Navarro y Giordani deberían ir al “Congreso de la Patria” en vez de la AN

Anoche, los dos estaban entre la multitud que acompañó al presidente, en lo que según entendí fue acto de instalación del “Congreso de la Patria”, de cuyos fines verdaderos, íntimos, no entiendo mucho. Julio Escalona, nuestro viejo amigo y compañero, siempre taciturno, en una de las filas ubicadas detrás del presidente, si mal no percibí, donde suelen estar los más íntimos o quienes se requieren allí según la naturaleza del acto. En las primeras filas, de frente al más alto funcionario nacional, sonriente, se hallaba Fernando Soto Rojas, quien aplaudía con entusiasmo en el momento que debía hacerlo.

La presencia allí de esos dos personajes, lo que de aquel evento esperan, particularmente el primero, quien hizo suya la esperanza que derrote al burocratismo y las “nuevas élites”, no deja de llenarme de ilusiones y me forja interés sobre algo que todavía no entiendo. Y es así porque eso me lleva a preguntarme ¿qué sentido tienen, para quienes gobiernan, el partido y el Gran Polo Patriótico? Pareciera que poco por no decir ninguno. Para entendernos bien con quienes siempre se forjan malas opiniones, debo advertir que la iniciativa de convocar un organismo, un cuerpo social que vaya más allá de los partidos, que sume las opiniones y sentimientos de las multitudes que están en la calle, como el “Congreso de la Patria”, es una muy buena idea. Lo que parece dudoso y hasta incomprensible, es apelar de una vez a esa instancia, cuando no se toma en cuenta las opiniones de la dirigencia y sobre todo bases de los partidos que forman el GPP. Tampoco entiendo, que a estos se les ignore, mientras al llamado “Congreso de la Patria”, asisten todos los importantes funcionarios de gobierno, desde alcaldías, gobernaciones, ministerios, vicepresidencias, diputados, misiones y dele, lo que le da un intenso y extenso toque gubernamental. Parece más de lo mismo. Pero también quienes hasta ahora han ejercido, sin que como los anteriores hayan sido objetos de evaluación alguna, como altos dirigentes del partido. Lo que veo de novedoso en aquella multitud es la presencia de figuras de tanto valor como las arribas nombradas. Pareciera ser acertado pensar que allí no hay nada, o poco abunda, de quienes, siendo revolucionarios, antimperialistas y chavistas, han asumido una actitud crítica frente al comportamiento de los gobernantes y ocupantes de los cargos políticos para conducir; hay total ausencia de quienes difieren de las medidas de gobierno y las formas de administrar, lo que pudiera poner en duda que de allí salgan resoluciones que logren lo que el presidente dice desear y Julio Escalona, de buena fe y como revolucionario espera; eso, voy a repetirlo, de “derrotar la burocracia y las nuevas élites”. Por supuesto, de algo estoy seguro, de allí saldrá lo que el gobierno quiere y no dudo se trate de lo mejor posible.

¿Si en el gobierno se han aposentado burocracia y esas “nuevas élites”, porque debe ser allí donde eso sucede, no puede ser entre quienes siendo chavistas, revolucionarios y adherentes en la lucha contra el imperialismo están fuera de los mandos, entonces por qué se compone el congreso de una manera como incongruente con sus fines? ¿Por qué se le convocó de manera que sugiere viejos y desacreditados procedimientos del dedo y los cogollos? ¿No es elemental pensar que los “mochos se juntan para rascarse”?

Lo del aposento de la burocracia y las “nuevas élites”, no es invento nuestro, tampoco nos apoyamos en lo que parece ser y lo que la gente cree, sino en lo dicho desde el gobierno mismo y que fundamenta la convocatoria de ese congreso.

El presidente dijo anoche esperar que de allí salga una “dirigencia nueva”, más fresca diría yo. ¿Pero cómo esperar eso estando cobijados bajo las ramas que presuntamente habría que cortar? ¿Dirigencia nueva para qué? ¿Novedosa en qué sentido? ¿El padrinazgo, salvo honrosas excepciones, es el mejor? Si es así, entonces no hay burocracia ni “nuevas élites”, entre gobernantes y dirigentes del partido. ¿Luchamos contra fantasmas de fuera y dentro?

Lo anterior me sugiere una nueva, como ha habido tantas, formas de desintegrar al partido para darle otra cuando la existente no se aviene con el espíritu de quienes comandan. Pero este intento es tan parecido a los anteriores que uno tiene el derecho, muy fundamentado, de pensar que pudiéramos ir a otro estadio pero bajo el espíritu gatopardiano.

No se desconfía de alguien, no de un tipo, sino de muchos, responsables de aquello. Se cree que hay quienes han enfermado el aparato del estado y no se piensa en la conveniencia de convocar, como se debe, libremente por elecciones a un nuevo congreso del partido y al GPP, para estudiar el tema, sin que eso niegue un libremente convocado “Congreso de la Patria", porque como dijo anoche el presidente, no hacerlo sería como un acto de sectarismo. Eso suena bien; para decirlo sin el sarcasmo de copiar a Manuel Rosales, parece un canto de sirena.

Lo curioso es que el “Congreso de la Patria”, ¡magia de la televisión!, está lleno con toda la gente y representación que arriba mencioné y de delegados que, por lo que se sabe y lo que no se sabe, no fueron escogidos por la voluntad popular. Claro, es natural, allí hay gente que debe estar, nunca se deja, de algún modo, rasgo, de ser sensato, precavido y mesurado.

Mientras eso sucede, Héctor Navarro, inexplicablemente para uno, va a la Asamblea Nacional, un espacio que nos luce poco apropiado, a hacer una denuncia que él y Giordaini han venido haciendo sin que nadie les escuche. Pero no solo ellos, hace un año o un poco más, los entonces diputados Sanguino y Jesús Farías, presidente y vicepresidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, hicieron igual denuncia aunque en montos más modestos y al final optaron por “echarle tierrita” al asunto, uno no sabe por qué. Funcionarios del gobierno como el presidente mismo, han hecho alusiones al asunto y todo, como dice el pueblo, “ha caído en pozo hondo”.

¿Por qué Giordani y Héctor Navarro han optado por ir a la AN a solicitar lo que deben en el Congreso de la Patria, al cual tienen derecho a acceder por chavistas, no niegan serlo, y venezolanos preocupados por el destino nacional? ¿Por qué a los encargados de escoger los delegados a ese evento del cual se espera tanto, actuaron con sectarismo y no convocaron los dos ex ministros y personajes de reconocida actitud discrepante, lo que no es pecado por el “dogma” revolucionario?

Pienso que esa lucha contra la “burocracia y las nuevas élites”, no debe darse, como dijo el presidente dentro del marco de los partidos porque sería un acto de sectarismo. Pero tampoco en espacios donde predominen los sospechosos del asunto o aun no siendo mayoría, estén a sus lados , quienes con ellos han compartido y como decimos los venezolanos, “comido y bebido juntos”. Pero también creo sería un disparate y garrafal error, dejar de lado a los partidos del GPP, con sus delegados escogidos democráticamente, sin el control de las cúpulas. Como sería exitoso un “Congreso de la Patria”, más allá de los primeros; pero que también sea expresión de la voluntad popular y no de la escogencia de quienes pudieran ser sujetos del pecado que se ventila.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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