La Revolución Bolivariana se complementa con su tercera raíz filosófica (II)

La ciudad de Valencia es un sitio estratégico, esta es una ciudad puerta de entrada para marchar a Maracay, La Victoria, Caracas, Los Andes, Los Llanos, etc. Sin embargo, Zamora que ya había declarado estado federal a Coro, de El Palito marcha a San Felipe y sigue nombrando gobiernos federales en cada capital de estado donde triunfa, llega a Barquisimeto y continúa para Barinas. Zamora con el grito de sus consignas, “Tierra y Hombres libres” y “Oligarcas temblad, viva la libertad” toma el 16 de Abril de 1.859 a la ciudad de Barinas, viéndose precisado a salir de allí dos días después por la cercanía del general José Laurencio Silva y sus tropas; los federales no entran en ninguna batalla en firme pero si se dedican a hostigar al enemigo con escaramuzas muy bien planificadas. Estando en estas condiciones la confrontación, el general Carlos Soublette es nombrado por el gobierno director de guerra, quedando Páez y Silva bajo su mando, ésto es considerado por los próceres como una afrenta y renuncian, Páez se marcha a Estados Unidos y Silva para su hacienda en el estado Carabobo. Pocos meses después Julián Castro es obligado a renunciar a la presidencia de Venezuela y designan Presidente a Pedro Gual, quien al poco tiempo por comprobarse ser un neófito en cuestiones militares también es sustituido; ahora por Manuel Felipe de Tovar.

Entonces envían a Barinas a los generales Pedro Ramos y José María Rubín con la orden de arrasar con los federalistas, Zamora al saber de este gran movimiento del gobierno se repliega hacía la población de Santa Inés y casi llegando al pueblo hace que sus tropas caven trincheras y abran picas en el monte al margen del camino y allí coloca un buen número de hombres armados, también entre la profusa vegetación, Zamora sabe que por un lado está protegido por las caudalosas aguas del Río Santo Domingo y por el otro por una extensa llanura que nadie rodearía para presentar una batalla, por lo que deja ver que la entrada natural del pueblo está libre. El 10 de diciembre aparece el ejército de Ramos y Rubín, Zamora envía un piquete de hombres para provocarlo y entonces las tropas del gobierno se lanzan en su persecución y se van adentrando en la zona que Zamora tiene preparada, cuando éste considera que aquellas tropas ya están suficientemente dentro del cerco da la orden de fuego cerrado y así comienza los disparos desde las trincheras, las picas, y de la tupida vegetación. Desde las 4 de las tardes y por 2 horas y media se combate contra la numerosa tropa del gobierno y fue tan furiosa la batalla que se llega al cuerpo a cuerpo. Los federales triunfan en el sitio de Santa Inés y persiguen a los hombres que quedan, obligándoles a presentar batalla en condiciones muy desfavorable para ellos; el día siguiente los generales Ramos y Rubín se declaran en completa derrota.

Ezequiel Zamora en la batalla de Santa Inés realiza una reconocida proeza militar y con el prestigio de triunfador sale para seguir combatiendo por su causa política, el 9 de enero de 1.860 tiene sitiada a la ciudad de San Carlos, Cojedes y el día 10 en la mañana, cuando está dando las órdenes para tomar definitivamente la ciudad, una bala penetra su ojo derecho dándole muerte instantáneamente, nunca se supo claramente de donde provino la bala pero si se oyó de un atentado traicionero. La revolución Federal se vino a menos con la muerte de su líder y en 1.863 Falcón firma el Tratado de Coche y se hace Presidente de la Republica, luego le sucedería Antonio Guzmán Blanco por unos 14 años. Las propuestas de Ezequiel Zamora en favor de su pueblo nunca fueron tomadas en cuenta por los gobernantes, que siguieron manejando a Venezuela como si fuera la hacienda particular del mandatario de turno; y la jerarquía militar siempre gozando de esplendidos beneficios.

De manera que la revolución que Zamora comandó, y con la cual la mayoría de los venezolanos estuvo de acuerdo, es traicionada; y con esta nueva traición se impide al pueblo volver a luchar por su dignidad como cuando el Libertador Simón Bolívar. Hoy el pueblo no está dispuesto a perder esta otra oportunidad, él cree que llegó el momento de su reivindicación definitiva con la revolución bolivariana y por ello está presto a protegerla cueste lo que le cueste; hasta con su vida si fuere necesario.


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José M. Ameliach N.


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