Rememorando a "Felipe Pirela"

Han pasado unas cuantas décadas ya, de cuando tuvimos la oportunidad de visitar el hogar en donde nació el "Bolerista de América", Felipe Pirela, en la ciudad de Maracaibo.

Como es conocido por muchos, Felipe Pirela nació en un humilde hogar ubicado en la calle Delgado del Barrio Empedrado de la populosa parroquia de Santa Lucía, en la capital zuliana.

Este 3 de septiembre el afamado zuliano, que nació en 1940, hubiese cumplido 81 años de edad, hecho este que nos hizo recordar el episodio que pasamos a narrar a continuación, través de esta nueva entrega.

Este escrito, aclaramos, no pretende rememorar la historia completa del mejor cantante de boleros que ha parido Venezuela, como pareciera, pero si deseamos, por medio del mismo, dar a conocer una entrevista, a groso modo, que le hicimos a una de sus hermanas mayores, llamada Estela, cuando aún vivía en la humilde morada, en donde vio la luz por vez primera Felipe, junto a sus padres.

Solo para refrescar informamos que tanto Estela, que formó parte de un grupo de 8 hermanos, como los padres de Felipe, Lucía Morón y Felipe Pirela Monsalve, como es lógico suponer, fallecieron hacen unos cuantos años atrás, allá en la capital zuliana.

La iniciativa de acudir a la casa de Felipe, para entrevistar a su hermana Estela, partió del hecho de querer cumplir con la tarea que se nos había impuesto, desde la Cátedra de Televisión, cuando nos iniciábamos en la carrera de periodismo, en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia.

En aquel entonces el profesor que nos daba clases, y me dispensan no recordar en este momento su nombre, tuvo la genial idea de mandar a sus alumnos a realizar varios guiones para la TV que incluyeran a personajes de afamada trayectoria del Zulia, de allí que algunos de ellos se lograron filmar, como vimos el del párroco eterno de San Francisco, conocido por todos los zulianos, como el Padre Vilchez, vestido de sotana, manejando una bicicleta, como si estuviera a punto de levantar vuelo como un pájaro con las alas extendidas.

Recordamos que este insigne sacerdote zuliano, también ya fallecido, fue el creador de ese afamado grupo gaitero, conformado solo por niños, llamados "Los Zagalines del padre Vílchez".

Cuando nos tocó asumir el compromiso de hacer ese guión propusimos hacerlo sobre Felipe Pírela. Muchos personajes famosos ya estaban incluidos en la lista, y fue en ese instante que mi estimado profesor, tras mirarnos fijamente a los ojos y hacer algunas observaciones, aceptó la propuesta nuestra.

En ese entonces este humilde periodista, aún como estudiante, ya trabajaba en la oficina de prensa de la gobernación del Zulia, mejor conocida, en aquella época, como la ORI (Oficina Regional de Información), la cual estaba constituida por un notable grupo de Comunicadores Sociales, que incluso algunos de ellos daban clases en LUZ, como su director, Julio Fernández León, Héctor Escalante Ramírez y Luis Vázquez Figueroa, entre otros.

Una mañana, muy temprano, nos presentamos en la que fue la casa de Felipe. Nos atendió precisamente Estela. Ese día no fue muy amable. La vimos como disgustada, denotando mal carácter, y nos dio incluso la impresión que había consumido licor.

Estela, desde un comienzo nos puso trabas, hasta luego de explicarle cuál era la intención nuestra y hacerle ver que si no llevaba ese trabajo periodístico para la universidad podía perder la materia.

Fue así como la hermana mayor de Felipe nos dio cita para el siguiente día. Debo confesar que tan solo al verme al frente de la casa de Felipe sentí una grata emoción.

Desde niño he sido apasionado a los boleros, y sobre todo he admirado toda mi vida a Felipe Pírela. Por cierto, a un extremo de la entrada principal a la humilde morada se podía ver una placa que decía: "Aquí nació el Bolerista de América".

Tal como estaba previsto, al otro día se concertó la cita. Estela nos recibió en la sala de la casita. Solo estaba ella. De inmediato que entramos lo primero que vimos en el recibo del humilde hogar fue una guitarra española colgada en la pared.

Al frente, colocados en unas pequeñas repisas, también pudimos ver dos estatuillas. Las reconocimos de inmediato: "El Rafael Guinand", y "El Mara de Oro".

Estela nos corroboró que las había ganado Felipe con su largo periplo como cantante de aquilatada trayectoria aquí en Venezuela. De hecho nos invitó a tomarlas en nuestras manos.

Debo confesar que en ese instante sentimos múltiples vibraciones. De solo pensar que este humilde pichón de periodista tenía en sus manos ambas estatuillas me pareció sumamente emocionante, pues me parecía increíble que tuviera la oportunidad de poner mis delgadas manos sobre esos trofeos en donde previamente Felipe las había puesto antes.

La hermana de Felipe luego me invitó a tomar la guitarra. Igual lo hice. Incluso traté de sacarle música, sin saberla tocar. Nos dijo que ese fue un regalo que recibió Felipe en una gira que hizo, si mal no recuerdo, por República Dominicana.

Así, poco a poco, comenzó la entrevista. De entrada Estela negó, de manera rotunda, que a Felipe lo asesinaron por deudas de droga en Puerto Rico. Tuvo palabras recriminatorias en contra de la prensa en aquel momento, que así lo dejo saber.

Mientras conversábamos, pasó de una habitación, a otra, el padre de Felipe, ya muy avanzado de edad. En ese instante nuestra entrevistada nos informó que su señora madre estaba en cama desde hacía mucho tiempo en una habitación contigua; incluso nos invitó a verla, sin embargo, por pudor, rechazamos la propuesta, discretamente.

Según Estela, la señora Lucía llevaba mucho tiempo encerrada, y evitaba hablar con la gente. Nos dijo que desde que murió Felipe entró en un estado depresivo, que la mantenía aislada.

Luego pasamos hablar de Lennys Beatriz Pirela Montiel, la única hija que dejó Felipe Pirela, en su unión matrimonial con la joven adolescente Mariela Montiel.

En un principio, nos contó nuestra entrevistada, que la niña vivió largo tiempo con ellos, pero después se la llevaron, rompiendo todo vínculo con la familia Pirela. Al llegar a este punto Estela tuvo palabras recriminatorias en contra de su cuñada y de su madre. Destacó que la perdición de Felipe fue haberla conocido. Dejaba en claro que había mucho rencor debido a la muerte de su adorado hermano, y que nada hubiese ocurrido si la separación del matrimonio no se hubiese consumado.

Estela recordó que el día que recibieron la infausta noticia de la muerte de Felipe el pueblo acudió masivamente a su casa. Dijo que todo el mundo ese día se actuó como locos. Arrasaron con toda la colección de discos que había en la casa, pero incluso hubo gente que se llevó camisas y otras prendas de vestir de Felipe, que aun permanecían en resguardo en su hogar. "Yo misma repartí de todo", dijo la hermana mayor del afamado cantante.

Debo destacar que muchos años después, ya viviendo en Yaracuy, visité de nuevo a Maracaibo, y junto a mi esposa y mis hijos quise pasar de nuevo por la casa en donde nació Felipe. Ese día recibí un golpe frontal al notar que la casa fue derribada, para darle paso a un vulgar galpón, que se construyó en su lugar.

Este acto me pareció, y así lo considero aún, un claro atentado en contra de un legado que nos dejó el mejor cantante que hemos tenido interpretando boleros, no solo en Venezuela, sino más allá de nuestras fronteras.

Incluso pienso que las autoridades culturales del Zulia, aquellas que tienen el deber de conservar su legado histórico y cultural, fallaron gravemente por omisión, al no preservar la vivienda en donde nació el "Bolerista de América".

Esa casa debería estar aún en pie. Había que restaurarla y hacer de ella una especie de museo, para exhibir todo aquello que perteneció a Felipe, incluyendo la historia de su exitosa trayectoria como cantante, y desde luego, el triste final que tuvo.

Muy descompuesto y frustrado nos retiramos del lugar, pero antes nos dieron la dirección en donde vivía uno de los últimos hermanos que le quedaban a Felipe, muy cerca de su casa materna.

Sin pensarlo dos veces allí acudimos. No atendió una joven hermosa, que dijo ser nieta del hermano de Felipe. Por cierto, acababa de quedar electa reina de la Feria de Santa Lucía, y pensaba, en aquel momento, competir en noviembre por el reinado de la Feria de "La Chinita".

Junto a esa sobrina nos atendió también la cuñada de Felipe. Nos dijo que su hermano estaba convaleciente en cama, y creo que se nos dijo que tenía problemas graves de visión, debido a la diabetes.

En las paredes de la sala de este también humilde hogar, pudimos ver varios discos, con sus respectivas carátulas, de Felipe, el eterno "Bolerista de América", que le sigue cantando al mundo con su voz incomparable.

Los restos de Felipe hoy descansan en el Panteón Regional, en un claro homenaje que se le rindió no hace tanto, por ser una de las personalidades más emblemáticas que ha dado el Zulia. "Mi puerto Cabello pedacito de cielo…"



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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