Los valores... ¿por qué saquear ahora?

¿Por qué el pueblo chavista puede caer en la tentación de saquear un PDVAL o un Supermecado privado? Esa es la pregunta que se debe hacer el gobierno. Por qué ahora la derecha vuelve a la técnica del saqueo y la anarquía. Es evidente que hay descontento en la gente, que hay una situación económica crítica, extrema, a punto de reventar la paciencia del venezolano.

Por un lado, está amarrado a la voluntad de los especuladores y manipuladores económicos. Y por el otro, paralizado por la ausencia de decisiones contundentes por parte del gobierno. No hay que ser especialista para saber que los dueños y administradores de los productos regulados son los mismos con los que ahora se reúne el gobierno.  Eso es un juego peligroso.

La peor fuerza a la que puede ser expuesto el gobierno es a la del pueblo desbandado, anarquizado, confundido, reclamando orden o tomando desesperadamente lo que le ofrecieron y ahora está negado; Un gobierno débil por ser poco claro puede perder el apoyo de las mayorías, y terminará tomando el camino de la represión, del fascismo.

O rectifica en dirección al socialismo. Convoca a todos sus críticos dentro de los límites de la revolución; toma decisiones importantes en contra de los “agentes económicos”; rompe definitivamente toda conexión con la burguesía (con estos agentes y sus aliados). Porque está en la naturaleza de los capitalistas, la competencia, maximizar las ganancias, el lucro y la explotación del trabajador. ¿Por qué hay que producir y diversificar la economía con los capitalistas? ¿Cómo se puede hacer socialismo con capitalistas? ¿Acaso no es la burguesía la clase social privilegiada, ladrona y explotadora a la que estamos destinados a vencer? ¿Qué revolución es esta?

El show de las elecciones es solo una distracción de la derecha. La verdadera táctica está en estimular, excitar a la población a anarquizarse, a saquear, a rebelarse sin control. Y las condiciones están dadas. No fueron creadas por ellos directamente. Fueron facilitadas gracias a la candidez o la picardía de funcionarios de este gobierno, desde el gobierno mismo.

Corregir esto es volver a Chávez. Es volver a nombrarlo, a estudiarlo (Tal y como lo propone Javier Biardeau en su artículo titulado “El mejor homenaje a Chávez es no enterrar la crítica, el debate y la construcción del nuevo socialismo del siglo XXI” y publicado en Aporrea). Conectar de nuevo, sin engaños -sin manipulaciones, con humildad- al pueblo con Chávez. Con el Chávez político, con el cuestionador, el crítico, el padre, el consejero, el implacable; con el Chávez que todos recordamos y queremos por su carácter.

Con una respuesta chavista ante la crisis es suficiente para tomar el control de la revolución. Volver al camino de la revolución. A abrirse a la crítica de los aleados; provocar la discusión y la crítica sobre el socialismo y la revolución. Y no seguir orinando sobre mojado, rumiando con los resultados de las elecciones o con los planes conspirativos de la derecha ¿Y qué hay de la derecha interna? Hay que convencer políticamente, reeducar,  cambiar los hábitos aburguesados de la población humilde, contradictorios con su propia realidad social.

El mismo Mario Silva no sabría cómo explicar cómo es posible señalar de conspiradores a Fedecámaras al tiempo que en la Asamblea Nacional los reciben “gratamente” y les prometen cosas como que “todos los sectores son fundamentales para el repunte económico….”

Hablando de estos conspiradores señalados por Mario Silva ¿Dónde se ubican estas reuniones de la AN con Fedecámaras en la tabla de moral revolucionaria y socialista?

Lo cierto es que las declaraciones, las líneas, las órdenes del gobierno y de los líderes en puestos de imortancia en el Estado son tantas, tan desesperadas y tan improvisadas, que alguien tan avisado como Mario Silva no es capaz de seguirlas. No se sabe, a veces, quién manda en la política. No se puede sostener una coherencia política, cuando no hay política en las decisiones económicas. Es decir, no hay decisiones políticas reales, claras, la economía anda de su cuenta.

Al capitalismo se lo derrota con decisiones políticas económicas, no políticas y económicas. Cada una por su lado. Eso es lo que no puede seguir (y no ha podido seguir) Mario Silva en sus análisis.

Por otro lado, complacer al gobierno con divulgar las payasadas de la Mud, es un error en el cual cae Mario. Es caer en la trampa de la distracción. Fedecámaras ya está en la asamblea hablando “cordialmente” con su vicepresidente; proponiendo un chantaje para que el gobierno cancele sus deudas con bonos emitidos del mismo gobierno, para no chuparse el resto de las reservas en dólares (después de robarse todos los dólares del mundo), y que legalicen los precios inflados por ellos frente al cacareado precio justo (capitalista) del gobierno.

En el fondo es ver el problema fraccionado. Es desconectar a los “factores” y agentes del capitalismo de su razón moral. Desconectarlos de sus objetivos y objetos “sagrados”, a saber: la ambición, la exclusión, el libertinaje y la impunidad, la explotación, la alienación del obrero. El gobierno es la rana confiándole su vida al alacrán.

Hoy, mientras el mundo capitalista tiembla por la caída de Grecia, por la neo colonización de Grecia; Mientras España tiembla; Portugal; la triste Irlanda; Italia; Francia; Alemania… mientras Inglaterra ahora no quiere inmigrantes, porque ya explotó a todos los que necesitó…, Venezuela quiere regresar, quiera revertir la crisis del capitalismo dándole oxígeno, entregado sus recursos minerales, materiales y humanos.

Eso no tiene sentido. En esta conducta no hay visión de ningún cambio,  de revolución socialista. Hay solo tedio y costumbre. Miedo, mucho miedo...

La sensatez no es un argumento para frenar a un pueblo y a aupar a unos mercachifles amañados, que conocen la rutina. La revolución no puede creer en la “sensatez” cuando esta viene del hábito, de la costumbre.  La sensatez de la revolución es revolucionaria. Y esta nos dice que hay que avanzar hacia el socialismo. Eso no lo admiten nuestros llamados dirigentes, que solo escuchan la voz de sus propios deseos. Ahí están Bolívar y de Chávez, ¿Por qué no los estudian?  Solo se apoyan ahora con los técnicos del capitalismo, porque dicen, que estamos dentro de una economía capitalista. Entonces ¿Cuál es esta revolución sin bolas, que no arriesga, que no apuesta al cambio, a la creación?

El gobierno va a caer, y no es que deseamos eso. Va caer y con él todos nosotros, si no reaccionamos pronto. Muchos de ellos y nosotros seremos víctimas de la más cruenta persecución. Solo, por sostener este letargo social y político, por frenar al entusiasmo revolucionario encendido por Chávez, por miedo.



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Héctor Baíz

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