El año de llamar las cosas por su nombre

Cada vez que desfalcan un banco, los medios, sin esperar o pedir
explicaciones, realizan taimadas encuestas con preguntas de respuestas
inducidas según las cuales los entrevistados determinan que Chávez
tiene la culpa.

En este país casi todas las ocurrencias malas son presentadas por la
alta sociedad civil como culpe’cháve. Desde el cambio climático hasta
los apagones, pasando por la falta de lluvias, el retardo en los
vuelos comerciales y el mal servicio en los ferrys, todo es
culpe’cháve.

Por el lado contrario, es decir, en los sectores populares, las
patrullas del PSUV y buena parte de los consejos comunales, la
ineficiencia de la burocracia gubernamental, los actos de corrupción
administrativa y la falta de soluciones para problemas vitales se debe
a que a Chávez lo tienen engañado.

Él no sabe ni le informan que los delincuentes actúan por la libre y
la droga se consume en todas partes. Que los empleados públicos no
cobran a tiempo o que hay hospitales donde faltan los insumos básicos.
Es decir, la rosca del alto gobierno lo mantiene desinformado.

Por mi parte hace tiempo tiré la toalla y no tengo la menor idea de
lo que ocurre en las altas esferas oficiales, que resultan
impenetrables salvo para una casta de privilegiados que son
vergatarios en lo de hacerse los locos.

Pues bien, la noticia que les tengo es que este año se acaba el peloteo.
Las bases del PSUV, a las que pertenezco, están hartas de no poderse
reunir a nivel de municipios o regiones en asambleas donde discutan
sin culipandeos y se tomen decisiones vinculantes.

No nos calamos más vicepresidentes o jerarcas que actúen como
déspotas ante los justos reclamos de la militancia.

Espero que Chávez se dé cuenta que los chavistas andan arrechos, que
el socialismo no se vislumbra ni de lejos y menos en las acciones de
una casta de improvisados con altos cargos políticos que lo que saben
del asunto es medrar al estilo de los conchupantes.

Para aumentar el desconcierto nos plantean una situación prebélica
frente a Colombia que confunde a tirios y troyanos.

Si se trata de la receta para una derrota, creo que ya tiene casi
todos los ingredientes.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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