Vientos de la sabana

Sellando la paz aquí y allá

Hay muchos disociados e irracionales que andan elevando banderas de guerras. Muchos están interesados en que entre Venezuela y Colombia se levante un conflicto armado que les alimente sus perversas aspiraciones de asirse del poder político de Venezuela y salir, de una vez por toda, de la revolución Bolivariana y Chavista, de eso que llaman socialismo y de la inclusión, misiones y toda eso que ha venido despertando al conciencia del pueblo.

Para la oposición iracunda e intrigante, entregada a los intereses internacionales, es mejor atizar en la frontera con Colombia los vientos belicosos, avivar un descontento de unos y otros, acrecentar el odio como emoción social entre los habitantes de dos naciones que no son hermanas sino gemelas nacidas del mismo padre Libertador y que por la dinámica del destino se trazó una línea geodésica que nos divide sólo por dos cédulas diferentes.

Venezuela y Colombia son los mismos pueblos, la misma gente, el joropo y el vallenato suenan con ritmo pegajoso allá y acá, y alegra a los de allá y a los de acá. El pabellón criollo y la bandeja paisa gustan y satisfacen ambos paladares. Y quien no ha degustado del café y el cacao que tanto el venezolano y el colombiano han aromatizado gran parte del globo. En fin somos el mismo suelo y como buenos gemelos se tienen que arreglar las desavenencias que han aflorado por descuido en una zona fronteriza donde el paramilitarismo y narcotráfico había querido implantar un nuevo estado de terror a los habitantes de esta zona que hace estrago y daño tanto a los de allá como a los de acá.

Claro a los que no son ni de allá ni de acá, sino de las huestes opositoras e imperiales de la oscuridad, lo que deseaban es que este espacio fronterizo siguiera creciendo en delitos y crímenes para ir dominando terreno en nuestro país, que estaba siendo saqueado, desangrado por bandas organizadas y hasta legalizadas que vivían del combustible y los productos hechos en nuestra patria.

Lo que no se esperaba la oposición que sobre el odio que alimentan por Caracol y RCN y sus rebotes mediáticos en Venezuela, es que ha triunfado la diplomacia y la férrea disposición de construir paz, paz y más paz. Que la única vía para robustecer las relaciones es diseñando planes en conjuntos que sanen la frontera de los flagelos que el paramilitarismo y la delincuencia arrastran. Paz, paz es la palabra que impera en el gobierno de nuestro Nicolás Maduro y con ella se logrará estabilizar paulatinamente la frontera erradicando a aquellos antisociales que con su terror han querido instaurar una anarquía, un desorden, un estado oscuro que sobreviva de la acción delincuencial . Esto se acabará y las relaciones económicas deberán ser dentro del marco legal y de complementariedad sana y vigorosa, para el beneficio de ambos pueblos y las generaciones presente y futuras.

En el encuentro de Maduro y Santos prevaleció el auspicio de las figuras emergentes de la nueva geopolítica internacional, como son la Unión de Naciones Suramericanas, (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericano y Caribeños (CELAC). Nada tuvo que ver el ministerio de las colonias norteamericanas, como son la Organización de Estados Americanos (OEA), ni mucho menos, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); así como la Unión Europea menos la Organización de Naciones Unidas (ONU) en absoluto. La CELAC y la UNASUR fueron elementos catalizadores, facilitadores y articuladores, en este encuentro.

Otro de los elementos primordiales para que se llevara a cabo la reunión entre los dos mandatarios, se debió a la actuación del presidente Nicolás Maduro, por su actuación, apegada a las normas y a las leyes, no solo por la potestad y atribuciones dadas por la Constitución, sino también, por el respaldo de la Asamblea Nacional y del pueblo, que apoya estas medidas.

El presidente Maduro, halado por la conducta histórica del Comandante Hugo Chávez Frías, sale en la búsqueda de soluciones, con mucha humildad pero con mucha firmeza; con sentimiento y vocación de paz; pero con valentía para dar a respetar la soberanía, la integridad de la nación, de las instituciones, la sanidad de nuestra economía y la salud pública ciudadana.

Existen elementos que siguen impulsando la matriz de opinión donde señalan a Venezuela como un Estado forajido, donde no se respetan las convenciones ni acuerdos internacionales y violentan las políticas migratorias, persiguiendo a ciudadanos de otras naciones, vulnerando los derechos humanos, llegando al extremo inclusive de decir, que Venezuela es un Estado donde se separaban los hijos de sus padres. El colmo de una mentira, grotesca que busca construir en el escenario internacional, la matriz de opinión de un Estado forajido, apoyada de una canalla mediática, al servicio de la para política colombiana.

En este encuentro no hubo negociación tras bastidores, ni acuerdos debajo de la mesa. El control y el estado de excepción continúa en la frontera, el gobierno no ha retrocedido para nada, al contrario, ahora se abren nuevos espacios de discusión con un gobierno que ha entendido la magnitud del problema, que ellos han permitido y que se origina en Colombia; pero que se va a solucionar para la paz de los de aquí, como la de los de allá.



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Geovanni Peña

Diputado a la Asamblea Nacional. Militante del PSUV.

 santanajerez@hotmail.com

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