componendas oligárquicas, burguesas se nos extravió la Patria Grande?

Yo vi nacer la libertad como relámpago, pero también vi cómo la noche imperial aprendía a disfrazarse de amanecer emancipador y libertario, pero no insurgente contra el Imperio que nacía, traicionando e imponiéndose también a sus padres, el Imperio Británico, Mientras nosotros hablábamos de repúblicas, de igualdad y de pueblos soberanos, ellos hablaban de mercados, de rutas marítimas, de materias primas y de destinos manifiestos. Así nació la Doctrina Monroe, no como un gesto de protección, sino como un grillete colonial invisible: América para los americanos, pero en su lengua secreta colonial significaba América para el naciente Imperio EE.UU, engendro del decadente Imperio Británico, para entonces.

Pueblo nuestraméricano

Padre Libertador, tu palabra nos rasga la subjetividad, nos arde, pero sin superar la conciencia coloníal que persiste en nuestro preconsciente, no entendimos tampoco el mensaje de hace más de 50 años de nuestro Ludovico Silva (1970), que nos señaló, que así como hay una plusvalía material en lo económico, esa plusvalía en nuestro preconsciente se transforma en ideología como falsa conciencia, que reproduce nuestra sumisión y pasividad por falta de formación y organización que nos movilice como colectivo histórico insurgente y libertario. Nos liberaste del yugo español, nos diste independencia como soberanía política, pero heredamos nuevas dependencias políticas, académicas y alienaciones de nuestras subjetividades, que tardíamente hemos comprendido como colonialidades. Nos hablaron de repúblicas, pero nos dominaron oligarquías y burguesías al servicio del imperialismo, nos engañaron ¿Cómo pudo un proyecto libertario como el que nos propusiste de la Gran Colombia, ser derrotado por otro que se presentaba como tutela y terminó siendo dominación violenta y represiva, llamado Doctrina Monroe?

Bolívar

Pueblo mío, el imperio no siempre avanza con cañones; a veces lo hace con tratados, doctrinas, acuerdos basados en reglas que los favorecen a ellos, con deudas tramposas e impagables, que se hacen eternas, con élites económicas, políticas, académicas que aprendieron a sentipensar con cabeza y corazón ajenos, de esa manera formaron y siguen formando al pueblo para que se comporte como sujetos sujetados por falsa conciencia. La Doctrina Monroe triunfó porque no caminó sola, encontró aliados dentro de nuestras propias filas. Generales que olvidaron el juramento hecho a los pueblos y lo cambiaron por pactos con las élites, con los comerciantes, con los intereses extranjeros, que hoy se continúa repitiendo bajo el patrón ideológico de la colonialidad del poder, del saber y el ser.

Los Generales Francisco de Paula Santander, Juan José Flores y José Antonio Páez ayer, civiles, políticos, académicos, cléricos y militares hoy, siguen escribiendo con sangre y contenidos coloniales nuestra historia. No los juzgo desde el rencor, sino desde la tragedia política que propiciaron y siguen propiciando. Representaron y representan el triunfo del regionalismo sobre la Patria Grande, del cálculo personal sobre el proyecto colectivo. La Gran Colombia no cayó solo por la presión externa; se resquebrajó desde adentro, cuando el sueño común fue sustituido por pequeñas repúblicas tuteladas.

Pueblo nuestroaméricano

¿Y Toñito Sucre, Mariscal de Ayacucho, hijo predilecto de la victoria? ¿Su asesinato fue solo un crimen o el silencio impuesto, por ser el continuador leal del Proyecto de la Gran Colombia?

Bolívar

Toñito Sucre, era peligroso por joven, inteligente, estratega, honesto, leal al proyecto continental Gran Colombiano. Su muerte no fue un hecho aislado; fue un mensaje criminal contundente, que a mí, me agravó la enfermedad y aceleró mi agonía. Cuando las balas callan a los hombres íntegros, hablan las conspiraciones. No afirmo verdades absolutas, pero la historia susurra que su asesinato benefició a quienes temían la reunificación, a quienes preferían repúblicas fragmentadas, dóciles ante el orden imperial emergente.

Pueblo nuestroaméricano

Entonces Libertador, ¿La Doctrina Monroe fue la victoria de un proyecto civilizatorio moderno, occidental capitalista hegemónico, represivo y genocida que nos negó y sigue negando como sujetos colectivos e históricos?



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Pedro Alcalá Afanador

Doctor en Ciencias Gerenciales - Doctor en Ciencias Sociales - Especialista en Salud Pública - Psiquiatra - Médico Cirujano

 alcalaafanadorp@gmail.com      @alcalaafanadorp

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