¡ Libertad, un cántico sublime de libertad !

“Mientras teneis, oh negros corazones
conciábulos de odios y miserias,
el órgano de Amor riega sus sones.
Cantan: oid:"La vida es dulce y seria"

Rubén Darío



Al enterarme que esa muchacha menuda, de gracia singular, de verbo luminoso, a quien describí cuando hablé de esos recios, valientes e inteligentes estudiantes que se lucieron en la Asamblea Nacional, como una luciérnaga en las leyendas o en los cuentos de hadas, sería la Oradora de Orden en un día que para los venezolanos que amamos la Patria, -como ella lo citó- un día sagrado, el entusiasmo me dictó dos cosas: primero, graba ese discursos porque lo merecerá; segundo, porque otra vez este pueblo de Bolívar, vuelve a ser pionero i dar ejemplo. Jamás en la historia universal, o en la historia de los países que se ufanan de civilizados, se ven las cosas que por primera vez se dan entre nosotros, como para perpetuar aquello de seguir, o hai que seguir, el ejemplo que Caracas dio. ¡Una joven estudiante universitaria, de apenas 22 años de edad, habla a su país i al mundo, desde el recinto de su Asamblea Nacional, Congreso o Parlamento, para expresar libremente sus ideas, sus denuncias i sus anhelos de pueblo simple i llano, curiosamente donde los disociados o tarados mentales, hablan de no existir libertad de expresión! Quizá hubo en sus padres una luz premonitoria, cuando la bautizaron Libertad. I si en el mundo de la música, hubo una joven i bella Libertad (Lamarque) Novia de América, creo que ya nosotros tenemos en la Revolución, una Novia del Proceso i de los venezolanos que nos sentimos capaces de dar la vida, por nuestra patria i por nuestra historia. ¡Con qué soltura, serenidad, pureza en la palabra i en el concepto, esta joven nacida en uno de los barrios más populares i representativos del pueblo noble de Caracas, el “23 de enero”, pudo expresarse mejor que mucho veterano político de la oposición o de los cuellos estirados del Country o el Este de la Capital!; no me sorprendió en absoluto; lo esperaba de ella. Por eso me complace haberlo grabado (i ya lo he visto en APORREA), porque cuando se publique en toda la prensa nacional como ordenó la Presidenta de la AN Dra. Cilia Flores, faltará mucho de lo que ella adicionaba con singular gracia i firmes razonamientos, a lo que iba leyendo, ayudándose con los gestos, la sonrisa o la seriedad cuando era lo indicado, i sobre todo con la mirada de unos ojos lindos i expresivos. Eso no queda en el papel, pero sí viéndola discurrir, queda en mente i corazón.

Comenzó sentenciosa, no se si escrito, pero lo dijo con tanta enteraza que enseguida comenzaron los aplausos. Luego se adaptarse al protocolo i a los saludos correspondientes, sin el menor nerviosismo sino, con una muestra de profunda alegría i como si hubiese sido oradora de orden en muchos eventos, expresó su agradecimiento por aquella oportunidad ofrecida i puntualizó que ello solamente era posible en una revolución, en una Venezuela que como todo sabemos, es una Venezuela distinta, soberana i democrática; aunque en una semana que pasé en Cuba, en una gran concentración pública, escuché a una abogada joven e inválida, decir un magistral discurso desde su silla de ruedas, porque esta isla maravillosa, tampoco es lo que el Imperio pinta en el mundo.

Pues bien, Libertad Velasco nos brindó un discurso que nos emocionó, no solamente por su oratoria, su lenguaje suave i enérgico a la vez, con citas bien introducidas en el texto, una de las cosas que mui pocos saben hacer. Es chocante, antiliterario i muestra de poco talento al escribir, casos como el de un “veterano periodista marista”, distinguido incluso con un premio que nunca ha debido dársele, el hacer hasta el cansancio en el mamarracho de discursillo de marras o longaniza (si es que lo hizo él i no los menos competentes de ARS Publicidad) aquello de “abro comillas i cierro comillas” para poner hasta citas seguidas, como si se tratara de un cordón de chorizos. Libertad, cuando quiso referirse a ese hombre campesino que labra la tierra i suda patriotismo porque conoce la cosa amada, se adorna humana i literariamente en versos de Neruda, lo mismo cuando al hablar del Libertador i de su insigne maestro no de aula sino de campo i vida, de diálogos de almas, igualmente enseña que tiene cultura i ha leído prosas de valor, i cuanta enseñanza dejó para todos; pero su obra predilecta porque el destino lo dispuso así, fue Simón Bolívar, aquel que hoi más que nunca nos está señalando caminos en América. Libertad se muestra ducha en relacionar aquel ayer de luchas i de heroicidades exigidas, con el presente. Nos insiste con un profundo amor de patria i de nobleza, “Bolívar está vivo; está aquí; si no imitamos a Bolívar la causa de la libertad está perdida”. Se refiere con verdadera firmeza, sin eufemismo, sin hipocresía, a lo que si han dicho con este vicio algunos compañeros estudiantes escuálidos. Por un lado están conspirando continuamente, al servir a patrones vergonzosos a la vez lacayos del imperio, con la mentira a voluntad –el mentir a propósito que citaba Voltaire- pidiendo reconciliación o perdón, simplemente como evasión o cobardía, pues a los politiqueros que los dirigen les queda pendiente los delitos del golpe de estado, el saboteo petrolero, las guarimbas i cuantas atrocidades i crímenes hicieron, lo que no puede solucionarse con borrón i cuenta nueva: los delitos de lesa humanidad no prescriben ni después de la muerte. Se les debía poner, poner una lápida que dijera, agrego yo que soi radical éticamente -una lápida que dijera, aquí yace Fulano de Tal, delincuente, criminal i corrupto- como aquel extraordinario haragán que al morir, su esposa le puso en la tumba: “Aquí sigue descansando…” Para referirse a esto, la oradora recurrió a recordarnos lo expresado por el Libertador en el Manifiesto de Cartagena. Reconciliación, pues, no es exigir que no le pidamos cuenta por sus fechorías contra la patria, contra el pueblo, contra la verdad i la justicia. Por eso se refirió con verdadera valentía a los que siempre ha sido mi denuncia perenne: el Poder Judicial que si bien ha mejorado en algunos sectores i tenemos un TSJ con magistrados en mayoría honestos i hombres i mujeres de verdaderos méritos, sin embargo sigue infectado de IVR, algo que se escribe como el nombre de un virus, pero significa Cuarta República.

Lo que sucede es que mucha gente no lee libros, no estudia, no se informa verazmente, se traga todo lo que le distorsionan los medios i para colmo –como le sucede hasta a los “prelados” porque miran para un solo lado, que todavía no han leído la Constitución- una constitución bella hermosa, creando ciudadanos a todos, especialmente a los indígenas, de las más avanzadas del mundo si no la más, que fue hecha i refrendada por el pueblo i que, agrego, si se le va a reformar es para mejorarla i será conocida antes de su aprobación, lo que se hará por referendo. En fin, nuestra Libertad que sin comparar la figura –aquella es blanca más burguesa que pueblo, pero enérgica dirigiendo al pueblo, como la pintó Eugenio Delacroix- si se parece en el decidido gesto, confía en que la gente que desprejuiciada se ponga a ver cuanta obra positiva ha hecho esta Revolución, no solamente en grandes obras materiales (puentes, viaductos, metros, autopistas, hospitales, etc.) sino profundamente humanos en salud, educación, viviendas, créditos, rescate de tierra i aguas, agricultura, ganadería i especialmente rescate de pobres i marginados i un anhelo siempre creciente de igualdad i justicia, se irán convenciendo, cambiando, las iremos enamorando con realidades i desintoxicando de depravación i mentiras. En fin, puede que olvide muchos de los tópicos o problemas que tocó la joven universitaria, quien no olvidó que ella es una entre millones de jóvenes estudiantes que ya a los 15 o 12 años, ya no están distraídos en trivialidades, sino conscientes de su generación i la encomienda de aprender para ayudarnos todos i salvar la paz i al planeta. Mientras hablaba i cosechaba aplausos en aspectos fundamentales expresados con vehemencia, dulzura i veracidad, yo miraba la cara de muchos cautivos de la palabra, con caras de perplejidad o asombro, i no era para menos, pues sin alardes literarios, sino más bien centrada en la verdad, en la honestidad i en la justicia, esta muchachita Velasco, hasta lavó el apellido de quien sin ser ni siquiera pariente –aquel Cardenal burdégano que atribuyó la tragedia de Vargas, a un castigo de Dios- lo había manchado, i por otro lado, nos mostró que la verdadera Libertad como la vemos nosotros, en una linda criatura de carne i hueso, con un corazón que pone sus latidos en su pueblo, que lucha por una patria grande i soberana, que respeta i quiere a su presidente, principal motor de estos cambios nunca vistos para bien de todos, i del impulso que ha dado a la vida de nuevas generaciones, mientras que la Libertad que ve el Imperio del Norte que nos acosa cotidianamente, en América Latina, la vemos como el regalo de Francia: impávida i de concreto i cabillas, sin hálito de vida, con antorcha apagada i ciega como la justicia de ellos, afirmada a la entrada de Nueva York i agresora implacable en relación a todos los otros pueblos del mundo.

De los versos de Darío, parece que a la oposición les corresponden los dos primeros; teneís negros corazones, conciábulos de odio i de miserias; i para Libertad Velasco, esta brillante estrellita aparecida en el firmamento de nuestra patria i nuestro pueblo “el órgano de Amor riega sus sones/ Cantan: oíd : la vida es dulce y buena”


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Roberto Jiménez Maggiolo


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