¡Entérese! Gabriel García Márquez murió enfrentando problemas de ortografía que nunca pudo superar

**El Premio Nóbel de Literatura en su libro "Vivir para contarla", donde rememora su vida desde niño, reconoce que esta deficiencia en la escritura siempre le acompañó a lo largo de su vida

**El Gabo", como se le conocía también, de manera popular, hace mención de este hecho en varios episodios de la obra, al parecer, premeditadamente

Difícil de imaginar, pero el afamado Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, dejó entrever en uno de sus últimos libros, "Vivir para Contarla", que nunca dejó de enfrentar problemas de ortografía a todo lo largo de su vida.

"El Gabo", como se le llamaba también de manera popular, hace mención de este hecho en varios episodios de su obra, al parecer, premeditadamente.

El autor de "Cien años de soledad", "El otoño del patriarca", "El amor en los tiempos del cólera" y "El coronel no tiene quien le escriba", por mencionar algunos de sus más afamados libros, hace sus revelaciones cuando ya contaba con más de 60 años, tal como se puede apreciar en la obra que escribió referente a su vida.

En el capítulo 2, de la página 118, el afamado escritor colombiano, nacido en un pueblito llamado Aracataca, en donde se crio y vivió hasta la adolescencia, comienza a reconocer algunas deficiencias relacionadas con los estudios, y es así como destaca también: "En cambio nunca aprendí a dividir o a sacar raíz cuadrada, ni a manejar ideas abstractas".

Seguidamente, en el capítulo 3, en la página 190, se lee lo siguiente: "Hoy me doy cuenta de que tenía razón. Sobre todo por la ortografía, que fue mi calvario a todo lo largo de mis estudios y sigue asustando a los correctores de mis originales. Los más benévolos se consuelan con creer que son torpezas de mecanógrafo".

En el capítulo 4, de la página 240 se aprecia otras de sus quejas. "Sin embargo, lo que más me afectó de la entrevista fue haberme enfrentado, una vez más, a mi drama personal con la ortografía".

García Márquez de inmediato agrega: "Nunca pude entenderlo. Uno de mis maestros trató de darme el golpe de gracia con la noticia de que Simón Bolívar no merecía su gloria por su pésima ortografía. Otros me consolaban con el pretexto de que es un mal de muchos. Aún hoy, con diecisiete libros publicados, los correctores de mis pruebas de imprenta me honran con la galantería de corregir mis horrores de ortografía como simples erratas".

Más adelante, el Premio Nobel de Literatura también en el capítulo 4, pero en la página 265, expresa por igual lo siguiente: "El bachillerato había sido hasta entonces un camino empedrado de milagros, pero el corazón me advertía que al final del quinto me esperaba una muralla infranqueable. La verdad sin adornos era que me faltaba ya la voluntad, la vocación, el orden, la plata y la ortografía para embarcarme en una carrera académica".

Luego, en el capítulo 7, en la página 436, se lee por igual: "Dos días después alguien me dejó mis borradores en la portería de "El Heraldo", pero sin la carpeta, y con tres errores de ortografía corregidos con muy buena letra en tinta verde".

"EL Gabo, finalmente, en el mismo capítulo 7, pero en la página 442, cierra su autocrítica con lo siguiente: "Aparte del trabajo de redacción, que era el propio de mi título, me correspondía también vigilar el proceso de armada y asistir al corrector de pruebas a pesar de mi ortografía de holandés".

Así, pues, vemos, que uno de los más conspicuos escritores de Latinoamérica, y quizás del mundo, como lo fue García Márquez, logró la fama a pesar de tener que enfrentar el problema de la ortografía, que no impidió que llegara tan lejos, nada menos que como escritor.(IU)

 



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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