El Pedro Navaja de Rubén Blades se quedó pendejo

¿Habrá forma que uno aparezca en “The Panama Papers”?

           ¡Cónfiro! De verdad, uno vino al mundo “cagado por la Verónica”. Eso significa nacer “volteao”, con toda la mala leche que pueda caber en una sola persona. Esa cosa que llaman las “Leyes de Murphy” en uno se cumplen con la fatalidad respectiva. Siempre conmigo se da el caso, sin pele, que la mano que necesito desocupada para sacar con apremio del bolsillo las llaves u otra cosa, la llevo ocupada con una vaina que no puedo soltar o poner en cualquier parte. Por  eso suelen sucederme cosas desagradables.

         Tengo la impresión que lo que nos tiene acoquinados, pegados de las cuerdas, contra la espada y la pared, no es la guerra económica, la no convencional o de cuarta generación que los gringos nos aplican, ni los paramilitares, corruptos, especuladores, guarimberos y bachaqueros sino la pava que significa contar con el apoyo de gente como uno. Estoy pensando muy seriamente saltar la talanquera e invitar a los tantos como yo, empezando por mi compadre que nunca pega una, además se empeña en apoyar lo mismo que yo apoyo, y ponernos al lado de Ramos Allup, para ver si a este vuelve a pegársele la mala leche que le derramó CAP, con envase prestado y aquel paquetazo que desató aquí una hecatombe.

            Estoy tan empavado que le arreglé a mi viejo carro el arranque, después de tenerlo casi mes y medio estacionado, sin contar el tiempo que estuvo en lo mismo porque mi batería encontró nuevo dueño, apenas salí a la calle, se recalentó porque se dañó el electro ventilador. Como todo  está muy caro – eso digo yo, no sé – tuve que esperar otro relativamente largo tiempo para corregir esa falla. ¡Al fin! Pude hacerlo y apenas volví a rodar, dejó de enfriar el aire acondicionado. Hay que ver la tragedia que eso significa para un viejo que vive en Barcelona y está obligado a meterse en esas interminables colas que se forman por cada rincón. Opté por resignarme porque no me puedo dar ese ¿lujo? Pero eso no acaba, pues no he dicho que el tren delantero está que cruje y la cadena de tiempo “me viene anunciando el día”. Los cauchos están pidiendo no sustitución sino clemencia. Para más vainas, pese esos malestares, esta mañana mientras compraba en una de esas ventas de vegetales que montan los gochos, que antes eran baratas y ahora cobran más que lo que vale “un ojo de la cara”, desprendieron a mi cacharro, el espejo retrovisor, el único que le quedaba, ya antes habían arrancado el otro..

            Las siete plagas de Egipto nos han caído encima y ahora las leyes de Murphy parecieran querer cebarse en mí. No pego una. Pero, según dicen, los enemigos del gobierno, hasta el padre Ugalde, cosa que si uno no ve o lee no lo cree, si sacan a Maduro, los chavistas de cualquier pinta, sobre todo aquellos que no usan camisas rojas, pues les tienen como los verdaderos, los auténticos, tendrán que ver donde se esconden porque lo que les viene es eneas con rinquincalla. Uno que no usa camisa roja, no está enchufado, tanto como para tener un socio en la oposición y la MUD misma, para según como venga el tiempo, y para más vainas tiene todos los santos de espalda, debe ir pensando en coger monte para salvar algo, aunque sea la vida, porque cuando eso que ahora es amenaza o vainas para amedrentar, se ponga en marcha, será de los primeros en la lista. Y será así por la mala leche que nos calló de los cielos al venir a este mundo. Muchos camisas rojas serán protegidos por sus socios, para eso se trabaja en llave, pero el pavoso que desde lejos se le ve, nadie le quiere de socio. ¿Para qué sirve? Si todo negocio lo echa a perder. Con tipos como ese nada cuadra. Todo lo enreda, critica y hasta denuncia. Los chavistas camisas rojas y los que sufren de sordera, no les quieren ni para remedio.

          ¿Tendré que ver al padre al padre Ugalde, nada y nada menos, rector de la UCAB, de acuerdo con sus amenazas nada veladas, salir como cuando aquella “Santa Inquisición de la Edad Media española” o en las “Brujas de Salem” a cazar chavistas y especialmente al padre Numa Molina? Porque éste, seguro estoy, tampoco aparecerá en “The Panama Papers”.

            Según lo que he leído, “The Panama Papers”, ¿está bien escrito?, pareciera significar que a un grupo selecto de personas, del mundo entero, entre las cuales está la Infanta de España, ¡vaya lo infantil de la doña!, les descubrieron el patuque que tienen en el país canaleño. Según dicen, todo aquel que tiene “necesidad”, por cierto necesidades distintas a esas de las que está uno embriagado o mejor atosigado, de esconder unos buenos reales, acude a instituciones, para decirlo como honorablemente, panameñas para que ese servicio le hagan. Si los reales son robados, que los hay y bastante, provenientes de negocios ilícitos, como el de la droga, allí van a “blanquearse”. Porque, como siempre, antes de llegar allí, eran negros. Procedan de donde procedan, aunque sea para evadir impuestos en sus respectivos países, en Panamá tienen eso que llaman como poéticamente, un paraíso fiscal. Eso, según parece, es viejo y lo han ocultado porque medio mundo financiero tiene sus manos allí metidas. Lo que explica en buena parte ese boom, progreso inusitado, prosperidad repentina del pequeño país centroamericano. El gobierno lo ampara y oculta u ocultó hasta donde pudo porque entre bomberos no se pisan las mangueras y además es una ingeniosa y nada difícil forma de “progresar”. ¿Qué dirá Rubén Blades? Pues ante la cantidad de hampones de esa lista, su “Pedro Navaja” se quedó pendejo.

            Pero uno no va aparecer allí, no porque no quiera que si quiere, sino por pavoso, mala leche, visto al nacer por un bizco. Quienes aparecen en “The Panama Papers”, se ríen con la certeza que nada va a sucederles; para empezar los amparan sus reales, que seguirán siendo de ellos aunque se forme un alboroto. Con ellos están quienes tendrán que decidir el asunto y la banca se encargará que “la sangre no llegue al río”; después del alborotar de avispas, alguno de esos usuales acuerdos entre sortarios de ahora, todo volverá a la normalidad sin que nadie, hasta los más predispuestos, logremos percatarnos. Haber aparecido en esas listas, lejos de afectarlos, al final les aumentará su prestigio “tan limpio”, como decía una vieja cuña comercial. Justamente todo sucederá de esa manera; tipos como uno que si salen a vender helados a la playa de Lecherías cae nieve, si montan un circo le crecen los enanos, si bachaquean aparecen las vainas en todos los anaqueles, no va a salir, como si quisiera, en esas listas o “The Panama Papers”. En la que podemos salir también, de un momento a otro, eso está escrito, es en la que de un momento a otro, al regresar al sitio donde está el cacharro, no lo halle.

                         Quien nace barrigón ni que lo fajen chiquito.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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