¿Los bachaqueros y comerciantes entrarán al cielo por la puerta grande?

¿Se puede catalogar de delito que una persona venda al mejor postor, lo que adquirió a precios irrisorios?. Esta pregunta de tipo ético se la hizo Mons. Baltazar Porras, hace tres años. Nuestro Arzobispo de Mérida ha exonerado de pecado a todos los comerciantes que en toda Venezuela están robando a diestra y siniestra a sus congéneres. Por lo tanto ningún comerciante de la llamada economía informal, bachaquero, contrabandista o dueño de bodega o supermercado puede ser catalogado de ladrón, pues ellos, según éste monseñor, no se les puede catalogar como delincuentes. Además el gobierno creó una Ley de Precios Justos (Decreto 2.092) para normalizar sus actividades ¡¿Qué les parece amigo lector?

No se deje llamar ladrón, diga que usted es un honorable comerciante que se ganó el cielo y será recibido por San Pedro a la hora de su muerte.

Nuestro gobierno ha pifiado por llamar al esquilmamiento colectivo, que están haciendo con nuestro pueblo como "guerra económica". Esto no es ninguna guerra. Esto es lo más parecido a lo que están haciendo los israelitas contra los palestinos. Allá como aquí, no hay dos ejércitos enfrentados y en la cual la correlación de fuerzas pueda favorecer aleatoriamente a alguna de ellas. Aquí las fuerzas del Capital Nacional e Internacional son tan poderosas, que a nuestro desorganizado consumidor, no le queda más remedio que calarse las condiciones que le son impuestas o se muere de hambre.

Nada más hay que penetrar al "sagrado templo" de cualquier comercio, para sentir lo que es la fuerza destructiva que poseen sus dueños. Al preguntársele el precio de cualquiera de las mercancías que exhiben y escuchar las repuestas, es como que si a uno le cayera una bomba disparada por un avión israelita sobre una vivienda en Gaza. Te quedas con la boca abierta, sin poder moverte por el asombro y más, cuando en tus bolsillos sientes el estirón, al corroborar que lo que pensabas costaba mil, el comerciante te dispara que hoy vale diez mil. Cuando tratas de reaccionar ante lo que te parece un atraco y le dices, "pero si hace tres días aquí mismo lo compré en mil y él sin ningún tipo de consideración te remata con…"si señor, usted tiene razón, eso valía hace tres días" y no contento con eso, te espeta en pleno rostro… "a usted nadie lo está obligando a comprarlo, si quiere se lo lleva, sino déjemelo ahí". Eso deja a la pobre victima totalmente liquidada.

Si en algo ha fallado nuestra llamada Revolución Bolivariana y específicamente el PSUV, es en organizar al pueblo consumidor. Creyéndose súper fuerte, por tener el control de la divisas, el gobierno se enfrentó él solo a las fuerzas del capitalismo nacional y transnacional y éste, sabiendo que nuestro pueblo está enfermo de consumismo, nos está derrotando, usando nuestras propias fuerzas contra nosotros mismo. Nos convirtió a todos en comerciantes para que nos robáramos los unos a los otros y hoy usted puede ver como la mitad de la población le está vendiendo algo a la otra mitad.

Hoy, cuando nos damos cuenta que "al capitalismo ni un tantico así" y tratamos de reaccionar para enmendar el capote, ante eso que se llamó "Ley de Precios Justos" y nuestros funcionarios, encargados de hacerla cumplir tienen que pegar gritos y amenazar y morder el polvo de la derrota, sentimos que si no damos "un golpe de timón" fuerte y ala izquierda, el barco de la revolución podría zozobrar e irse a pique, en este convulsionado mar de la lucha de clases, de la cual nos habló hace tiempo un viejito llamado Marx. Juan Veroes | Domingo, 28/09/2014

Estamos esperanzados en la Constituyente y ojalá que esta situación anormal se le comience a poner coto esta misma semana, para cuando lleguemos a Diciembre disfrutemos de unas verdaderas Navidades.

 



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Juan Veroes


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