Un año confusionista

No me refiero a las doctrinas de Confucio; empleo dicha palabra para
aludir al engalletamiento que predomina aquí y en otras partes del
mundo.

Confieso que soy el primer confundido. A estas alturas más de un
pseudo-socialista pregona mi pase a las filas contrarrevolucionarias
porque me atreví a expresar reservas ideológicas o principistas
respecto a la reelección presidencial.

Algunos talibanes asumen que quien no apoye las próximas reelecciones
del comandante no puede ser socialista. He votado por Hugo Chávez para
presidente en tres ocasiones y, con la reserva aludida, volveré a
hacerlo si resulta indispensable para que la revolución bolivariana no
se hunda. Ello no me impide opinar que ya es hora de que el PSUV y/o
las bases populares generen nuevos liderazgos, pues un solo palo no
hace montaña.

Lo ocurrido en Margarita indica que mientras envíen líderes y
candidatos impuestos desde Caracas aquí no podremos desalojar a
quienes prefieren los malos de la Isla frente a los presuntamente
buenos de afuera. Lo curioso es que el PSUV es mayoría en la región y
existen líderes insulares con méritos y capacidad para derrotar a las
mafias que controla Morel Rodríguez.

En cuanto al Sambil de La Candelaria, lo que acaba de ocurrir indica
que o bien ciertas decisiones importantes no se discuten en el
gabinete ministerial, o se las ocultan al presidente. Nadie que
conozca la mecánica gubernamental puede explicarse cómo Chávez no se
enteró a su debido tiempo de la construcción del fulano mamotreto.

Muchas veces me he preguntado si es adecuada una forma de gobernar
que consiste en inmovilizar a los ministros durante las cuatro o siete
horas que dura un "Aló Presidente". ¿Acaso todos son necesarios y no
tienen que hacer nada más importante? Eso por no hablar del derecho al
descanso, que también resulta indispensable para que rindan al máximo.

Soy y seré chavista, pero antes de Chávez yo militaba en la izquierda
antiimperialista y, con algo de suerte, viviré para conocer a quien,
con el apoyo del comandante y de las bases populares, continúe el
proceso revolucionario.

Por lo pronto Dios y la Virgen del Valle me permitieron llegar al 2009.
Feliz año para todos.

augusther@cantv.net


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Augusto Hernández


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