Que se quede en el carajo

Fue Unamuno quien dijo: “El estilo es el hombre”, concepto que le
cuadra a Hugo Chávez de los pies a la cabeza. El estilo de Chávez es
su fuerza, pero también puede ser su debilidad si alguien
suficientemente taimado lo sabe emplear en su contra.

Al efecto no está demás recordar que la política en esta época se
vale de laboratorios de guerra sucia donde ensayan tácticas perversas
para destruir al adversario. Esta práctica es habitual en Colombia,
donde se libra una guerra innoble y fratricida con apoyo de tecnología
moderna, incluyendo las técnicas psicológicas.

A estas alturas conviene señalar que la estrategia venezolana de
disminuir al mínimo el intercambio comercial con la “hermana
república” ha producido efectos devastadores, que tienen a muchos
paisanos de Uribe lamentando el día que decidió ceder 7 bases para que
los militares gringos le impongan su tutela a Sur América en general y
a Venezuela en particular.

Uribe, que se deja carajear sin mover una ceja, usó el escenario
interamericano para plantear un asunto bilateral que alteraba el
programa. Además logró que Chávez cogiera casquillo y respondiera en
tono destemplado. Esto fue aprovechado para que surgieran “mediadores”
a involucrarse en un problema colombo-venezolano, donde las tercerías
sobran. Esa, precisamente, ha sido la táctica colombiana para ganar
los diferendos fronterizos, buscando árbitros extranjeros.

El caso es que Uribe, quien sale pronto del cargo pues por fortuna no
le aprobaron la tercera reelección, se quiere dar el lujo de hacer las
paces con el gobernante venezolano sin sacar a los militares gringos,
que permanecerán en Colombia hasta que la rana eche pelos.

El guerrerista colombiano pretende que siga el contrabando de
gasolina de aquí para allá y el tráfico de productos subsidiados,
mientras ellos nos envían cocaína, heroína y marihuana.

Ciertamente hay comerciantes decentes en Colombia y sus productos los
necesita Venezuela, pero primero está la defensa de nuestra soberanía
amenazada por las tropas gringas.

Ante un exabrupto provocado hago votos para que Uribe se quede en el
carajo durante un rato bien largo.


augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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