El hato de Baragua, su carretera y sus habitantes

En la entrega anterior por motivos técnicos o dislexia del suscrito vino con errores, por lo que ofrecemos nuevamente al lector las reflexiones de una de las hijas más ilustres más ilustres del caserío referido; además, queremos reiterar los reclamos de la autores del texto transcrito, que más contundente no puede ser

"Baragua y El Hato. Bailados al son de Judas y Pilatos"

Graciela de Anzola

"Y mañana voy a Churuguaraaa… porque estoy sin capitar ayayayay a pedirle a la agencia me indique para un alambique que voy a comprar".

"¡Ay tune, que tune, tune, así me bailaba mi mama, ay tune, que tune, tune! Por una locha Chejendé bailaba al son de los potes que cargaban las cabras en el pescuezo, por allá en la sabana, junto al Araguaney y que se deshoja para dar paso a la flor en un pequeño pueblo de Lara a quien la perfidia de los hombres ha castigado: es Baragua, tierra que vio bailar a Chejendé, a Pedro Morrocoy y a muchos otros personajes del pueblo de Lara que hicieron reír y correr a los muchachos; allí se baila al son del cuatro y las maracas y algunas veces al ruido estruendoso de la música importada; sobrevive gracias a Caín y al amor de sus pobladores que con sus chistes de humor negro hacen la vida más placentera".

"Los chivos de Roso se ríen de la sed, porque hasta eso han aprendido. Las bacterias que contiene el agua se han separado del H20 y hasta han pensado cambiar su peso molecular porque han adquirido el conocimiento científico en las barriguitas claras en donde cuentan sus costillas y las lombrices".

"Hay una escuela en donde los niños apenas llegan al sexto grado, convirtiéndose luego en calaveras errantes, víctimas de los vicios que de una sociedad como la nuestra nos brinda en bandeja de plata, frente a la pantalla tricolor en donde se baila al ritmo de la carne y el aguardiente y Venezuela se convierte en "un país para querer".

"¡Ja, ja, ja, ja, jaaaaaa ja! Ríen los renacuajos en el estanque, al momento en que Pedro Morrocoy llena las latas mantequeras para venderlas por una locha; y mientras el palo hace una nueva zanja en su hombro, él alegremente canta aquella canción de "Los Corralejos", que se escucha por la radio de pilas en aquella casita de La Concordia".

"Morrocoy sigue su camino, y al llegar al saladillo le gritan los muchachos: ¡morrocoy, coy, coyyyyy, atájame que me voy! Se desprende de su pesada carga y corre detrás de los "muchachos escueleros" tirándoles piedras. Cuando su rabia ha pasado, continúa haciendo viajes y al reunir cuatro lochas le compra a Chico Pelón el traguito de cocuy que traen del alambique colocado al otro lado de aquella calle de arriba; el aguardiente ha dominado su cuerpo esquelético y se ha dormido en la acera de la pensión de Basilia, en donde las caraotas se confunden con las maripositas café, que hasta sabor criollo han adquirido en el lugar, porque animales y hombres luchan a la par con la naturaleza para sobrevivir".

Al reunir las lochas, Chejendé va bailando el tune tune con paso de niño que está aprendiendo a caminar; se ha puesto barrigón, con los ojos amarillos y llega al botiquín en donde el obrero que trabaja en el sembradío de los musiús, ha entrado a gastar sus treinta y cinco bolívares producto de su trabajo semanal; le brindan un palito y lo ponen nuevamente a bailar el tune tune; él, alegre y barrigón, con sus traguitos encima, sigue bailando ese son, al compás de la calandria dando vueltas en la "roncona", al echarle un bolivita".

"El grito de Sebastián que al regañarlo su dueño ha roto la botella, ante la mirada triste de los obreros agrícolas y Sebastián muy humilde con lágrimas en los ojos dice ante un lindo gato: ¡Miche, miche, coño e madre, miche, miche, vení acá!".

"Los seres inanimados practican la sociedad comunitaria; los pupitres se se ayudan mutuamente:

- ¡Préstame una pata!

- ¡Y tú, el respaldar!

Los niños se miran asombrados, se pellizcan; las paredes pelean por su vestuario y los pilares de la entrada se han convertido en huraños, deseados, ante la mirada indolente de Judas Iscariote que llegó hace muchos años en un helicóptero y aterrizó en el campo de juego, en "Las tres cruces" y ha seguido visitando cada cinco años, acompañado del señor Pilatos; ellos son tan benévolos que hasta se han lavado las manos y la cara en el pozo que se forma frente al cementerio para purificarse con las lágrimas de tantos baragueños, que acostados en el subsuelo descansan llorando "en la espera de una esperanza que los haga esperar".

"El camino que desde Siquisique conduce a Baragua es a través de quebradas y cerros, en donde los carros dejan un poco más más o menos la tercera parte de sus piezas; Judas pasó por allí en octubre y dijo: ‘Muy buena carretera, hemos trabajado con ahínco por el bienestar de este pueblo … así las fábricas automovilísticas venden más …"

"Un poco más allá de Baragua, por medio de un camino similar, llegamos al caserío "El Hato", no sin antes pasar por Saladillo y Mamoncito".

"En ‘El Porvenir’, encontramos a la vieja Tina con caja y datera recogiendo las lefarias de los cardonales".

"¡Ay comadre Chocha! Y yo me tiraba mis peitos, cuando la vieja me sobaba el brazo, decía mano Chico, al viajar de ‘Los Chucos’ en donde los Quipitos acabaron con los pobladores de la casa, en cuya pared se lee":

"DDT V----/---LII"

"La vieja Tina ha llenado su caja y pasa por la quebrada del barrancón rumbo a su casa de bahareque y techo de paja en donde unos niños barrigones esperan la comida y un grupo de hombres y mujeres viejas guardan en sus manos el rey de copa y el rey de espada".

"Lito tararea alegremente junto a Pablo Y Roso una canción muy popular en el caserío en donde a una música ranchera, le escriben una letra basada en el sentir de ese pueblo para obtener una ganancia y poder embarrar la casita de bahareque y comprarle a Melquiades las trancas extraídas del cardón para hacer el corral".

"Mientras se echan un traguito traído de un alambique situado después de "El Calvario", Chalo canta con su cuatro el rosario de Mayo".

"La escuela que da frente a la capilla y un solo maestro da clases a seis grados; ahí también hablan los pupitres y las paredes; los cujíes sudan espuma, los curaríes se retuercen y las espinas de una tuna tienen la vacuna de la calentura para que la gente reacciones y escriba la razón de ser, de pertenecer y poseer un mundo pequeñito, dentro de un mundo grande en donde todo sea compartido".

"Nada más agradable que el humor del pueblo para contar su verdad histórica y económica y hacerla sentir ante Judas Iscariote y lavarle co excremento las manos a Pilatos".

 

 

"Baragua y El Hato. Bailados al son de Judas y Pilatos"

Graciela de anzola

"Y mañana voy a Churuguaraaa … porque estoy sin capitar ayayayay a pedirle a la agencia me indique para un alambique que voy a comprar".

"¡Ay tune, que tune, tune, así me bailaba mi mama, ay tune, que tune, tune! Por una locha Chejendé bailaba al son de los potes que cargaban las cabras en el pescuezo, por allá en la sabana, junto al Araguaney y que se deshoja para dar paso a la flor en un pequeño pueblo de Lara a quien la perfidia de los hombres ha castigado: es Baragua, tierra que vio bailar a Chejendé, a Pedro Morrocoy y a muchos otros personajes del pueblo de Lara que hicieron reír y correr a los muchachos; allí se baila al son del cuatro y las maracas y algunas veces al ruido estruendoso de la música importada; sobrevive gracias a Caín y al amor de sus pobladores que con sus chistes de humor negro hacen la vida más placentera".

"Los chivos de Roso se ríen de la sed, porque hasta eso han aprendido. Las bacterias que contiene el agua se han separado del H20 y hasta han pensado cambiar su peso molecular porque han adquirido el conocimiento científico en las barriguitas claras en donde cuentan sus costillas y las lombrices".

"Hay una escuela en donde los niños apenas llegan al sexto grado, convirtiéndose luego en calaveras errantes, víctimas de los vicios que de una sociedad como la nuestra nos brinda en bandeja de plata, frente a la pantalla tricolor en donde se baila al ritmo de la carne y el aguardiente y Venezuela se convierte en "un país para querer".

"¡Ja, ja, ja, ja, jaaaaaa ja! Ríen los renacuajos en el estanque, al momento en que Pedro Morrocoy llena las latas mantequeras para venderlas por una locha; y mientras el palo hace una nueva zanja en su hombro, él alegremente canta aquella canción de "Los Corralejos", que se escucha por la radio de pilas en aquella casita de La Concordia".

"Morrocoy sigue su camino, y al llegar al saladillo le gritan los muchachos: ¡morrocoy, coy, coyyyyy, atájame que me voy! Se desprende de su pesada carga y corre detrás de los "muchachos escueleros" tirándoles piedras. Cuando su rabia ha pasado, continúa haciendo viajes y al reunir cuatro lochas le compra a Chico Pelón el traguito de cocuy que traen del alambique colocado al otro lado de aquella calle de arriba; el aguardiente ha dominado su cuerpo esquelético y se ha dormido en la acera de la pensión de Basilia, en donde las caraotas se confunden con las maripositas café, que hasta sabor criollo han adquirido en el lugar, porque animales y hombres luchan a la par con la naturaleza para sobrevivir".

Al reunir las lochas, Chejendé va bailando el tune tune con paso de niño que está aprendiendo a caminar; se ha puesto barrigón, con los ojos amarillos y llega al botiquín en donde el obrero que trabaja en el sembradío de los musiús, ha entrado a gastar sus treinta y cinco bolívares producto de su trabajo semanal; le brindan un palito y lo ponen nuevamente a bailar el tune tune; él, alegre y barrigón, con sus traguitos encima, sigue bailando ese son, al compás de la calandria dando vueltas en la "roncona", al echarle un bolivita".

"El grito de Sebastián que al regañarlo su dueño ha roto la botella, ante la mirada triste de los obreros agrícolas y Sebastián muy humilde con lágrimas en los ojos dice ante un lindo gato: ¡Miche, miche, coño e madre, miche, miche, vení acá!".

"Los seres inanimados practican la sociedad comunitaria; los pupitres se se ayudan mutuamente:

- ¡Préstame una pata!

- ¡Y tú, el respaldar!

Los niños se miran asombrados, se pellizcan; las paredes pelean por su vestuario y los pilares de la entrada se han convertido en huraños, deseados, ante la mirada indolente de Judas Iscariote que llegó hace muchos años en un helicóptero y aterrizó en el campo de juego, en "Las tres cruces" y ha seguido visitando cada cinco años, acompañado del señor Pilatos; ellos son tan benévolos que hasta se han lavado las manos y la cara en el pozo que se forma frente al cementerio para purificarse con las lágrimas de tantos baragueños, que acostados en el subsuelo descansan llorando "en la espera de una esperanza que los haga esperar".

"El camino que desde Siquisique conduce a Baragua es a través de quebradas y cerros, en donde los carros dejan un poco más más o menos la tercera parte de sus piezas; Judas pasó por allí en octubre y dijo: ‘Muy buena carretera, hemos trabajado con ahínco por el bienestar de este pueblo … así las fábricas automovilísticas venden más …"

"Un poco más allá de Baragua, por medio de un camino similar, llegamos al caserío "El Hato", no sin antes pasar por Saladillo y Mamoncito".

"En ‘El Porvenir’, encontramos a la vieja Tina con caja y datera recogiendo las lefarias de los cardonales".

"¡Ay comadre Chocha! Y yo me tiraba mis peitos, cuando la vieja me sobaba el brazo, decía mano Chico, al viajar de ‘Los Chucos’ en donde los Quipitos acabaron con los pobladores de la casa, en cuya pared se lee":

"DDT V----/---LII"

"La vieja Tina ha llenado su caja y pasa por la quebrada del barrancón rumbo a su casa de bahareque y techo de paja en donde unos niños barrigones esperan la comida y un grupo de hombres y mujeres viejas guardan en sus manos el rey de copa y el rey de espada".

"Lito tararea alegremente junto a Pablo Y Roso una canción muy popular en el caserío en donde a una música ranchera, le escriben una letra basada en el sentir de ese pueblo para obtener una ganancia y poder embarrar la casita de bahareque y comprarle a Melquiades las trancas extraídas del cardón para hacer el corral".

"Mientras se echan un traguito traído de un alambique situado después de "El Calvario", Chalo canta con su cuatro el rosario de Mayo".

"La escuela que da frente a la capilla y un solo maestro da clases a seis grados; ahí también hablan los pupitres y las paredes; los cujíes sudan espuma, los curaríes se retuercen y las espinas de una tuna tienen la vacuna de la calentura para que la gente reacciones y escriba la razón de ser, de pertenecer y poseer un mundo pequeñito, dentro de un mundo grande en donde todo sea compartido".

"Nada más agradable que el humor del pueblo para contar su verdad histórica y económica y hacerla sentir ante Judas Iscariote y lavarle co excremento las manos a Pilatos".



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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