Libros, Gracialea Anzola, el gobernador Perirra y el hato Baragua

I

La Feria del Libro Capítulo Lara, FILVEN,2022, "Leer la Independencia" efectuada en la Biblioteca Pública Pío Tamayo, estuvo bastante buena. Se pudo compartir entre las comunidades de estudiantes de postgrado de la UNEARTE, la UPEL-IPB, amigos del libro, la educación y la cultura en general. Conferencias, recitales poéticos, música popular-tradicional, danzas como el tamunangue, los Zaragoza y aires bailables ya al final en el jardín. Sin dejar de mencionar la presentación de libros ("Vidas confinadas", de Félix Gutiérrez y otros; "El Siglo de la pólvora", de Enrique Calzadilla; "El Corrío Apureño", de Cristóbal Jiménez y supuestamente un libro digital del compañero Francisco Suárez, pero al que no se puede acceder en la red, ¿y entonces?).

Hubo mesones de libros en papel y disposiciones digitales, que es la nueva modalidad de estos productos que durante milenios han conservado todo el conocimiento que los seres humanos en diversas culturas han creado y, como ha dicho Umberto Eco, "Los libros no desaparecerán". Lo que sí es innegables que las modalidades de lectura y acceso a tales bienes intelectuales ha cambiado. Al respecto, el presidente Nicolás Maduro creemos personalmente que ha sido en Venezuela uno de los primeros en advertirlo, cosa que ha molestado a muchos. Inclusive este minicronista le era irritante ese gesto de Maduro de colgar libros en sus redes sociales; ya que a veces destacaba y aín lo sigue haciendo en sus comparecencias públicas (VTV, dice, por ejemplo): "Ahí les obsequio en mis redes sociales este librito".

II

Y, en efecto, si uno tiene conectividad en la laptop o celular puede descargar la obra indicada por Maduro o el ministro Villegas. ¡Una maravilla! Pero claro, sólo para quienes tengan esos adminículos tecnológicos de la modernidad. Ha penetrado tanto esa actitud en las nuevas juventudes que ahora dizque sólo leen en las tabletas, celulares y computadoras, pero lo dicho: hay que tener esos equipos y wifie. Quienes ya somos de "edad crecida" preferimos el libro físico o de papel. Será por eso que disfrutamos tanto las tradicionales ferias de libros, aunque ya estos objetos o aparatos culturales se han vuelto casi imposibles de comprar hoy en Venezuela, como no sean los libros viejos o usados. Que son también una opción.

¡Cómo extrañamos aquellos años del gobierno de Chávez cuando en cuestión de libros era un derroche! Uno compraba varias bolsas de libros, aunque luego poco los leyera. ¡Oh, contradicción! Como si al adquirirlos por ósmosis su contenido pasara ya a nuestro celebro, para recordar en esto al Dr. Félix Nazareno Pifano. De hecho, en esta última feria del libro que comentamos, no pudimos comprar todos los que queríamos. Por ejemplo, se nos escapó "El Ogro filantrópico", de Octavio Paz. Nuestra tarjetica bancaria rebotó y en el aparato apareció Robert Pérez, es decir, el número 51 de falta de fondos. Sólo por la generosidad de algunos amigos y alumnos de larga data pudimos adquirir tres de títulos sorprendentes: "Historia de España", de Pierre Vilar; "El siglo de la pólvora y otros escritos", de Pedro Calzadilla; "China en el siglo XXI", de Sergio Rodríguez Gelfenstein; "José Vicente hoy" (Compilación e Ana Ávalos); "Miramientos", de Javier Marías; "¡Despierte! Charlas sobre espiritualidad", de Anthony de Mello, S.J; "Historia de las ideas políticas", de Jean Touchard; "Zapata", de John Womack Jr; "La larga marcha hacia la sociedad colonial. Tesis sobre el socialismo bolivariano", de Irada Vargas y Mario Sanoja; nos fueron obsequiados los folletos: "Discurso de Angostura", de Simón Bolívar y presentación de Gustavo Pereira; "Simón Bolívar: Parte de Carabobo".

III

No me creerán si les cuento que estuve a punto de llamar al ciudadano gobernador, Adolfo Pererira, que andaba por ahí el sábado con su séquito de funcionarios y jalabolas, si podía regalarme el libro "El monstro por dentro", una historia de los Estados Unidos, escrito por Vladimir Acosta; pero qué va; el zopenco ese no se detuvo en el puesto de Librerías del Sur, además de que la gente se le arremolinaba como las avispas, sería pidiéndole cosas prácticas, supongo, en esta cotidianidad tan caótica en que vivimos, sobre todo por el caso de los servicios públicos; la gente común no piensa en libros, creo; aunque el hombre tampoco pareciera que se desvive por la lectura y las especulaciones intelectuales, no tuvo ninguna curiosidad por revisar los stand o mesones de las editoriales o puestos de libros viejos. Mala cosa esa, que parece típica del militar promedio, con excepción del presidente Hugo Chávez; aunque se emocionó mucho cuando el cantor y diputado Cristóbal Jiménez le obsequió y autografió su obra del corrío apureño y también habló de un libro de la escritora larense homenajeada Prof. Graciela Anzola.

En efecto, destacó también el gobernador Pereria la biografía de Gracia Granda de Anzola (El Hato de Baragua, 1943-Barqusimeto, 2021), profesora egresada del Instituto Pedagógico de Barquisimeto y Lic, en Teatro también. Escritora y cuentacuentos. Una respetada figura de la cultura larense, sensible, crítica frente a las injusticias sociales y luchadora social denodada. Como bien dijo la primera autoridad larense, esta maestra de las artes nació en el caserío El Hato de Baragua, parroquia Xaguas, municipio Urdaneta, estado Lara; área noroeste del semiárido de la entidad, a cuatro horas de Barquisimeto que, por cierto nunca ha sido visitada por gobernador alguno; que recordemos, una de las pocas personalidades que se ha arriesgado por esa orografía tan accidentada de la Sierra de Baragua, fue el obispo Herrera-Riera, por ahí a finales de la década de 1970, donde administró el sacramento llamado de la Confirmación (el suscrito incluido, adolescente), cuando la carretera estaba recién hecha; después, más nunca.

Esa vía de penetración se ha deteriorado y sólo la han reparado algunos "pasos de quebradas" porque los torrenciales aguaceros de octubre sacaron de cuajo las llamadas "bateas" y eso con maquinaria liviana, después sólo manualmente, a pico y pala en los últimos tiempos; cuando recientemente el actual gobernador Adolfo Pereira fue al pueblo de Baragua, le pedimos por su Facebook o no sé cuál de sus redes sociales, ¿sería twitter también?, que se lo de la carrera de nuestro caserío El Hato de Baragua, pero nada; seguramente no lee esas vainas, ni su séquito de colaboradores tampoco, ¿pura demagogia? ….

IV

Al menos ya sabe que existimos, que Lara es más que Iribarren, Duaca, Torres y Quebrada honda del Guache. En Baragua hará cosa de dos semanas dizque atendió algunas necesidades, aunque no ha arreglado el asunto del acueducto de aquella población, ¡increíble! Nadie le dijo nada de eso, nos dijo la colega profesora Anamary Cruz, ni mucho menos de la vía carretera del caserío natal, cada vez más fregados por el asunto de la falta de gasolina, gas y la falta de comunicación vía Cantv ni Movilnet, tampoco el problema del fluido eléctrico cuya conexión viene del estado Falcón, para completar la cosa.

V

Casualidad que días atrás andábamos haciendo un arqueo de fuentes hemorográficas en la Biblioteca Pío Tamayo de Barquisimeto y al revisar el desaparecido diario El Larense, de fecha 28 de mayo de 1979, encontramos el siguiente artículo de Graciela de Anzola, y nótese el tono irónico.

"Baragua y El Hato. Bailados al son de Judas y Pilatos"

Graciela de anzola

"Y mañana voy a Churuguaraaa … porque estoy sin capitar ayayayay a pedirle a la agencia me indique para un alambique que voy a comprar".

"¡Ay tune, que tune, tune, así me bailaba mi mama, ay tune, que tune, tune! Por una locha Chejendé bailaba al son de los potes que cargaban las cabras en el pescuezo, por allá en la sabana, junto al Araguaney y que se deshoja para dar paso a la flor en un pequeño pueblo de Lara a quien la perfidia de los hombres ha castigado: es Baragua, tierra que vio bailar a Chejendé, a Pedro Morrocoy y a muchos otros personajes del pueblo de Lara que hicieron reír y correr a los muchachos; allí se baila al son del cuatro y las maracas y algunas veces al ruido estruendoso de la música importada; sobrevive gracias a Caín y al amor de sus pobladores que con sus chistes de humor negro hacen la vida más placentera".

"Los chivos de Roso se ríen de la sed, porque hasta eso han aprendido. Las bacterias que contiene el agua se han separado del H20 y hasta han pensado cambiar su peso molecular porque han adquirido el conocimiento científico en las barriguitas claras en donde cuentan sus costillas y las lombrices".

"Hay una escuela en donde los niños apenas llegan al sexto grado, convirtiéndose luego en calaveras errantes, víctimas de los vicios que de una sociedad como la nuestra nos brinda en bandeja de plata, frente a la pantalla tricolor en donde se baila al ritmo de la carne y el aguardiente y Venezuela se convierte en "un país para querer".

"¡Ja, ja, ja, ja, jaaaaaa ja! Ríen los renacuajos en el estanque, al momento en que Pedro Morrocoy llena las latas mantequeras para venderlas por una locha; y mientras el palo hace una nueva zanja en su hombro, él alegremente canta aquella canción de "Los Corralejos", que se escucha por la radio de pilas en aquella casita de La Concordia".

"Morrocoy sigue su camino, y al llegar al saladillo le gritan los muchachos: ¡morrocoy, coy, coyyyyy, atájame que me voy! Se desprende de su pesada carga y corre detrás de los "muchachos escueleros" tirándoles piedras. Cuando su rabia ha pasado, continúa haciendo viajes y al reunir cuatro lochas le compra a Chico Pelón el traguito de cocuy que traen del alambique colocado al otro lado de aquella calle de arriba; el aguardiente ha dominado su cuerpo esquelético y se ha dormido en la acera de la pensión de Basilia, en donde las caraotas se confunden con las maripositas café, que hasta sabor criollo han adquirido en el lugar, porque animales y hombres luchan a la par con la naturaleza para sobrevivir".

Al reunir las lochas, Chejendé va bailando el tune tune con paso de niño que está aprendiendo a caminar; se ha puesto barrigón, con los ojos amarillos y llega al botiquín en donde el obrero que trabaja en el sembradío de los musiús, ha entrado a gastar sus treinta y cinco bolívares producto de su trabajo semanal; le brindan un palito y lo ponen nuevamente a bailar el tune tune; él, alegre y barrigón, con sus traguitos encima, sigue bailando ese son, al compás de la calandria dando vueltas en la "roncona", al echarle un bolivita".

"El grito de Sebastián que al regañarlo su dueño ha roto la botella, ante la mirada triste de los obreros agrícolas y Sebastián muy humilde con lágrimas en los ojos dice ante un lindo gato: ¡Miche, miche, coño e madre, miche, miche, vení acá!".

"Los seres inanimados practican la sociedad comunitaria; los pupitres se se ayudan mutuamente:

- ¡Préstame una pata!

- ¡Y tú, el respaldar!

Los niños se miran asombrados, se pellizcan; las paredes pelean por su vestuario y los pilares de la entrada se han convertido en huraños, deseados, ante la mirada indolente de Judas Iscariote que llegó hace muchos años en un helicóptero y aterrizó en el campo de juego, en "Las tres cruces" y ha seguido visitando cada cinco años, acompañado del señor Pilatos; ellos son tan benévolos que hasta se han lavado las manos y la cara en el pozo que se forma frente al cementerio para purificarse con las lágrimas de tantos baragueños, que acostados en el subsuelo descansan llorando "en la espera de una esperanza que los haga esperar".

"El camino que desde Siquisique conduce a Baragua es a través de quebradas y cerros, en donde los carros dejan un poco más más o menos la tercera parte de sus piezas; Judas pasó por allí en octubre y dijo: ‘Muy buena carretera, hemos trabajado con ahínco por el bienestar de este pueblo … así las fábricas automovilísticas venden más …"

"Un poco más allá de Baragua, por medio de un camino similar, llegamos al caserío "El Hato", no sin antes pasar por Saladillo y Mamoncito".

"En ‘El Porvenir’, encontramos a la vieja Tina con caja y datera recogiendo las lefarias de los cardonales".

"¡Ay comadre Chocha! Y yo me tiraba mis peitos, cuando la vieja me sobaba el brazo, decía mano Chico, al viajar de ‘Los Chucos’ en donde los Quipitos acabaron con los pobladores de la casa, en cuya pared se lee":

"DDT V----/---LII"

"La vieja Tina ha llenado su caja y pasa por la quebrada del barrancón rumbo a su casa de bahareque y techo de paja en donde unos niños barrigones esperan la comida y un grupo de hombres y mujeres viejas guardan en sus manos el rey de copa y el rey de espada".

"Lito tararea alegremente junto a Pablo Y Roso una canción muy popular en el caserío en donde a una música ranchera, le escriben una letra basada en el sentir de ese pueblo para obtener una ganancia y poder embarrar la casita de bahareque y comprarle a Melquiades las trancas extraídas del cardón para hacer el corral".

"Mientras se echan un traguito traído de un alambique situado después de "El Calvario", Chalo canta con su cuatro el rosario de Mayo".

"La escuela que da frente a la capilla y un solo maestro da clases a seis grados; ahí también hablan los pupitres y las paredes; los cujíes sudan espuma, los curaríes se retuercen y las espinas de una tuna tienen la vacuna de la calentura para que la gente reacciones y escriba la razón de ser, de pertenecer y poseer un mundo pequeñito, dentro de un mundo grande en donde todo sea compartido".

"Nada más agradable que el humor del pueblo para contar su verdad histórica y económica y hacerla sentir ante Judas Iscariote y lavarle co excremento las manos a Pilatos".



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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