Pildoritas 84(año VIII)

Más vale tarde que nunca

No podíamos esperar menos, el gobierno que constitucionalmente tiene la obligación de defender los derechos de los venezolanos, no puede seguir permitiendo la humillación, que significan enormes colas para poder adquirir cualquier bien necesario para subsistir y menos seguir permitiendo que producto de que los llamados bachaqueros, irrumpieran en la encomia venezolana como un modo muy bien urdido por sectores de la derecha, para distorsionarla, contribuyeran al deterioro acelerado de la capacidad de compra de los ciudadanos, por la generación, casi que automática y diaria,  de una especulación a la que contribuye toda la cadena productiva en sus modalidades de distribución y comercialización-

Como sabemos, es muy difícil que a una persona que se le presente la oportunidad de ganarse un dinero extra de una manera tan fácil como quienes pertenecen consciente o inconscientemente a las mafias ideadas y puestas a funcionar por los enemigos de la Revolución, lo están haciendo, por lo general no mide las consecuencias del daño que le hacen a sus semejantes.

Es así como a las  mafias que afectan nuestra economía se han sumado empresarios, mayoristas, distribuidores, transportistas, expendedores y finalmente los bachaqueros que cual plaga maléfica son la cara visible de la llamada guerra económica,  y contribuyen  a cumplir con el verdadero objetivo de la misma que es establecer en la mente de la mayoría, una imagen distorsionada del gobierno para presentarlo como incompetente e incapaz de resolver los problemas causados al bolsillo y al estómago de los venezolanos.

Los participantes en esta guerra, que son quienes tienen el control de la mayoría de los productos de la cesta básica, cierran, como sabemos, el chorro de los productos, unos un día, otros otro, para garantizarse así la permanencia de las colas, los trasportistas, avisan a los contactos por una buena suma, los productos que trasporta y cuál es el destino, lo cual opera a favor de las colas que en minutos se forman en los lugares donde se va a expender lo que los camiones llevan a los automarcados.

Los bachaqueros acaparan los puestos en las colas, salen a revenderle los productos a los abastos y bodegas y el pobre consumidor que no tiene la suerte de llegar a tiempo a adquirir los productos, tiene que terminar especulado en manos de quienes le compran a los bachaqueros o a distribuidores que, según han manifestado los dueños de abastos y bodegas, les obligan a pagar más por menos productos y a firmar una factura con el precio real y legal, por lo que no queda prueba del ilícito.

Lo doloroso es que eso lo saben las autoridades y no se ha procedido a ir tras los proveedores de los establecimientos que la gente frecuenta, para que respondan  el por qué actúan de esa manera totalmente ilegal y que se desprende de la respuesta que siempre se recibe, cuando se pregunta cuál es la razón del precio del producto que no respeta lo dispuesto en gaceta sobre el precio justo.

“Nos venden caro, tenemos que vender caro” y como es más obligante que lógico, los consumidores para no morirnos de hambre, tenemos que comprar caro, cada día más caro.

Entonces los anuncios del Gobierno, de ir con todo el poder de inteligencia y de organización efectiva de los organismos con que cuenta el Estado, acompañados por las instancias populares, vienen  a representar como un bálsamo y una esperanza de que sí es posible erradicar la plaga que  está haciendo mucho daño, no solo a la economía venezolana, sino a las sociedad entera y que está dejando secuelas de una inflación inducida que tiene que revertirse por no ser producto de una realidad económica, pues de no serlo, el daño ya está hecho y junto a la caída de los precios del petróleo puede ser el factor que opere contra la revolución y en favor de quienes idearon y platearon esta guerra con el sólo objetivo de hacerse del poder y así cumplir la misión que el imperio les asignó.

El gobierno no tiene otra salida y para ello hay que desprenderse de dogmatismos, tales como lo declarado por el Defensor del Pueblo, quien sale en defensa de los bachaqueros cuando un alcalde como Lacava en Puesto Cabello, logra establecer una medida que le ha resultado efectiva y que consiste en uniformar a ese tipo de delincuentes para que realicen labores de limpieza en áreas del Municipio.

Es entonces cuando se hacen necesarias acciones que desde el campo legislativo, eliminen trabas como la argumentada por el Defensor del Pueblo y hagan más expeditas la medidas para accionar la justicia contra la bien llamada plaga del bachaquerismo, que sigue creciendo como la mala hierba, con daños colaterales como por ejemplo las enormes dificultades para conseguir empleados de todo tipo, pues, es lo que sucede aquí en la frontera, mucha gente, por lo fácil que es enriquecerse rápido por esa vía, quiere meterse a bachaquero y se va con toda su familia y allegados que pueda reclutar, a hacer las colas, acopian una buena cantidad de productos regulados y montan su propia red de distribución con clientes fijos. particulares a los que no les importa el precio, sino obtener el producto, o bodegueros que terminan especulando al consumidor de menos recursos.-

Los anuncios hechos por el Presidente Maduro, ratificados por el Presidente de la Asamblea en su programa de los miércoles “con el mazo dando”, nos hacen respirar esperanzados pues es imposible pensar que una Revolución como la nuestra, que ha logrado objetivos a veces impensables, que trascendido nuestras fronteras y ha servido de ejemplo a muchos pueblos del mundo, vaya a ser derrotada por una especie de bacteria que afecta todo el organismo social, a la que no se le pueda conseguir cura..

Estamos a tiempo y se puede con voluntad política, no solo erradicar la plaga, sino revertir los daños que esta le ha causado a nuestra economía de Estado y lo que es peor a la economía de los hogares venezolanos.



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Saúl Molina


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