Entre el fetiche jurídico y la agresión imperial

En el complejo tablero de la geopolítica contemporánea, Venezuela se mantiene como el epicentro de una guerra multiforme donde el derecho es utilizado, paradójicamente, como un arma para intentar destruir el Estado-nación. Hoy, el debate público se ve inundado por un concepto que carece de asidero en nuestra Carta Magna, pero que abunda en los laboratorios de guerra psicológica de Washington: la transición.

Resulta curioso, observar cómo los voceros del Departamento de Estado y sus satélites regionales han comenzado a deslizar una nueva narrativa: la necesidad de "esperar un año y medio" para nuevos procesos electorales. Esta supuesta "prudencia" no es un gesto de respeto a los tiempos venezolanos, sino una estrategia de desgaste.

El imperialismo estadounidense opera bajo la lógica del asedio. Ese lapso de 18 meses no es un tiempo de reflexión política, sino un plazo diseñado para profundizar el impacto de las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU). Buscan que el factor económico termine de horadar la cohesión social, esperando que el desespero ciudadano valide cualquier salida extra constitucional.

Por otro lado, la ultraderecha nacional, actuando como la mano de obra local de los intereses foráneos, exige "elecciones ya". En su frenesí por el poder, estos sectores sufren de una amnesia conveniente respecto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

Es fundamental recordar, la inexistencia de la "Transición", en nuestro ordenamiento jurídico no existe la figura de un "gobierno de transición". La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, y los periodos presidenciales están claramente definidos. Cualquier intento de imponer una estructura transicional es, de facto, un golpe de Estado.

El Referendo Revocatorio es el único camino: Si sectores de la oposición desean interrumpir un mandato de manera legal, la Constitución ofrece una alternativa democrática: el artículo 72. Sin embargo, para activar un revocatorio se requiere llegar a la mitad del periodo presidencial y cumplir con los requisitos de ley. La estabilidad de Venezuela depende del respeto a sus instituciones y del cese inmediato de la agresión externa.

La "supuesta transición" es un espejismo jurídico creado para justificar la injerencia. Mientras el imperio juega con los tiempos y la ultraderecha con la impaciencia, el pueblo venezolano debe aferrarse a su Constitución como escudo soberano.

La "verdadera transición" es eliminar las sanciones y dejar que las venezolanas y los venezolanos resuelvan sus problemas y la Ley de Amnistía es un buen paso para fortalecer el tejido social de la nación venezolana.



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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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