Doctorado en Cultura ¿Para qué?

¿Quién pudiera interesarse en un doctorado en cultura latinoamericana y caribeña? ¿Sólo quienes tienen obligación de ello con fines de ascender en el escalafón universitario y ser profesores agregados? ¿Un certificado más del Instituto Pedagógico de Barquisimeto o un factor creador?
 Como el pueblo venezolano en general percibe a la universidad como una institución capaz de hacer importantes propuestas, parafraseando al Lic. Reinaldo Bolívar (1997, “La universidad ante el país”, en “La crisis universitaria y la rebelión de la clase media”. Colección Voz plural 3. UCV. Caracas),  ¿qué impacto genera un programa de ese tipo en las nuestras comunidades? ¿Qué vinculación se ha generado ya?

Si ya lleva dos o tres años de desarrollo tales estudios de V Nivel, ¿ha enriquecido a los creadores o no es sino una feria de vanidades? Sus líneas de investigación, alimentados por proyectos de tesis doctorales ¿tienen la relevancia y pertinencia necesarias? De lo que va en desarrollo, se ha visto a algunos artistas plásticos, músicos, críticos como participantes.  Aunque ya en Barquisimeto existe una Facultad o Decanato de Arte en la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado,  UCLA, el mismo Instituto Pedagógico ofrece desde hace poco tiempo una mención en música pero  faltan los estudios de maestría en historia del arte en esa área, en sus diversas especialidades o menciones, como también en estética y filosofía del arte.

II         

Damian Bayon en “El artista latinoamericano y su identidad” (Monte Ávila Editores. Caracas. 1977) recoge la discusión dada en un coloquio sobre el asunto que se anuncia en el título y trae en su anexo una fotografía de Juan Acha  (Piura, 1904-México, 1991), del que en una nota de identificación acota que se trata de un: “Crítico de arte peruano que estudió en Alemania; ha trabajado en Washington y es Director Asociado en el Museo de Arte Moderno de México. Se dedica también a la enseñanza universitaria” (p. 9). ¿Están las obras de este destacado investigador en la biblioteca de la institución? Más aún, ¿se dispone de una biblioteca especializada para tales fines?  
Ya está muy maltrecho el ejemplar del referido título que adquirimos  (… “nada hay en el mundo que la guadaña del tiempo no coseche”, Shakespeare, dixit), y los cultivos de hongos pululan en sus páginas, seguramente. En principio lo habíamos desechado. Sólo después de hojear y ver la fotografía del mencionado investigador  pudimos vencer la resistencia inicial. Nos dijimos que no podíamos salir sin este “bien del intelecto”, Alighieri dixit,  de la librería de usados.

En verdad nos intrigó comprobar  cómo era el rostro Juan Acha, ya seguramente su último rostro como titula un cuento el escritor colombiano Álvaro Mutis. Pues  en un reciente Seminario sobre Estética y Filosofía del Arte, nos sorprendió cuánto hay que avanzar en este aspecto de nuestra historia cultural e identidad como pueblo creador, esteta y crítico. Pero con una postura propia y latinoamericanista frente a las teorías que dimanan de los grandes centros hegemónicos del sistema mundo capitalista; y cómo en esta región latinoamericana y caribeña el artista y otros creadores intelectuales han venido creando su propio modelo de sociedad, vinculado a los procesos antiglobalizadores y alternativos.

En efecto, las clases del Lic. René Pérez, experto en historia del arte de la ULA-Mérida, en el Diplomado en Filosofía  que recientemente finalizamos en el Instituto Pedagógico de Barquisimeto, nos dejó inquieto en ese sentido. Al menos ahora contamos con TELESUR, la multiestatal de la comunicación o la Radio del Sur, porque es increíble cuánto nos ignoramos en tanto que pueblo de “La nación latinoamericana” (Abelardo Ramos), además de que como discutíamos en el mencionado doctorado también con el Dr. Pedro Rodríguez Rojas, muchos de los procesos de integración más que todo son de tipo económico-comercial y es muy poco lo que se ha ganado en integración cultural.

III

El historiador larense Dr. Reinaldo Rojas en su obra “Historia Social de la Región de Barquisimeto, 1530-1810” (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. 229. Fuentes para el Estudio de la Historia Colonial. Caracas. 1995) acota que Juan Acha constituye un historiador de la cultura insoslayable a la hora y punto de emprender estudios en ese campo; agrega además la dificultad que supone este tipo de ejercicios, ya que la cultura guarda cierta autonomía respecto de las demás estructuras sociales. No es simple reflejo. Tiene una dinámica propia en sus ciclos de incubación de la idea a representar, creación, circulación y recepción (p. 309).
 A pesar de haber leído y comentado esta investigación tiempo atrás, habíamos obviado  ese dato sobre Acha.  Tal vez entonces nos interesaba más la historia económica y social. Fue el mismo  autor de esta última obra en referencia, quien destacara especialmente el aporte de este peruano-mexicano en un Seminario Avanzado sobre  “La cultura latinoamericana y caribeña como objeto de investigación,  conducido por él, también llamado Seminario Matriz del Doctorado en Cultura Latinoamericana y Caribeña, o así lo hemos interpretado nosotros, en su Biblioteca de El Eneal.

IV

Caben, sin embargo otras interrogantes. ¿Reproduce este doctorado los criterios de la “Ciencia Normal” o viene a ser una propuesta disruptiva, en el marco de lo que el conocido historiador Dr. Federico Brito Figueroa llamaba Historia Insurgente? ¿Pretende ser aséptico o propugna la consolidación de la Democracia Participativa o la restauración de Democracia Representativa y la República Civil?  ¿Algunas de esas tesis futuras podrán nutrir el Premio Libertador al Pensamiento Crítico, instaurado por el comandante Chávez desde 2005?
 (Que por cierto, según un compañero del Doctorado en Gerencia de la Universidad Yacambú, acotaba que ya Chávez en sus últimos años había asimilado tantas lectura que en sus comparecencias en los medios ya tenía un “lenguaje doctoral”  porque sustentaba en reconocidos autores y teorías sus exposiciones habituales, cosas que hace el cariño, pues hacia “El Gigante”).  
O no tienen mayor alcance y relevancias tales tesis para participar de un evento así,  porque además  han de ser libros con todas las de la ley  ¿y quién tiene acceso fácil a  alguna editorial? ¿O es que siempre tienen que ganarlo extranjeros, aunque sean, es verdad, de la Patria Grande Nuestra Latinoamericana?

Finalmente conviene resaltar el impacto y la vinculación de estos estudios con su entorno, ya que como señalara  Bolívar (1997) aludiendo con ello a todo el sistema universitario en puertas de irrumpir un nuevo proyecto político entonces (en su escrito “La universidad ante el país”, ob cit): “Esta participación universitaria en la comunidad, a veces es más efectiva que una simple opinión circunstancial y aislada por muy sólida y académicamente argumentada y sustentada que esté, pero que puede no responder a posiciones coherentes” (p. 8).



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Luis B. Saavedra M.

Docente, Trabajador popular.

 luissaavedra2004@yahoo.es

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