La enmienda y la dialéctica

La enmienda es un derecho que nos consagra la Constitución bolivariana en sus artículos 340 y 34 en el, utilizar ese capítulo de nuestra Carta magna nos enmarca en el carácter y espíritu democrático de nuestra Revolución.
 
En reiteradas oportunidades he hecho hincapié en una herramienta del Materialismo dialéctico que poco instrumentamos como es la crítica constructiva y autocrítica con que debemos manejar nuestro proceso para el análisis y determinación de tácticas y estrategias que nos permitan avanzar. 
 
Ya hemos determinado el carácter socialista de la Revolución Bolivariana, por consiguiente el poder de conciencia con que manejamos su conducción nos orienta de cómo el pueblo debe asumir la transmisión que nos permita luchar  eficazmente y sin desmayo hacia la construcción del Socialismo Bolivariano, derrotando al enemigo común, representado en las oligarquías nacionales e internacionales que a diario arremeten por socavar las bases de un proyecto político enteramente democrático, liderado por nuestro comandante Hugo Chávez Frías.
 
<<Cierto es que el arma de la crítica no puede suplir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que ser derrocado por el poder material, pero también la teoría se convierte en un poder material cuando prende en las masas. Y la teoría puede prender de las masas a condición de que argumente y demuestre ad hominem, para lo cual tiene que hacer una crítica radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo>> (K. Marx: "Crítica a la filosofía hegeliana del derecho estatal" Introducción 1843)
 
¿Debemos ser radicales en la utilización de las herramientas con las cuales nos provee nuestra Carta magna en la consolidación de nuestro proceso político?
 
Para muchos es un punto de honor la enmienda hoy, para otros, es simplemente  un capitulo, una batalla más que enfrenta nuestro proceso con miras a su consolidación. ¿Están dadas las condiciones Objetivas y Subjetivas para llamar a una enmienda constitucional?
 
Al analizar los resultados del 23N entendemos que la Revolución consiguió un triunfo inobjetable sobre los sectores más reaccionarios que se mueven en el mundo político venezolano, la vinculación de las condiciones objetivas y los factores subjetivos permitieron una victoria contundente. La participación de nuestro Presidente en el proceso garantizó la permanencia de espacios y la recuperación de otros. La pérdida de algunos espacios se produce por la poca lectura y el análisis político con que se abordó el tema en esos sectores que aparentemente no nos pertenecen. No se tomó en cuenta el descontento manifiesto de algunos sectores producto de malas gestiones regionales y locales. Lo objetivo predominó ante lo subjetivo.
 
Para ir de una victoria a otra debemos tomar en cuenta muchos factores, así como vencer a una poderosa cadena de enemigos y “amigos” de la Revolución, que hoy, sin tapujo, describo como “SOCIALFASCISTAS”, los cuales están inmersos en la desestabilización del país, en el amplio espectro político de nuestra Patria. (Recomiendo la lectura de algunos pasajes de la Revolución Cultural China).
 
Firmemente creo que las condiciones y premisas objetivas para el planteamiento de la enmienda constitucional están dadas, son una necesidad incuestionable, pero a la vez considero que las subjetivas no están dadas, no hay vinculación y cohesión entre ambas, y esto representa una variante en un escenario muy peligroso, que podría traer consecuencias contrarias y nefastas a nuestro proceso. No hay equilibrio.
 
La enmienda la entendemos como una necesidad del desarrollo histórico y como una forma de legitimar, en el tiempo, la premisa imprescindible para darle continuidad a la Revolución mediante la reelección indefinida. En este sentido la reelección, como proceso, se ha desarrollado independientemente del hombre, pero en armonía con una propuesta política. La enmienda es a su vez una condición objetiva, marxista, con un carácter dialéctico inconfundible, pero el planteamiento de la enmienda, apoyándonos en  los resultados del 23N, no desemboca en que la misma sea refrendada por el pueblo. Es decir, la enmienda será victoriosa en la medida en que el pueblo la refrende, no cuando sea declarado su carácter político por la dirigencia. 
 
Sin embargo, cuando nos referimos a las condiciones subjetivas para llevar acabo hoy la enmienda, debemos de ser muy críticos y entender la falta de articulación de los “líderes” y los aspectos relacionados con el nivel de conciencia política y la organización de las masas, y el papel que actualmente desempeña en PSUV en la batalla de las ideas y la continua arremetida de los medios golpistas en la satanización del proceso de reelección indefinida.
 
Muchos de nuestros autoproclamados “líderes” no tienen conciencia revolucionaria, se sumergen en la adulación, la infamia y el engaño. Pregonan a los cuatro vientos tener articulada una red de patrulleros inexistente, sólo organizada en la mal sana funcionalidad de sus perversiones (con las cuales han asumido nuestra Revolución). Son contrarrevolucionarios, silencian, con sus acciones, la voluntad popular, cercenando la capacidad motora de las ideas. Hay una carga muy grande de producción subjetiva revolucionaria por los “amigos” de este proceso. 
 
“Las condiciones subjetivas de cada país, es decir, los factores conciencia, organización, dirección, pueden acelerar o retrasar la revolución, según su mayor o menor grado de desarrollo; pero tarde o temprano en cada época histórica, cuando las condiciones objetivas maduran, la conciencia se adquiere, la organización se logra, la dirección surge y la revolución se produce”. Segunda declaración de La Habana
 
Ahora bien, algunos compañeros dirán que no podemos atarnos a un esquema teórico que  detenga el avance de la Revolución, que podemos, mediante el trabajo, acelerar las condiciones subjetivas para conseguir, de esta nueva batalla,  una victoria contundente en marzo del 2009, no lo creo sino sinceramos nuestra naturaleza crítica y autocrítica, sino trasformamos al sujeto social en un accionar revolucionario consciente.
 
La Revolución bolivariana es un claro ejemplo de que no hay fórmulas para la toma del poder, sólo basta la cohesión de lo objetivo y subjetivo para acelerar cualquier proceso que permita la victoria revolucionaria y con ella, la justicia social que tanto reclaman nuestros pueblos.
 
Estoy totalmente persuadido que los receptores de la propuesta de enmienda constitucional hecha  por nuestro Presidente sabrán darle la lectura correcta a cada una de sus palabras, es probable que no certifiquen semánticamente su contenido, pero el mensaje es uno, y sólo ellos determinarán las acciones a emprender.
 
Qué fácil es autoproclamarse revolucionario, qué difícil es demostrar esa condición.

NO HAY NADA MÁS EXCLUYENTE QUE SER POBRE.

Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos

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ricardo@chamosaurio.org



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Ricardo Abud

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en Union County College, NJ, USA.

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